Actualizado: 01:59 CET
Domingo, 15/09/2019

San Fernando

Cavada juega con pólvora en la ampliación del complejo de Bahía Sur

El PA ya propuso en 2007 una ampliación que no implicaba vender el suelo y que contaba con el mal precedente de los apartamentos vendidos como viviendas.

  • Proyecto andalucista con las pistas de atletismo en Fadricas.

Los proyectos de desarrollo de San Fernando vienen de la época del blanco y negro en los periódicos y los grandes hitos anunciados generalmente en época electoral se han quedado en páginas de las hemerotecas o en pirámides grandes y pequeñas que se han comido muchos millones y no han devuelto ni el resguardo.

Por poner sólo un ejemplo, que es además el de mayor envergadura porque Bahía Sur ha sido hasta ahora el único proyecto que ha cambiado el rumbo de la ciudad -y hay que remontarse a 1992-, la ampliación del complejo comercial y deportivo se planteó por primera vez en la precampaña de las elecciones municipales de 2007 por parte de los andalucistas y es muy parecido en lo sustancial al presentado en las pasadas elecciones por el PSOE.

En el mes de abril de 2007 el alcaldable del Partido Andalucista, Manuel María de Bernardo, presentó el primer plano del proyecto que pretendía poner en marcha un día después de que finalizaran los Campeonatos Iberoamericanos de Atletismo de 2010 y en el caso de que ganaran las elecciones ya que se trata de una propuesta electoral.

Se trataba de reconvertir el estadio de atletismo actual en un campo de fútbol con capacidad para 6.500 espectadores y preparado para una ampliación hasta un aforo de 10.000 personas en el caso de que el CD San Fernando llegara alguna vez a jugar en Segunda División A.

Esa eliminación de las pistas de atletismo supondría ganar un espacio de 11.604,72 metros cuadrados, que se dedicarían a usos comerciales, de ocio y hoteleros en una operación de “coste cero” para el Ayuntamiento, ya que sería la propia empresa encargada de complejo comercial la que asumiría el coste de la transformación e incluso se pretende que sobre de las plusvalías que se obtengan para dedicarlo a mantenimiento de las pistas deportivas anexas.

En cuanto al estadio de atletismo, el proyecto presentado los andalucistas junto no contemplaba su desaparición sino su traslado a una zona “sin determinar”, pero en los aledaños del complejo deportivo. Las conversaciones –o las negociaciones, porque conversaciones había desde hace mucho tiempo– se iniciarían el mismo día 28 de mayo de ese año, el día siguiente de las elecciones municipales.


Uno por otro

La premura en ponerlo en marcha tenía su razón de ser en que la intención de los andalucistas era “que la ciudad no se quede ni un solo día –salvo imponderables– sin pistas de atletismo” y las obras del nuevo estadio comenzarían para que estuvieran terminadas antes de que finalizaran los Iberoamericanos y comenzara la remodelación del actual estadio. Y además, en ese evento deportivo de 2010, se contaría tanto con el estadio actual como con el nuevo, que serviría para el calentamiento de los atletas.

El aumento de tiendas y de clientes supondría necesitar más aparcamientos. En el proyecto andalucista se contemplaba la posibilidad de construir un aparcamiento subterráneo en parte del estadio y de la zona comercial, algo que ya se sabía que era prácticamente imposible porque el propio complejo es de dos plantas ante la imposibilidad en los inicios de hacer la primera subterránea.

El estadio de atletismo se pretendía construir en la zona de equipamiento de los polvorines, aunque en ese aspecto no se aseguraba nada al estar recién presentada la reserva de suelos de Fadricas que desencadenó la guerra con Infraestructuras de Defensa.

Campo de fútbol cuya gestión se cedería al San Fernando SAD.

¿Qué diferencia hay entre este proyecto de 2007 el que ahora presenta el PSOE en el Gobierno? Teniendo en cuenta que lo que se ha puesto sobre la mesa por parte de Patricia Cavada es una idea que tendrá que materializarse contando con los informes de todo tipo que se estimen oportunos y con la implicación de todas las partes afectadas, básicamente es lo mismo pero puede no ser igual.

Sin embargo sí hay un detalle que convierte en explosiva la propuesta de Cavada y es la intención de vender el complejo a Castellana Properties o a aquellos propietarios de concesión que estén de alquiler, mientras que la de 2007 sólo proponía la ampliación de comercios y todo con cargo a la empresa que explotara el centro comercial. Entonces era Rodamco que acababa de ser absorbida por Unibail. O sea, que no se sabe qué hubiera pasado porque, además, llegó la crisis y se paró todo.

El precedente de los apartamentos

La última vez que tuvo lugar una operación de semejante calado en Bahía Sur fue la que pusieron en marcha en el complejo hotelero tras la marcha de la firma Barceló que dejó la concesión en manos de dos empresarios que la asumían con una promesa de compra. O sea, que si eran capaces de venderla los empresarios se llevaban las ganancias y si no Barceló admitiría ofertas.

Lo que ocurrió a finales de 2003 y principios de 2004 es que los dos ‘prometidos’ comenzaron a vender los apartamentos, bungalós, dúplex y estudio por unidades y sin aclarar que era para uso hotelero. Ello derivó en la creación de una zona vecinal en los apartamentos y de la atomización del resto del complejo que no fue a más porque este periódico denunció la situación y el Ayuntamiento obligó a Elías Rodríguez-Viñas y Oleger Pujol, los propietarios de la gestora Complejo Bahía Sur SL, a advertir que no eran de uso residencial. Pero ya se habían vendido muchos con engaños.

¿Por qué se trae a colación el problema de los apartamentos -de los que se hablará próximamente en un capítulo más del caos que padecen- si se habla de una ampliación comercial?

Cavada explica su plan en Bahía Sur.

Pues porque cuando tienen lugar operaciones en las que la Administración pierde el control, las perversiones de la especulación aparecen y se abren la caja de Pandora. Y ya nadie controla lo que se ha descontrolado con el perjuicio, en este caso, para la ciudad y su patrimonio.

Ahí es donde está el pastel. El cierre este sábado de El Corte Inglés que tanta indignación está levantando en las redes sociales -único lugar donde la gente se manifiesta en esta ciudad y que han reemplazado en parte a la barra de los bares- es sólo una anécdota dentro del mundo del comercio de este tipo.

La sociedad cambia y los modelos cambian. El Corte Inglés busca adaptarse a la nueva realidad y desde Castellana Properties buscan también adaptar el centro comercial a la demanda. Lo único que podría resultar inmoral es la venta del patrimonio público a empresas especuladoras y quedarse sin capacidad de control. El primer especulador, como han apuntado algunos lectores de este periódico, sería el Ayuntamiento que estaría comprando pan para hoy y hambre para mañana.

 

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