Actualizado: 21:53 CET
Viernes, 06/12/2019

San Fernando

Cuando en los caños de La Isla empieza a haber más plástico que fango

Las dos mareas convergen en la Magdalena aportando el plástico y todo tipo de materiales desde una parte a otra del caño que acabará muerto como el Zaporito.

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Cuando estaba haciendo la FANPIN (la carrera del fango del Tercio de Armada) medía la mano en el barro y tocaba coquinas, cangrejos...” Había vida en esos parajes que “para bien o para mal están en manos de Defensa”. Para bien, evidentemente, sobre todo viendo cómo están los que no están afectados por la defensa nacional.    

Quien explicaba esto es un hombre que conoce los caños como la palma de su mano, que advierte que es peligroso adentrarse en ellos sin un guía experimentado y que hace de guía de personas que una ver terminado el paseo se muestran entusiasmado con lo que han visto.    

Y es que la riqueza de La Isla, del Parque Natural de la Bahía tan mal repartida con San Fernando como hermana pobre, se ve mejor desde el cielo, cuando la vista pued easimilar un paisaje que cambiará la percepción de quien lo contempla.    

Hace un cuarto de siglo, poco más o menos porque durante ocho años era la misma cantinela, un consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, José Luis Blanco, venía advirtiendo en cada visita a San Fernando de la colmatación del caño de Sancti Petri y de la necesidad de que Costas hiciera algo para frenar esa colmatación.    


Los años pasaron y el caño sigue ahí, a expensas de las mareas para usarlo como vía fluvial entre el océano y la bahía, pero sigue sirviendo para mucho más de lo que se utiliza.    

De un tiempo a esta parte -se han construido dos puentes más, que algo influirán- la colmatación es mucho mayor y se ve a simple vista con la marea baja, de la misma forma que con las últimas grandes mareas se ha visto en todo su esplendor la riqueza que atesora el parque.    

“Mientras haya mareas no hay problema” y es verdad lo que dice Francisco Garri, de la Asociación Islakayak y conocedor al milímetro de todo el antiguo sistema salinero. El agua avanzará y retrocederá desde el Atlántico a la Bahía de Cádiz. Pero el caño cada vez ofrecerá menos oportunidades para su uso y disfrute y para generar riqueza.

El gran problema

Ya eso de por sí es un problema que se va agrabando muy lentamente, pero el problema del caño principal de Sancti Petri es otro y el impacto es mucho más rápido.    

“Tenemos la marea de la Bahía y la marea de Sancti Petri y en la zona de San Fernando es donde confluyen las dos”, dice Garri. Lo que sería una ventaja, sin embargo, es una ruina cada vez mayor porque las dos mareas arrastran hasta la zona de la Magdalena los plásticos y todo lo que se tira al agua o lo que los vientos arrastran.    

“También tenemos un mercadillo que cuando hay levante no da problema porque los plásticos van hacia la ciudad y lo recogen los servicios de limpieza. Pero con el poniente se van al caño y se extienden por las marismas”.    

Ahí es donde hay que volver al principio de este reportaje que ha favorecido la entrevista que se le hacía esta casa a Garri para las ediciones digitales, la radio y 7Televisión.    

Mientras en aquellos terrenos militares de la Clica, donde entrenan los infantes de Marina y donde una vez al año los civiles pueden clavar sus manos en el fango y tocar almejas y congrejos, en el caño de Sancti Petri sólo se puede tocar plástico que ya forma parte de los fondos, que cada vez es más sólido y que va acabando con la vida en la zona. Y con las oportunidades.    

O sea, que el agua pasará por encima del lodazal y si la marea es alta se podrá navegar con embarcaciones de pequeño calado. Pero la explosión de vida que surgió cuando entró en funcionamiento la Depuradora de Aguas Residuales y las lisas mojoneras pasaron a llamarse simplemente lisas, se va apagando poco a poco y volviendo a lo que fue. “Fango porio”, dice Garri.    

El ejemplo está en el Zaporito, una zona por donde el agua no corre y en la que ya no hay vida. El fondo es impermeable y no hay ser viviente que viva ahí. E incluso se extraña Garri de que el restaurante que está en la plaza del Zaporito siga padeciendo el olor que sale de ahí en verano, junto con la comida. Pero es lo que hay.

Camino de oportunidades

Quienes conocen los caños porque los trabajan o porque los disfrutan ven en el Caño de Sancti Petri un tesoro que los chiclaneros saben aprovechar y los isleños le dan la espalda. O los que no se la dan montan su negocio en Sancti Petri.    

El arquitecto José María Cano Valero es uno de los que defienden a capa y espada las oportunidades que encierra esa vía de agua para múltiples y sobre todo sostenibles actividades que generan actividad y puestos de trabajo en una ciudad a la que le caen todas las bofetadas de las Administraciones que las afectan.    

El caño ha sido siempre el gran valor de San Fernando, la ruta que se puede explorar y que todavía es aprovechable a pesar de lo que le está cayendo encima.    

Las excursiones en kayak por los caños -bien guiados- permiten gozar de un ecosistema completo y espectacular, comprender lo que fue la marisma de esta zona, visitar casas salineras que todavía mantienen una estructura -la casa de las Tinajas tenía techo hace cuatro años y ya no lo tiene- y si algo más se hiciera en lo que hay, establecer punto de atraque con otras actividades culturales y hosteleras.    

Pero para todo eso hay que mirar desde La Isla hacia afuera, no desde fuera hacia adentro. La Isla que nunca miró al mar ya no se acuerda de que está rodeada de agua por todas partes y mucho menos que cada vez tiene menos agua que la rodee. Vuelven las lisas... plastiqueras.

Las concesiones salineras

El otro gran problema del Parque Natural de la Bahía de Cádiz en lo que afecta a San Fernando viene de la Ley de Costas y de la dejación de funciones de las Administraciones competentes a la hora de poner orden en las concesiones salineras.

Hoy en día existen estudios de la máxima solvencia para desvelar una situación que se agrava con el tiempo y de camino causan un daño inimaginable a la comarca.

Las concesiones salineras se tienen como concesiones simplemente, pero la mayoría no se trabaja. Lo normal es que la concesión de terrenos de Costa que se otorga para una actividad se suspenda una vez que se demuestra que esa actividad no se está ejerciendo.

Eso no se hace y los concesionarios no invierten porque con sólo concesiones no obtienen créditos mientras que Costas no las recupera porque al hacerlo tendría que conservarla.

Sólo hay que mirar alrededor de San Fernando, preferiblemente desde arriba, en qué situación se encuentran y cómo cada vez hay más suelo seco.

Esperanza en la EDUSI

 Francisco Garri, junto a su compañero en la Asociación Islakayak, Andrés Barba Prián, es optimista a la hora de mirar al futuro. Y lo es de un tiempo a esta parte gracias a la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible (Edusi) que el Ayuntamiento de San Fernando tiene que desarrollar.

Se espera una actuación importante -quizá la que más- en la Magdalena que puede dar alas a la exploración del parque mientras que el proyecto del puerto de Gallineras asienta otro poste más a ese camino de desarrollo que es el caño de Sancti Petri. Y a todo ello se le suma el club Puente de Hierro y hasta el de la Casería, cuando es posible.

Pero las esperanzas están en que la Edusi no mire sólo desde el caño hacia la ciudad sino desde la ciudad hacia el caño, inventando nuevas actividades que no se pueden poner en marcha hoy en día con un triste pantalán del que muchos sólo se acuerdan en Feria.

Con ese proyecto si se hace, con el de Gallineras si se termina y con los dos clubes del norte ya hay cuatro pilares para establecer un campamento base que permita a los emprendedores tomar las riendas de sus negocios. Si la burocracia no los aburre. Que esa es otra. 

Los Toruños, la niña bonita

Hay actividad en el parque natural que rodea San Fernando, pero muy poca comparada con el parque que rodea Puerto Real y sobre todo con los Turoños, la niña bonita de las Administraciones, aunque habrá que saber por qué lo es, si es porque los munícipes portuenses son insistentes en sus demandas. Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) en San Fernando anidan las aves migratorias y con ellas llegan los amantes de los pájaros que establecen en La Isla su campamento, se produce el anillado y se mantiene un control sobre sus recorridos migratorios.

Escuela Piragüismo Islakayak se dedica principalmente a cursos de iniciación al kayak en el parque natural Bahía de Cádiz, aunque tienen otras ofertas más completas, como son las de tecnificación, campus de niños, senderismo y paquetes turísticos de fines de semana con el kayak como principal actividad. Escuela Piragüismo Islakayak es pionera en San Fernando en cursos de kayak y quiere llegar a ser referente no solo en los cursos de kayak, también en la difusión de los valores históricos y geográficos del parque natural y del municipio.

 

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