Sanlúcar, mayor productora de boniatos a nivel europeo

Publicado: 17/01/2020
En la última década, la producción de este tubérculo en los campos de la Colonia de Monte Algaida ha crecido en un 540%
La producción del boniato ha experimentado un crecimiento exponencial en la última década debido a la fuerte demanda del mercado. En los campos de la Colonia de Monte Algaida, la zona agrícola de Sanlúcar donde la peculiaridad de las tierras de cultivo, arena fina, prácticamente de playa, hace que se generen varias cosechas al año, la producción de este tubérculo está suponiendo todo un reto y un estímulo para los agricultores. Hace 10 años, la producción de boniatos en Sanlúcar en una de las cooperativas, existentes en La Algaida era de 5.000 toneladas. En 2018, la campaña se cerró con 23.000.000 kilos y este año está cerca de los 27.000.000. “Hay un crecimiento exponencial y aún nos quedan ocho o diez años de crecimiento en este producto”, asegura el responsable de Frusana, Juan Manuel Rodríguez. De ahí que los agricultores de la zona continúen investigando con variedades nuevas, y descartando otras que ya no son viables.

Pese a tratarse de un esquimo de verano, se está ampliando el ciclo de siembra  desde finales de marzo, empleando para ello mantas térmicas e intentando ampliar el ciclo para tener más meses de recolección. La recogida del boniato se realiza de forma manual. El tubérculo va directo del campo a la cooperativa, donde se lava a presión y se seca, y se empaqueta en cajas de cartón para su distribución tanto al mercado nacional como internacional. Actualmente, la mitad de la producción se vende para fresco y, la otra mitad, se destina a productos transformados.

El boniato o patata dulce está teniendo una gran demanda, por un lado, por las empresas dedicadas a la elaboración de productos de alimentación infantil, como espesante, al ser además un producto que aporta azúcar natural y es bueno para la salud.Incluso se utiliza también en la elaboración de cerveza. Sus propiedades nutricionales hacen que sea demandado como un súper alimento en la dieta, al tener propiedades antioxidantes, ser rico en vitaminas, aportar poca carga glucémica, actuar como desintoxicante y reducir la inflamación. Tradicionalmente, en la zona, se consume en la época de Todos los Santos, asado en el horno, si bien ha sido un alimento que ha tenido mucha presencia en la alimentación en España, sobre todo en épocas de hambruna. En España, la media de consumo está en 400 gramos por persona año, muy inferior a otros países como Portugal, con 2 kg/año por habitante o los países Lationamericanos o EEUU, donde el consumo se eleva hasta los 4 kilos anuales. “El potencial en estos mercados es enorme, por lo que tenemos que trabajar con calidad y buen producto”, señala el responsable de Frusana.

Diversificación

La elevada demanda y el aumento de la producción ha permitido a las cooperativas sanluqueñas apostar también por la elaboración, vendiendo parte de la cosecha a industrias de transformación agroalimentarias que elaboran productos como chips de boniato, bastones o boniato deshidratado, purés, guarnición o asados. Una diversificación que está generando un aumento del consumo en torno al 5-7% todos los años, incluyéndose en la cocina, en platos elaborados, etc. “Afortunadamente son más los usos y el rendimiento, lo que nos está permitiendo crecer”, corrobora Juan Manuel Rodríguez.

Sin ir más lejos, este año, se van a destinar 4.000 toneladas a un nuevo producto elaborado para una gran multinacional. Una demanda que está permitiendo a las cooperativas ser más competitivas y continuar creciendo en un mercado donde gozan de gran prestigio debido a la calidad de los productos que se cultivan en la zona, como patatas,, calabacines, zanahorias o puerros. Sin embargo, y pese al aumento de la demanda, la rentabilidad no se ha elevado en las últimas campañas, “quizás ha ido incluso unos céntimos a la baja en los últimos años”, pese a lo que los agricultores ven atractivo este cultivo para sus campos.

Frusana destinó esta campaña 650 hectáreas para el cultivo de la batata, y ya prepara aumentar en otras 50 para la próxima cosecha.En la Cooperativa Virgen del Rocío, la producción de esta campaña, con 200 hectáreas dedicadas al cultivo de boniato, ha llegado casi a los 13.000 millones de kilos.

Mercado internacional

La producción de boniato o batata se exporta a numerosos países de Europa y también al mercado nacional para fresco. La mayoría de la producción se destina a países extranjeros. Alemania, Inglaterra, Holanda, Francia y Rumanía con los principales importadores de este producto, mientras que “para el mercado nacional la cantidad es bastante pequeña”. Sin embargo, los acuerdos comerciales con grandes cadenas de alimentación durante este pasado año han permitido dar un impulso a agricultura sanluqueña, con una incidencia directa en el mercado de trabajo. Sólo en Virgen del Rocío este año han trabajado en las naves alrededor de 200 personas para la campaña de boniato, que tiene sus meses más rentables en pleno verano, de julio a septiembre, lo que está permitiendo a estas empresas amortizar las inversiones realizadas recientemente para ampliar sus instalaciones.

Con un crecimiento del 30% va a cerrar la campaña el mercado Montilla, donde se han vendido 4.500.000 de kilos  principalmente a españa, Francia, Holanda, Italia, Alemania e Inglaterra, principalmente a mayoristas, grandes superficies e industria. El objetivo es acaparar parte del mercado que viene de Estados Unidos, toda vez que Sanlúcar se ha posicionado ya como la principal productora de boniatos en Europa, aunque la demanda del producto está conllevando que cada vez haya más cultivos en otras zonas de España y Portugal que actúan como competidores para los agricultores sanluqueños. Cosechas productivas Sanlúcar parte con ventaja en este sentido por la fertilidad de sus tierras, que permiten un cultivo hidropónico, aportando nutrientes casi a diario, lo que ha hecho que el rendimiento sea muy elevado.

Los agricultores continúan apostando por este tipo de cultivo, de navazo, donde se excava en la arena buscando el agua. Impulsado por la modernidad, los más antiguos del lugar aseguran que cuando Cristóbal Colón abasteció sus barcos, buscó verduras -posiblemente boniatos- en Los Llanos de Bonanza. Una zona cargada de historia y con un futuro prometedor en cuanto a los cultivos agrícolas.   

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