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San Fernando

Exclusiva

La inflación dejan en el limbo los grandes proyectos del Gobierno local de San Fernando

La obra no residencial ha subido hasta un 28% y la obra residencia entre 6 y 8 puntos, lo que retrae a las empresas ante los riesgos de un encarecimiento mayor

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  • El gran proyecto de Gallineras va por la mitad y sin empresa que lo termine. -

Sólo por poner un ejemplo, que hay muchos más sobre obras que se adjudican y luego tienen que afrontar una revisión de precios. O sobre obras que no se adjudican porque sencillamente no se presenta ninguna empresa y la que lo hace no cumple los requisitos porque generalmente van a bañar temeraria.

No faltan tampoco los casos en los que una empresa -Museo de Camarón- acepta las obras y luego se retira con el consiguiente retraso para el provecto que tiene que encontrar a otra empresa dispuesta a hacerlo. Aunque este es uno de los proyectos que se han podido terminar no sin dificultades, como el Centro de Adultos María Zambrano.

¿Que esta pasando y qué puede pasar debido a las circunstancias que rodean a las empresas, los contratos tanto público como privados, las obras públicas o la construcción viviendas?

Empezando por las consecuencias, es muy probable que muchas de las obras que el Gobierno municipal tiene prometidas en su programa electoral no estén terminadas -algunas ni comenzadas- en este mandato. Es muy probable que equipamientos necesarios y demandados largamente por los ciudadanos se retrasen como mal menor y no sólo los que entraban en planes cuatrienales, como el caso de las piscinas en la Ronda del Estero.

La sala de estudio y biblioteca del Parque Almirante Laulhé e incluso el gran proyecto cumbre de la Magdalena, ahora pendiente de unas nuevas catas que posiblemente obligarán a adaptar el proyecto original a lo que vaya saliendo del subsuelo. Que esa es otra. Los proyectos se hacen sobre el papel pero luego van surgiendo los problemas porque el papel tropieza con la realidad.

Arriba, lo pretendido; sobre estas líneas, lo que hay hasta ahora.

Como ejemplo de una obra vinculada a la Edudi como es la de la Magdalena, ahí está el proyecto del muelle de Gallineras cuya adjudicación ha sido rechazada por cuatro empresas y ahí sigue el proyecto de construcción del nuevo edificio náutico, en el limbo de las circunstancias sobrevenidas. Y es que han quedado desiertas en tres ocasiones -con un presupuesto de más de un millón de euros- y los rechazos últimos son de empresas a las que se les ha ofrecido directamente la construcción. El proceso lleva más de año y medio de retraso.

O las obras de la plaza del Rey que ya lleva casi dos meses de retraso, aunque sobre ese tema no se han dado explicaciones, más que el Ayuntamiento está siguiendo los plazos. Mejor, los retrasos. O el Mercado Central, que esa es otra.

Pues bien, sin dejar a un lado la responsabilidad del Gobierno municipal en todas estas y muchas más cuestiones, también hay que reconocer que las causas son sobrevenidas en muchos casos y tanto en San Fernando como en el Ferrol que ya no es del Caudillo está ocurriendo lo mismo con las obras públicas y con la construcción de viviendas. Y ahora van a entender por qué esos pisos prometidos en la Ronda del Estero están a verlas venir y por qué las empresas se plantan a mitad de obra exigiendo una revisión de precios. Que es verdad que eso se ha hecho siempre porque siempre ha habido despabilados que quieren aprovechar las circunstancias, pero ahora hay una base sólida.

Análisis del CBRE

Un análisis de la consultora CB Richard Ellis (CBRE) arrojaba datos preocupantes este mismo mes de agosto sobre el impacto de la inflación en la construcción de viviendas y en las obras no residenciales. Impacto de la inflación e impacto de la falta de materias primas para la construcción, aunque la primera es el efecto de la segunda. Ello se traduce, en el mejor de los casos, retrasos de tres meses como mínimo en la entrega de las obras. Sólo que en el caso de las Administraciones, estas están sujetas a unos procedimientos burocráticos que aumenta considerablemente los retrasos teniendo que partir de cero en ocasiones después de meses de tramitación baldía.

En el caso de la obra nueva residencial, donde los costes de los materiales de construcción representan un porcentaje notable del coste total, este incremento repercutirá sobre el precio de la vivienda. Concretamente, se estima una subida entre 6 y 8 puntos porcentuales adicionales que se trasladará al precio final a medida que se comercialicen las promociones afectadas por esta subida.

El impacto del encarecimiento de los materiales sobre la actividad se ha manifestado tanto en el proceso de ejecución de las obras como en la fase de estudio de los proyectos. En cuanto a la ejecución, según recoge el análisis de CBRE, "se ha observado que en el ámbito de los constructores los beneficios merman. En cuanto a los promotores, se ha detectado una ralentización en sus planes de negocio, por el intento de no trasladar el sobrecoste de las operaciones al cliente final", explica Alberto de Frutos, director general de Bovis en CBRE.

En cuanto a las obras en estudio, los presupuestos están subiendo para cubrir posibles aumentos imprevistos de materias. Se están reduciendo los plazos de validez de las ofertas, pasando de los seis meses antes de la pandemia, a entre unos 10 y 15 días actuales, mientras que los plazos de ejecución se extienden. Los presupuestos también están superando las previsiones, al aumentar entre un 10 y un 25% en comparación con el año pasado.

Fuentes del sector promotor conceden que la subida de costes "ha provocado una ralentización de la actividad sector inmobiliario residencial", porque aunque "actualmente los costes de los materiales están bajando desde el pico de marzo, muchos promotores prefieren esperar hasta después de verano para cerrar acuerdos con los constructores en un entorno más estable".

Como en un efecto dominó, esta situación está provocando una reducción de la oferta de vivienda de obra nueva (ya de por sí insuficiente ante la elevada demanda que permanece tras la pandemia), y "todo apunta a que ese desequilibrio seguirá tensando los precios", explican.

El encarecimiento de los materiales no sólo afecta a la vivienda, también a la obra no residencial. En este sentido, el estudio de CBRE señala que está siendo la más afectada en costes por ser más intensiva en los materiales con mayores subidas de precio. En estos casos se ha registrado un incremento medio de presupuestos de cada obra de entre un 23-28% respecto a los niveles previos a la pandemia. Adicionalmente, la escasez de materiales también ha afectado los plazos de construcción, con un retraso medio sobre la fecha inicial prevista de fin de obra entre dos y tres meses".

La consultora prevé que la disminución de las tensiones inflacionistas en los mercados de materias primas debería empezar a reflejarse en la evolución de los costes durante los próximos meses. Prevé, pero ya se sabe que el panorama no pinta bien y la volatilidad de la economía puede dar al traste con las previsiones más optimistas.

La postura del Gobierno local

Visto todo esto, ¿qué se hace desde el Ayuntamiento de San Fernando para hacer frente a las circunstancias sobrevenidas que están afectado a los proyectos

La alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, ve “con normalidad la situación que estamos viviendo, es cierto que existe un contexto generalizado más complejo pero dificultades siempre hay en las obras”.

“A partir de ahí, por mi parte, volcarme en ayudar a que todo avance, por una parte acogiéndonos a decretos para revisión de los precios; agilizando al máximo los tramites que nos impone la normativa contractual de la administración, y no ponernos a pelearnos, discutir  por cosas simples que al final acaban perjudicando a empresarios que también están en una situación compleja y perjudicando a la ciudadanía por retraso el retraso,  siempre que sea lógico”, dice Cavada.

La alcaldesa asegura que estará “muy encima” de cada obra para que los retrasos sean únicamente los justificados y “no provengan de otras motivaciones empresariales que perjudiquen a la ciudad”. Ya se sabe -apunta este periódico- que los hay que cogen las obras con un plan concreto y fines espurios. Porque el pueblo de Dios es inmenso y hay de todo.

Lo que sí es cierto es que para el Gobierno local exige “una mayor coordinación, porque ya no sólo hay que contar con los tiempos de la obra, también los posibles retrasos. Hay obras que no deberían coincidir en el tiempo que por desgracia no han coincidido y dificulta la movilidad, pero cuando una obra tiene que empezar debe hacerlo y si la otra se retrasa, pues genera las dificultades”.

Y hay otra cosa a tener en cuenta porque es una parte importantísima en el devenir de las obras públicas y que la alcaldesa destaca. “No podemos perder la financiación que nos viene, ni podemos dejar de generar el empleo directo alrededor de una obra, ni el beneficio final cuando la obra se termina. Las obras son necesarias, (alcantarillado, aceras, …) la ciudadanía sigue solicitándolas y además no podemos renunciar a la transformación del municipio requiere obras para ello”.

Pero por lo pronto y debido a las circunstancias señaladas por CBRE, el Gobierno municipal, a la espera de que se cumplan las previsiones y la situación inflacionista remita a partir del otoño, “estamos retrasando el inicio de algunas obras o licitaciones nuevas para evitar estas incidencias”.

Y es que no queda otra que admitirlo. La culpa en la redes sociales siempre es de la alcaldesa. Pero toda. Y explicado queda.

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