Actualizado: 17:17 CET
Domingo, 09/08/2020

Sevilla

Las monedas romanas de Tomares requerirán de años de investigación

Una primera hipótesis científica sobre el tesoro de Tomares (Sevilla) precisará de muchos años de estudio, según la catedrática de Arqueología Francisca Chaves

  • Las monedas

Una primera hipótesis científica sobre el tesoro de Tomares (Sevilla) -algo más de media tonelada de monedas romanas de los siglos III y IV después de Cristo halladas hace ahora un año- precisará de muchos años de estudio, según la catedrática de Arqueología de la Universidad de Sevilla Francisca Chaves.

Experta en numismática romana, la veterana profesora Chaves, especializada en este área desde que dedicó su tesis doctoral a las monedas de Itálica (Santiponce, Sevilla), ha puesto como ejemplo el tesoro de Miserata (Libia), hallado en 1981 y compuesto por 108.000 monedas romanas, cuyas primeras hipótesis se plantearon en el 2012, con un 80 por ciento de las monedas catalogadas.

El tesoro de Tomares se compone de unas 50.000 monedas de bronce -algunas contienen plata- encontradas en diecinueve ánforas, de las que nueve están intactas y selladas, de un peso medio de 32 kilos.

Una de las ánforas selladas alcanza un peso de 46 kilos, por lo que la catedrática, en una conferencia pronunciada esta semana en la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, la ha calificado como "el ánfora del susto", ante la posibilidad de que contenga algo más que monedas o acuñaciones de distintos tipo -las ánforas cerradas precisan un estudio previo de su sellado y, al abrirlas, otro estudio de estratificación que exigirá sacar las monedas una a una-.

Chaves también ha puesto el ejemplo del tesoro romano hallado en L'Isle de Jourdan (Toulouse, Francia) en el 2011, compuesto por tres ánforas llenas de monedas -mucho menor que el de Tomares-, del que ningún arqueólogo ha aventurado aún ninguna hipótesis en espera de que concluya la catalogación de todas las piezas.

"La historia no tiene prisa" y "¡Vaya regalo que nos hecho la historia con este tesoro!" son las frases con las que Chaves concluyó su conferencia, en alusión a las múltiples vías de investigación que abrirá el estudio de las monedas, a la información que ofrecerá sobre un imperio en decadencia, dividido en diócesis, enfrentado en guerras civiles y bajo un tetrarquía de dos augustos y dos césares.


Esa información será muy rica porque en ese periodo histórico no se acuñaba moneda en Hispania, luego todas procedían de fuera, a lo que se suma que las monedas no se retiraban de circulación por ser antiguas -no sucede como ahora, que la peseta, por ejemplo, ha tenido su periodo de circulación-.

A esa circunstancia se añade que, según el paso de los años, se fue retirando plata de las monedas, motivo por el que pesaban menos, lo que haría que la gente tendiera a conservar las más antiguas y deshacerse de las más nuevas -del mismo modo que ahora se hace con un billete deteriorado, que se gasta antes que uno nuevo-.

El estudio de las monedas, según la profesora, también aportará información sobre Constantino, quien mandó incautarse de los tesoros de los templos que consideró paganos y persiguió a los cristianos, a quienes antes de quitarles la vida despojaba de sus dineros.

Antes de la victoria de Constantino sobre Magencio, el hijo de Maximiano, éste, para sofocar las revueltas en el norte de África, tuvo que desplazarse desde la Galia con su ejército, y aún no se ha determinado si lo hizo en barco o cruzando Hispania.

De las monedas de Tomares -sobre las que en diciembre se abrió una exposición en el Museo Arqueológico de Sevilla, donde son estudiadas y clasificadas- sólo se han fotografiado doscientas, algunas muestran figuras con ropajes que ya anuncian Bizancio, otras reproducen a Hércules con todos sus detalles.

Las cecas o centros de acuñación expresaban la personalidad de cada ciudad en sus monedas, de ahí que las haya que reproducen un toro, un palmito, una piña, una bellota, un soldado y hasta la loba capitolina, motivo que en ese época no lo había en la misma Roma.

Chaves ha citado a Theodor Mommsen, quien en 1848 y a cuenta de otro tesoro romano hallado en Andalucía, en Iznatoraf (Jaén), advirtió de la importancia de que esas monedas no se disgregaran, se conservaran unidas y unidas se estudiaran para que el tal tesoro equivaliera a "un monumento histórico insigne".

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