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Hablillas

Día de la poesía

Recuerdos velados de tristeza al ver imágenes o leer noticias sobre el concepto equivocado que acompaña a este género literario al identificarlo con lo cursi

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La semana pasada lo recogía el artículo de David F. Villaro el publicado en La Razón, aludiendo a la aprendida en el colegio, al soniquete que ayudaba a memorizarlo poemas, homenajeando, en suma, a los clásicos. Esta referencia rescata la mañana cálida del verano agonizante buceando en los libros del nuevo curso, el olor a papel impreso esparciéndose al pasar las páginas hasta detenerse ante un párrafo o unas estrofas según íbamos recorriendo el pasillo de las aulas, reconociéndolos años después al leerlos en una antología. Recuerdos velados de tristeza al ver imágenes o leer noticias sobre el concepto equivocado que acompaña a este género literario al identificarlo con lo cursi o lo romántico. Tal vez por eso la cultivan pocos y la leemos menos. Sin embargo, lo realmente preocupante es la generación actual y el desconocimiento de aquellos versos con el nombre del artífice entre paréntesis,impresos bajo una ilustración temática que encabezaba la lección de lengua o literatura, despejando nuestra curiosidad con la teoría, asimilando los nuevos conceptos con los ejercicios.

Es sabido por los incondicionalesque se trata de un género muy minoritario, para una minoría crítica, lo llamaría Juan Ramón Jiménez en su columna de El Sol, porque cada verso es un golpe de cincel que va conformando la lucha entablada entre el interior, el pudor y la palabra del poeta. La rima ha sido un obstáculo reconocido, una piedra de toque salvada por muy pocos, hasta que Robert Frost comparara un poema de versos blancos con un partido de tenis sin red, pero con raqueta y bola añadimos, es decir, el metro y la rima para que el lenguaje poético fuera más natural sin menoscabar su profundidad. Poemas cuya primera lectura resulta comprensible para apreciar en las posteriores el binomioentre complejidad y sencillez que propicia su análisis.

Puede que la razón de su menor seguimiento sea ese hueco que se abre a la reflexión, a pararse a pensar, algo que en la actualidad no se fomenta o se hace poco. Un hueco que hoy se llena de imágenes, de enlaces donde elegir cómo llenarlo y con qué. También es cierto que la lectura de un poema requiere su momento, un proceso que comienza al coger el poemario o al elegir el enlace.

Los adictos al verso celebramos la dedicación de este día al género de lo exquisito, de lo bello, al género que canta a lo que no se vemientras nace la primavera rozando el dedicado al teatro, literatura escrita para ser contada o declamada una vez cargada de futuro expansivo / con que te apunto al pecho, como escribió Gabriel Celaya.

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