Actualizado: 00:43 CET
Jueves, 14/11/2019

San Fernando

La Defensa del futuro, láseres, drones y la Inteligencia Artificial

El Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, Teodoro López Calderón, habla de la aportación de la Marina a la ciencia y la innovación. VIDEO

  • Teodoro López Calderón, Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada.
  • Proyectos españoles ya trabajan en el uso de los láseres de largo y de corto alcance
  • Los drones pasarán a ser inevitablemente elementos de ataque más sofisticados
  • Los nuevos sistemas precisarán de mucha más energía para todos los elementos

La Armada española ha sido a lo largo de los siglos un foco de innovación tecnológica y de desarrollo en general con sus avances aplicados a la sociedad, pero es quizá ahora cuando el papel que asume es más complejo ante los retos de la actualidad y la aceleración exponencial de las tecnologías de todo tipo.    

Eso obliga más que nunca a estar con un ojo en casa y otro en el del vecino, así como a cooperar con los países amigos para lograr las mejores condiciones para la defensa nacional y del espacio común en las alianzas que es el principal objetivo de las Fuerzas Armadas y en este caso, de la Marina.    

Tanto el pasado científico de la Armada como el futuro más impredecible, sujeto a cambios no sólo tecnológicos sino medioambientales por el calentamiento global que obliga a contemplar alternativas  que no profundicen en el problema global, quedó meridianamente explicado por Teodoro E. López Calderón, quien abrió el curso 2019-2020 de la Real Academia de San Romualdo de Ciencias, Letras y Artes de San Fernando sabe de lo que habla -y de lo que puede hablar- para ofrecer un panorama de pasado, presente y futuro de la Armada y de los retos en los que ya se trabaja.    

El almirante general, Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (Ajema), antes de llegar a las conclusiones de su charla, echó una mirada al futuro en los ámbitos de competencia e interés de la Armada.    

“Pero antes de empezar quiero resaltar y valorar la dificultar que supone el estudio prospectivo de la fase conceptual de un proyecto que incluirá aspectos como el escenario geopolítico o los avances tecnológicos de los adversarios potenciales y que debe identificar los sistemas y capacidades que serán necesarias durante la totalidad del ciclo de vida del sistema, ya que debe ser válido en un escenario estimado de va a superar los 40 años”.    

Haciendo este estudio -dijo López Calderón-, por parte de la Armada se han identificado diferentes capacidades con sus tecnologías asociadas que serán críticas para los sistemas navales a largo plazo.      


“El primer aspecto que surge es el requerimiento que tendrán las plataformas navales futuras de generar una enorme cantidad de energía muy superior a la actual para alimentar, entre otros, sistemas de propulsión eléctrica, sistemas de armas de alta energía dirigida, cañones electromagnéticos, guiado de misiles…”. dijo el Ajema.    

 

Espacio reservado al reproductor de vídeo

De la misma forma y a la vista de la evolución del clima “surgirán nuevas rutas marítimas polares que exigirán sistemas de navegación híbridos satélite inercial que aseguren obertura global y por tanto, útiles para esas latitudes”.    

La subida de la temperatura del agua del mar que ya se está contrastando “también tendrá que ser tenida en cuenta en el diseño de nuevos buques ante la necesidad de operar en aguas más cálidas que las actuales”.    

“Como ya ocurre en los proyectos en marcha pero previsiblemente aumentando en proporciones considerables, las plataformas navales tendrán que estar integradas por medio de conexiones de banda superancha a la vista del flujo de datos permanentes que requerirán sus sistemas y la red en la que se encuentren, tanto en el aspecto logísticos como el ya mencionado gemelo digital, como en las operaciones multidominio, con capacidad de enfrentamientos cooperativos”.

Láseres

Entre todos estos proyectos a más largo plazo hay algunos que merecen una más detallada atención, como son las armas láser. “Los láseres intensos se posicionan como una alternativa de futuro a los sistemas defensivos y ofensivos convencionales a la vista de su capacidad de disparo y su velocidad sin tener la limitación de un determinado cargo de munición”.    

Por el contrario, las plataformas que los monten “deberán tener una gran capacidad de generación de energía fiable”.    

En la actualidad existe el centro de láser expulsados ultracortos y ultraintensos adcritos a la Administración General del Estado ubicado en el parque científico de la Universidad de Salamanca y especializado en láseres expulsados muy intensos y de duraciones muy leves. “Como primer proyecto de este centro, junto con el Intra y la empresa Escribano, están trabajando en un prototipo para neutralizar con energía láser ataques de drones”.    

Otro de los aspectos de las características de las amenazas de futuro serán los misiles hipersónicos y las situaciones de saturación. “Esto demandará no sólo el empleo de inteligencia artificial para apoyar a la toma de decisiones sino de sistemas para optimizar el empleo cooperativo de sus censores y armas, dotando a la Fuerza de la profundidad necesaria para la detección temprana de la amenaza”.    

De esta manera, la capacidad de enfrentamiento cooperativo será un requisito en los sistemas de combate del futuro “empezando ya por la fragata 110”.    

Este sistema especialmente diseñado para la defesa antimisil permite que el conjunto de los sensores de una red sean procesados de manera conjunta, maximizando su precisión en el conocimiento del entorno y sobre todo incrementando la capacidad de respuesta de la Fuerza, dijo López Calderón.    

Drones

En otro plano del mismo futuro están los vehículos autónomos con capacidad de operar sin ser tripulados.    

“Sin duda van a ser protagonistas fundamentales en los espacios de operaciones futuras. Misiones de reconocimiento y vigilancia serán probablemente sus principales tareas, aunque su evolución natural, a medida que se vaya desarrollando la Inteligencia Artificial con capacidad de cumplir con las reglas de enfrentamiento en vigor, acabará por designarlos como vectores fundamentales de proyección del poder militar.”

El Ajema había hecho con anterioridad un recorrido por la moderna historia tecnológica de la Armada, desde los años 50 en los que compraba barcos de otros países con un largo ciclo de vida hasta ser capaz de armar los suyos propios aunque con tecnología extranjera. De ahí ya se ha pasado a la construcción naval con patente española que además es un valor en alza en todo el mundo independientemente de aún depende de sistemas de arrmas estadounidense en este caso, el sistema de combate Aegis.    

Se refirió al Sistema Integrado de Control de Plataforma desarrollado por Navantia y que abrió la puerta a “un desarrollo detallado de los equipos y a la posibilidad de un mantenimiento más avanzado y eficiente, de carácter predictivo, que permite anticiparse al fallo de un equipo o sistema”.    

Y obvimente se refirió a la labor que realiza el Real Observatorio de la Armada y el Instituto Hidrográfico de la Marina, en San Fernando y Cádiz respectivamente.    

En lo que respecta a Cartagena y los submarinos S-80, independientemente de los problemas surgidos en su construcción -eso no lo dijo el Ajema- destacó su sistema de propulsión independiente del aire (AIP), un proyecto de innovación y desarrollo cuyo objetivo es la obtener hidrógeno a partir del etanol, requerido junto al oxígeno para la generación de energía en una pila de combustible” desarrollado por Abengoa y Técnicas Reunidas.  

 En conclusión

“La Armada actual sigue siendo la Institución que tal y como lo ha hecho a lo largo de su centenaria historia, se caracteriza por una búsqueda permanente de la mejora de la formación de su personal, conocedora de las demandas del entorno donde desarrolla su labor y la importancia que éste tiene para los intereses de la Corona entonces y hoy del Estado”.

“Esta inversión en talento y formación dio frutos a nuestro a país y permitió alargar durante siglos la hegemonía en las áreas geográficas de interés de nuestra Corona, a la vez que amplió el conocimiento universal y el libre uso de los mares como espacio común global de comunicación entre los pueblos y herramienta de prosperidad y difusión cultural”.

"Pero como corresponde a una institución en proceso de transformación permanente, para seguir estando al servicio de España debemos seguir trabajando con esfuerzo y humildad, con la misma motivación que nuestros predecesores y cada vez más integrados en el entorno cultural y científico de la sociedad, totalmente inmersa en la cuarta Revolución Industrial".

La sesión de apertura de curso, que este año ha optado por menos actos pero con la misma calidad de siempre, contó con la presencia de la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, que asiste cada año a compartir este momento con los académicos.    

María Elena Martínez Rodríguez de Lema hizo las veces de secretaria por ausencia de Adelaida Bordés mientras que el presidente de la Real Academia fue el encargado de presentar al conferenciante.    

Durante su intervención, Jose Enrique de Benito Dorronzoro hizo un somero repaso del currículo del almirante general, máximo mando militar en la Armada.

 La alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, destacó en su intervención que cerraba el acto de apertura del curso 2019-2020 de la Real Academia de San Fernando, el “orgullo” que sienten todos los que “hemos tenido la suerte” de nacer en esta tierra por la Marina, por lo que ha significado y por lo que significa.

Cavada señaló que precisamente el corazón de la investigación a innovación está en San Fernando, donde se encuentra dentro de Navantia y como parte de ella el departamento de Sistemas, verdadero laboratorio con tantos éxitos a sus espaldas.

También felicitó Cavada a la Academia por contar para la apertura del curso con un conferenciante de la talla del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada -que en palabras anteriores del presidente, José Enrique de Benito, “no lo dudó ni un momento”- y elogió una vez más la labor de la Institución en la Cultura como mayúsculas de San Fernando.

Cavada manifestó que cada uno de los cursos, sólo ver el programa, es ya un anticipo de prestigio pero lo más importante es que ese prestigio se transmite a las Ciencias, las Artes y las Letras en general con las intervenciones que se suceden cada semana.

 

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