Actualizado: 21:27 CET
Viernes, 06/12/2019

Sanlúcar

Al límite por los contratos "impuestos" por su banco

Con una pensión de 390 euros, su entidad bancaria llegó a reclamarle 320 euros por seguros que él desconocía haber firmado

  • Escritos jurídicos que emitió Luis Jurado a la entidad bancaria.

Raúl (nombre ficticio), -hemos querido preservar su identidad, siguiendo los hechos descritos a continuación bajo el testimonio del abogado Luis Jurado- es un sanluqueño que ya pasa los sesenta años, un hombre afable al que la vida le ha puesto ciertos obstáculos, sin embargo él parece no haber perdido nunca la sonrisa. Popular entre los vecinos de la localidad, siempre acompañado de su pequeño perro y como fiel compañera, su bicicleta. Raúl, por su edad, debería de preocuparse de las pequeñas cosas que acontecen en su día a día, quizás mantener alguna conversación acerca del futuro de las pensiones con algún amigo de su quinta o de disfrutar de un paseo mañanero por su playa. Sin embargo, en el mes de febrero algo le comenzó a quitar el sueño y no cesaría hasta el mes de agosto. Raúl seguía con su rutina diaria; despertarse salir de su cuarto de aperos, sus paseos, charlar con sus conocidos en el bar de siempre e ir a casa de la familia del abogado y socio del área penal de Perseus & RC Abogados, Luis Jurado, a quienes tiene mucho aprecio. Un día hablando con la madre de Jurado, Luis encontró a Raúl muy taciturno, algo le inquietaba más de lo normal. Raúl le comentó con mucho pudor a Luis, que desde hacía unos meses el banco le estaba quitando una cuantía que ascendía a más de trescientos euros y no sabía a qué se debía, lo que se tornaba en imposible vivir sin preocupaciones para una persona que solo cuenta con una pensión no contributiva. Lo primero que hizo Luis Jurado fue pedirle la documentación que la entidad bancaria le debía haber dado a Raúl en el momento de firmar las operaciones realizadas, con el fin de analizarla y saber qué es lo que estaba pasando. En el trascurso de la conversación que mantuvo Raúl con el abogado, este se dio cuenta que algo no iba a ir bien cuando Raúl le comentó que el gestor de la sucursal, al que conocía de hace ya varios años, le hizo firmar unos papeles en una tablet asegurándole que ‘’esto le beneficiaría enormemente’’ sin, según las palabras del cliente, explicarle de qué se trataban aquellos documentos que estaba firmando. Jurado hace hincapié en que Raúl es un hombre que por las vicisitudes de la vida, no sabe leer ni escribir  y  que poco sabe firmar. Raúl en compañía del abogado, Luis Jurado, se acercó a la sucursal  ubicada en el centro de Sanlúcar donde había realizado los trámites de aquellos productos financieros de los que desconocía su finalidad.  Al llegar,  Raúl y Jurado esperaron en interior de la sucursal hasta que les atendió el mismo operario que realizó los documentos de los productos bancarios de Raúl, este se dirigió al cliente con sorna, “Hombre, Raúl, cuando vienes a pedir dinero no vienes con abogado y  ahora para quejarte, sí. Esto no me lo esperaba de ti”, le espetó el operario según el testimonio de Jurado, lo que hizo que cohibiese aún más al cliente. Durante la conversación mantenida con el gestor de la sucursal– al que omitiremos revelar su identidad- , Jurado asegura que el trato fue bastante vejatorio y grosero,  y que al preguntarle acerca de los servicios que hizo que contratara su cliente, este se limitó a decir que “él tenía que llegar a una serie de objetivos”.  Jurado califica de “abuso  y de falta de ética profesional” el proceder del gestor ya que “instigó a que suscribiese por mediación suya la multitud de productos financieros que tenía Raúl con la entidad, dentro de los que se incluyen: una póliza de fallecimiento – Raúl no cuenta con ningún pariente cercano-, una póliza de protección jurídica, un seguro de vida familiar, un seguro de ahorro a largo plazo con objetivo de inversión al año 2022, este último un producto financiero bastante complejo, entre otros”. Luis Jurado solicitó anular de forma inmediata todos los productos bancarios y financieros suscritos con la entidad, realizando un escrito a la directora de la sucursal y dirigido también al servicio de atención al cliente de la entidad bancaria. El “colmo” para Jurado, llegó cuando tuvo la oportunidad de hablar con la directora y esta le comunicó que habían trasladado de sucursal al gestor, que lamentaba lo ocurrido pero que no sabía el proceder de su trabajador. “Me parece vergonzoso que como directora no supervise el trabajo de los operarios de su oficina, pero aún peor que a este señor no lo hayan despedido”, sentencia Jurado.      

Raúl es un hombre sencillo, humilde, que nunca ha trabajado la pena para conseguir dinero y que paga religiosamente todo lo que obtiene. “Si de verdad él hubiera querido contratar esos productos, estoy seguro que hubiera hecho lo imposible por pagarlos, pero no es el caso. Le engañaron, y como a él, seguramente, a más personas de la localidad. Él confiaba en su gestor y se la jugó. Es una sucursal a la que acuden muchos pensionistas y desempleados, si a alguien le ha ocurrido algo similar, pido que acuden al Colegio de Abogados y soliciten un abogado del turno de oficio para que analice su situación”, explica Luis Jurado.    

Afortunadamente, Raúl contó con la experiencia y los servicios de Jurado de forma totalmente altruista y pudo conseguir ante la insistencia de Luis que le anularan los productos a los que se le habían suscrito, no consiguiendo aún la devolución íntegra de la cuantía que le habían estado cobrando meses atrás. Dando parte Jurado, finalmente, al responsable de Compliance – responsabilidad peal de la persona jurídica-. Jurado espera que se solucione a la mayor brevedad. 

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