Actualizado: 22:45 CET
Lunes, 15/10/2018

Sevilla

El complot de Tablada (1931)

Manuel Ruiz Romero ha recibido el Premio de Investigación Memorial Blas Infante 2017 por su trabajo El complot de Tablada (Sevilla 1931)...

  • Manuel Ruiz Romero

Manuel Ruiz Romero ha recibido el Premio de Investigación Memorial Blas Infante 2017 por su trabajo El complot de Tablada (Sevilla 1931). Lo concede la Fundación Blas Infante, con la colaboración económica de la Fundación Cajasol (dotado con 2.000 euros) y la publicación del libro por la editorial Almuzara.

Lema Tablada (Resumen): “Desde 1931, donde tienen lugar los hechos que analizamos los sucesos del llamado Complot de Tablada han estado marginados de la historiografía local, militar, referidas al orden público … la excepción la ha significado el ámbito electoral, y muy especialmente la historiografía vinculada al Andalucismo Histórico que ha venido esgrimiendo la “verdad” de Blas Infante.

Su obra, constituye todo un testamento político sobre su doctrina más que una respuesta argumentada demostrativa de unos hechos de los que se acusa a una candidatura alternativa y plural. Peligrosa para el pensamiento único de la conjunción republicano socialista por cuanto revolucionaria en tanto incide sobre la raíz de los problemas, federal en su máxima expresión (es decir, confederal), republicana por la dimensión ética y que representa y, asimismo, netamente andaluza, porque desde su exclusiva obediencia a este tierra quiere aportar a la nueva España que nace de manos de los constituyentes.

Con la salvedad del Padre de la Patria Andaluza, estamos ante la segunda monografía que aborda específicamente tales hechos. Lo cual nos ha permitido el acceso a documentación desde la que nos ha sido posible desvelar importantes claves que, más allá de lo sucedido en la base aérea hispalense, implican a alto mandos del Ejército, del propio Gobierno Provisional y dirigentes del momento político vivido. El “complot” de Tablada como lo denominamos en un intento por cuestionar la versión oficial fue un problema de Estado. Más por lo que podría haber sido que por lo que en realidad fue. Más por un temor que por una realidad. Más por nuestra hipótesis de partida cuestionándonos la posibilidad de que existiese una trama en sentido bien contrario: cuestionar a la República, organizar una respuesta monárquica y eliminar el liderazgo de Ramón Franco, convertido en héroe o villano según se perciba. De camino, desprestigiar las tesis del notario de Coria, comenzando por la mera malinterpretación interesada de ese grito de liberación que representa el Viva Andalucía Libre.

Por electoral, un interesado sentido particular de lo que debía ser la República y la defensa del mismo, el temor a que fuese modificado por la izquierda, impulsó al ejecutivo a tomar unas exageradas medidas a partir de las informaciones deformadas que le llegan a través de determinados oficiales de inspiración borbónica o con un claro interés contra Franco dado afrentas personales y profesionales pendientes. La radicalidad verbal de la campaña desarrollada por la candidatura andaluza puso el resto. Sólo a partir de entonces, el Gobierno alertó de la burda existencia de una componenda militar y anarquista para ocupar la base y luego la ciudad. Los fantasmas de Jaca y Cuatro Vientos aparecían de nuevo. La comparsa y el altavoz lo pusieron las cabeceras de abierta tendencia anti republicana así como las seguidoras de las organizaciones de la conjunción. La fuerte carga doctrinal andalucista del programa de la candidatura fue hábilmente manipulada para contribuir a levantar sospechas y modificar tendencia del voto.

Con la causa que da origen al Consejo de guerra por dichos sucesos, es imposible demostrar la existencia de tal conspiración violenta, islamizante, separatista y anarquista. Todo lo contrario. Por el número de condenados, por la efectividad de las sentencias, por los hechos objetivos más cercanos a la indisciplina que a otra cosa, por la exclusiva condena a miembros del sector castrense, por las contradicciones e intereses ocultos… nada de eso demuestran. Dicho esto, el tiempo y el esfuerzo investigador ha venido a demostrar que la verdad referida por Blas Infante en su libro posee una significación mayor. Mayúscula al hablar de su Verdad que ya puede ser la de todos los andaluces”.

Conclusiones

1. Nos encontramos ante unos hechos que han venido en los últimos años ganando un peso específico en la historiografía local y estatal. Cierto es que ante los sucesos relatados confluyen distintas perspectivas (militar, jornalera, anarquista, electoral, andalucista…) aderezadas por la unión puntual de un conjunto plural de individuos con diferentes trayectorias, doctrinas, así como en cada caso, itinerarios  previos y posteriores. Unas y otras apuntan un problema amplio en el periodo: la gobernanza general de la República

2. Nuestro estudio no permite trazar conclusiones definitivas sobre la existencia o no de una rebelión preparada a instancia del movimiento anarquista con el apoyo de algunos militares de la base. Más bien, por la amplitud de matices expuestos, nada parece confirmar que así se preparase o fuese más allá de algunos problemas de indisciplina o incidencias, en todo caso, propias de la vida militar. La movilización obrera y campesina prevista del campo hacia la ciudad, ni tiene lugar ni existe constancia de su preparación más allá de la permanente existencia de un movimiento contestatario anarquista/comunista en Sevilla frente a lo que denominaban “República fascista”.

3. En el análisis de los hechos, resulta complejo delimitar las funciones entre un aeródromo civil y una base militar. Igualmente, es extraño aplicar a una supuesta rebeldía revolucionaria como concepto político y social el de sedición cuando, en realidad, según algunos argumentos, se trata de hacer frente a una intencionada trama contra un mando político-militar superior y opuesta a la legalidad republicana desde posiciones monárquicas o, al menos, contrarias a las primeras disposiciones que había tomado la República con Franco una vez en el plazo de dos meses es nombrado y destituido. Bajo esta posición, ¿cómo deducir de una lealtad al mando un delito de sedición? Cuestión que, aún siendo apuntada en numerosas declaraciones, paradójicamente, no es objeto de ninguna investigación. Igualmente, parece difícil discernir entre situaciones de lealtad en términos personales, entre militares subordinados hacia un superior y hechos contemplados como revolucionarios. Es más, ¿por qué una condena por sedición ante unos hechos que nunca tienen lugar? Incluso, llegado el caso, todos los condenados se someten a las directrices de Sanjurjo y al nuevo Jefe Barrón sin violencias ni insubordinaciones. Paradójicamente algunos oficiales y soldados, son condenados ante un consejo de guerra por unos hechos donde se sentencia a Rada y a ningún otro miembro civil de la candidatura. Ni tan siquiera a Vallina como colaborador de la misma. Franco es blindado por la inmunidad parlamentaria como diputado, mientras que Rada fugado y se esconde sin llegar nunca a ser juzgado. Contrariedad manifiesta con una sentencia que apunta a ambos como primeros inductores de todos los sucesos.

4. Extraña la escasa intervención represiva que ejerce el enviado Sanjurjo para las informaciones alarmistas que se habían vertido ante el supuesto plan rebelde. Existe así, una manifiesta desproporción entre la alerta del gobierno ante lo que iba a ocurrir, magnificada desde prensa y sectores anti republicanos, y el número de personas que son condenadas pertenecientes todas al sector castrense. Máxime cuando se deja al margen de la aplicación de la Ley a la parte sindicalista y civil, a la que se le acusa también de instigar y preparar la hipotética insurrección. Aunque el Consejo de Guerra tenga lugar en fechas muy posteriores, el perjuicio político causado a la candidatura es irreparable horas antes de las votaciones.

5. Todo indica que estamos en presencia de un momento histórico donde la interpretación de lo que es la República está en manos de la conjunción que lidera inicialmente su andadura. El interés por defender el proceso constituyente lleva, casi aisladamente por las escasas explicaciones que parece que ofrece al ejecutivo, al Ministro de Gobernación a dificultar intencionadamente la campaña de la candidatura republicano revolucionaria federal andaluza al romper las previsiones políticas de la conjunción republicano socialista. Consideramos así un temor a lo que fue el papel del sector intransigente en las Cortes de la I República cuando no una acción que desea ser advertencia ante posibles conatos de rebelión militar como el ocurrido meses antes en Cuatro Vientos. En algunos instantes la causa abierta se convierte más en un expediente político de seguimiento a las actuaciones de la lista electoral, que una búsqueda de ilegalidad en un sumario que tampoco podía actuar dentro de su jurisdicción sobre el componente civil de la candidatura.

6. Los andalucistas vieron en el populismo de los héroes del Plus Ultra esa capacidad de atracción sobre las masas de la que eran sabedores no poseían. Observaron la opotunidad única e histórica de colocar las reivindicaciones andalucistas en un estratégico escenario desde donde dar luz a un nuevo planteamiento de España desde los territorios periféricos intentando alcanzar una República confederal junto a Cataluña, como pretensión más tarde modulada con el logro histórico de un Estado interal y autonomista. Parece también demostrado el perverso e interesado uso de las posiciones programáticas propias e históricas del andalucismo, por parte de posiciones oficiales, para infundir más temor y deconcierto, superando así el fácil recurso a la violencia o del reparto de la propiedad, y utilizando ahora argumentos contrarios a valores tradicionales y muy sensibles entre la ciudadanía.

7. Observados los diferentes cambios de ámbito profesional en el sector castrense que tienen lugar en Tablada con motivo de la llegada de la República y durante los sucesos comentados, a partir de esa rivalidad latente, no es descartable la existencia de una trama entre militares monárquicos. Aun ocupando importantes puestos en la estructura de la Administración republicana y desde sectores afines a la corona motivados también por aspiraciones y/o recelos personales/profesionales.

8. Nada garantiza a tenor de lo analizado la existencia de un intento de rebelión militar, civil o de connivencia entre ambos ámbitos. Siempre bajo un matiz ideológico anarquista y de extracción social jornalera. Con ello, las tesis defendidas por Blas Infante y que conocemos a través de su obra, cobran un especial significado y una singular veracidad en el tiempo”.

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