Actualizado: 22:09 CET
Lunes, 15/07/2019

"El último congreso del PP fue un besapiés con tintes chirigoteros"

"Lo más lamentable de todo, es que con ello se van al traste la ilusiones de muchos militantes de bien y votantes que llevan años esperanzados con que el Partido Popular fuera la necesaria alternativa de gobierno municipal".

  • José Ramón Cué, en la sede de Información de San Fernando
  • Ha dejado de ser militante tras la reelección de Carmen Pedemonte "por aclamación"
  • "La incoherencia y el engaño al electorado se pagan caros", dice refiriéndose a las 9.000 firmas
José Ramón Cué Cereceda ha pasado de ser durante doce años concejal del Partido Popular e incluso sonar como candidato a la Alcaldía a finales del siglo pasado a convertirse en un ex militante tras el congreso local que volvió a reelegir “por aclamación” presidenta a Carmen Pedemonte. De ese congreso y de lo que le espera al PP tras el fraude de las 9.000 firmas contra el tranvía por la calle Real, de la situación sociopolítica de la ciudad y de las ocasiones perdidas en este mandato habla con INFORMACIÓN.

—¿Cómo ve desde fuera la situación político social actual de San Fernando?
—Me gustaría, de corazón, poder decir lo contrario. Pero, desgraciadamente, puede afirmarse que San Fernando atraviesa el peor momento de su historia. Y es por la suma de distintos motivos que han conformado un cóctel funesto: la discriminación que ha sufrido de casi todos los sucesivos gobiernos centrales, el permanente maltrato y olvido por parte de la Junta de Andalucía, los efectos de la mal llamada “reconversión naval”, el traslado de instalaciones y centros militares, la supresión de la “mili”, el recorte en los presupuestos de Defensa, la imposición de un Parque Natural sin contar con nuestros intereses, etc. Y a todo ello se une el estar gobernados localmente desde 1989 por un partido, el llamado Andalucista, sin ideología clara conocida salvo un populismo estéril, sin peso alguno en ninguna administración pública de rango superior, sin ideas eficaces ni modelo para nuestra Ciudad, y que la sumió en el vagón de cola provincial cuando otros a nuestro alrededor crecían sin parar, antes de la grave crisis que padecemos ahora todos los españoles. Y si encima, añadimos a todo lo anterior, el vergonzoso escándalo de la desaparición de millones de euros de la deficitaria y exigua hacienda local, sin que nadie asuma responsabilidad alguna en ello, pues el panorama no puede ser más desolador.

—¿Si hubiera sido concejal, estaría formando parte del equipo de gobierno PA-PP?

—Rotundamente, no. La oportunidad de pactar con el PA la tuvimos en más de una ocasión durante los 12 años en los que fui concejal. Y siempre tuvimos claro que si el PA era un problema para La Isla, nosotros no podíamos formar gobierno con ellos. Distinto es que nos brindáramos a ayudar en “cuestiones de Estado”, presentarle nuestras iniciativas o sumar nuestros votos a los pocos proyectos que nos presentaron en los que podíamos creer a priori. Eso fue querer de verdad a nuestra ciudad, anteponiendo sus intereses y asumiendo nuestro serio compromiso político con ella. Eran otros tiempos en el Partido Popular de La Isla. Yo no creo en los pactos entre partidos que han estado durante años enfrentados políticamente. Pienso que eso nunca tiene buen encaje ni justificación, salvo en ocasiones muy excepcionales como se dieron hace poco en Las Vascongadas. Y, en el caso del actual pacto local, considero detestable haberle brindado al moribundo PA un balón de oxígeno para seguir en la Alcaldía y conformar un gobierno incompetente e incapaz, que sólo será recordado -para vergüenza de sus integrantes- por su falta de responsabilidad ante el millonario presunto robo de las arcas municipales y por partir la Isla en dos con un tren, entre otros “alardes” de penosa actuación política. De 2010, mejor ni hablar. Y lo peor, es que la señora Pedemonte y su equipo se han prestado a todo ello vendiendo sus votos sólo a cambio de sillones y prebendas; traicionando a las bases del Partido y –sobre todo- a su electorado.

—Usted ha sido de la parte crítica a Pedemonte, ¿midieron mal las fuerzas o los engulló el aparato del partido?

—Las fuerzas estaban bien medidas. Por entonces ya había un gran malestar entre las bases con la señora Pedemonte. Hoy aún es mucho mayor, sin duda, gracias a sus “logros”. Cuando se presentó valientemente como candidata a Presidente Local mi amiga Paqui Rivero, muchos la apoyamos como deseable, muy válida y necesaria alternativa. Pero resulta muy complicado, como sugiere usted, luchar legítimamente contra el “aparato” de un partido. Incluso pusimos de manifiesto graves irregularidades electorales y nadie en la dirección provincial nos escuchó. La democracia interna en la mayoría de las formaciones políticas es, por desgracia, una entelequia. Aún así, no nos rendimos y continuamos intentando que el Partido Popular de San Fernando recuperara su buen nombre. Me consta que, hoy por hoy, muchos lo siguen haciendo. Yo, desde fuera ya, les animo y les deseo mucho éxito. Queda mucha buena gente en las bases, afiliados honestos; algunos de los cuales llevan muchos años defendiendo sus siglas y trabajando entre bastidores. Supone un gran honor para mí conservar una buena amistad con muchos de ellos.

—Ha habido comentarios en la web sobre el congreso local que reeligió a Pedemonte como presidenta. ¿Fue todo legal y ajustado a los estatutos del partido?
—El último congreso local fue lamentable. Cuando llegué allí, lo primero que hice fue advertir de anomalías en su convocatoria. La mesa congresual no me hizo caso. Luego pedí formalmente la palabra ante el plenario y se me negó con peregrinos argumentos. Es decir, que en un “congreso asambleario”, ni pude intervenir yo, ni cualquier otro militante que no estuviera entre los “elegidos” previamente para rellenar el acto con intervenciones plagadas de vomitivas alabanzas a la señora Pedemonte y de vanos intentos de justificar la presencia en el Gobierno Municipal de coalición con los andalucistas, e incluso de torpes tentativas para argumentar la deplorable actuación en torno al tren-tranvía. Un panorama insultante a la inteligencia. Lleno de indignación, me marché por ser incapaz de soportar aquel asombroso “besapiés” de tintes chirigoteros. Incluso me temía que algún paniaguado recitara algún pregón o le dedicara una sentida saeta a su “jefa”. Pero, según me han contado, lo peor estaba por llegar. Y es que ni siquiera se dio opción al voto secreto para elegir la nueva Ejecutiva Local, ya que la mesa congresual –en un nuevo “alarde democrático”- se limitó a preguntar a los presentes si alguien quería salvar públicamente su voto in voce. Y con esa evidente coacción se permitieron proclamar a la candidata por aclamación, para luego poder publicar que había sido reelegida por unanimidad. Como conclusión: un bochornoso espectáculo, que para colmo de males fue refrendado por el presidente provincial y el secretario general regional, allí presentes. Por tanto, ante esta vergonzosa realidad y lamentándolo mucho, tomé la triste decisión de solicitar mi baja inmediata tras casi 24 años de militancia.

—¿Cree que el PP va a pagar en las próximas elecciones el fraude de las firmas del tranvía?
—Sin duda. La incoherencia y el engaño al electorado se pagan caros. Lo más lamentable de todo, es que con ello se van al traste la ilusiones de muchos militantes de bien y votantes que llevan años esperanzados con que el Partido Popular fuera la necesaria alternativa de gobierno municipal. Ojalá existiera una fórmula para que sólo fueran la señora Pedemonte y sus colaboradores los castigados. En el último congreso local se perdió la gran oportunidad para conseguirlo..

—¿Por qué cree que aún no hay candidato del PP para las próximas elecciones cuando casi todas las ciudades ya lo tienen?
—Es evidente que el partido está inmerso en una profunda crisis a nivel local, que se agrava cada día que continúe la señora Pedemonte como presidenta. Por lo que tengo entendido, ni los decisivos de aquí, ni en la provincial, ni en la regional, la quieren ver repetir como candidata. Pero tampoco veo alternativa clara, por ahora. Lo tienen muy complicado. Máxime con la debacle electoral que pueden esperarse. No creo que nadie válido esté dispuesto asumir el alto precio de los graves errores de su antecesora. Es una pena. Las próximas elecciones en La Isla, tal y como se están presentando, serán enormemente complicadas: un PA muerto, un PP gravísimamente herido y un PSOE que no podrá aprovecharse de la situación por la nefasta influencia de la pésima y deplorable gestión del indocumentado ZP y su panda. Resultado: miles de electores sin opción. A día de hoy, ganaría abrumadoramente la abstención por desencanto. Quizás se están dando las condiciones óptimas para conformar una candidatura independiente con personas solventes y con un proyecto capaz de arrancar votos del espacio ideológico de forma transversal.

—Si el partido en el que ha militado durante 22 años le pidiera su participación en las listas electorales, ¿le respondería usted que sí sin condiciones?
—No va a ser el caso, porque ya no soy afiliado. Pero, de cualquier forma, rechazo de pleno la idea de regresar a la política activa; tal y como está ahora concebida, aparte de por razones personales. Estoy tremendamente decepcionado de muchas cosas de ella. Detesto la “partidocracia”. España necesita urgentemente de una profunda regeneración democrática, empezando por el interior de las formaciones políticas y terminando por importantes reformas legales, muy especialmente de la Ley Electoral. Hay que impedir las ridículas y perniciosas situaciones que se suceden en todos los ámbitos de la Administración Pública (pactos, acuerdos a cualquier precio para continuar en el poder a costa de los intereses generales, corrupción, transfuguismo, personalismos, amiguismo, partidismo, etc.). Concretamente, y entre otras medidas, yo apuesto por la “segunda vuelta”, por las listas abiertas y por la elección directa de los alcaldes.

—¿Cree que San Fernando ha perdido una oportunidad con el pacto, habida cuenta de que era la primera vez que las tres administraciones hubieran sido del mismo color político?
—Afirmativo, aunque sea una triste realidad. Y así lo sugerí en mi carta pública de despedida de la vida política. Los socialistas son muy sectarios y revanchistas con las administraciones que no están gobernadas por ellos. A la vez que priman descaradamente a las de su color político. Tenemos buenos y cercanos ejemplos de ello en nuestra provincia. Valga como muestra la vecina Chiclana, entre otras. Por ello, pensando egoístamente como isleño por el beneficio de mi ciudad, creo que algo positivo se hubiera sacado al dejar gobernar a los legítimos ganadores de las últimas elecciones. No obstante, no hay que fiarse nunca de los socialistas. Ya se dio esa situación de gobierno del mismo color en Madrid, Sevilla y San Fernando, tras el transfuguismo del difunto Avelino Arias (q.e.p.d.). Y fue en ese periodo cuando se gestó y nos “colaron” el Parque Natural sin contraprestación alguna, que sigue sin ponerse en valor y que viene limitando gravemente desde entonces el desarrollo económico de La Isla.

—¿Cuánto ha cambiado la política desde que usted era concejal hasta ahora?
—Las cosas ya estaban bastante mal cuando dejé de serlo. Así que poco, pero para peor. Ya decía anteriormente que urgen importantes reformas de diversa índole para resanar la vida pública en toda la Nación. No obstante, echo en falta aquellos caballeros y damas de la política, que los hubo. Tuve la suerte de conocer y trabajar junto a algunos de ellos. Aprendí mucho. Y conservo una afectuosa y sincera amistad con los que tuve al lado durante años. Del partido en el que milité, me siento muy decepcionado a todos los niveles. Siguen los mismos perdedores en casi todos sitios y así pocas opciones de gobierno va a tener. Es muy necesaria una profunda renovación de personas y planteamientos. A nivel nacional se está haciendo una oposición penosa, con lo que está cayendo. Si es que puede llamase oposición a lo que está haciendo Mariano Rajoy frente al peor gobierno de la historia reciente de España.

—¿Por cuáles concejales actuales del PP daría la cara, en el caso de que hubiera más de uno?
—Me consta la buena voluntad de algunos de ellos. Pero no podría dar la cara por personas que no son capaces de decir lo que piensan, por miedo a perder un plato de lentejas y a costa de los intereses del pueblo al que dicen representar. En la política, como en la vida: nobleza y valentía.

EL PERFIL
Reconoce “abiertamente” que le gusta la política e involucrarse en la mejora de la sociedad, “dentro de mis limitadas posibilidades”. Le picó ese “gusanillo” desde muy joven, y cree que en eso no cambiará nunca.

“Siempre mantendré mis ideas, las defenderé y manifestaré mis opiniones donde y cuando lo considere oportuno. Distinto es que -por distintas razones- no esté por la labor de estar en la política activa, y no pienso que regrese a ella. Muchas cosas tendrían que cambiar para eso. Ahora me debo a mi familia y a mi trabajo, que siempre compatibilicé con la vida pública no sin pocas dificultades y asumiendo costes personales y profesionales. Pero no me arrepiento, porque lo hice por convicción propia. Y he obtenido de ello, sobre todo, la enorme satisfacción de haber intentado servir honestamente a mi ciudad, además un preciado y variado aprendizaje y magníficas relaciones sociales. Por otra parte, me integré en las Fuerzas Armadas, a través de la nueva figura de la Reserva Voluntaria. Y como militar a tiempo parcial, no considero adecuado –aunque la actual legislación me lo permita- dedicarme públicamente a la política vistiendo un uniforme varias veces al año. Me he reencontrado gracias a mi amada Infantería de Marina con viejos amigos y estoy conociendo otros muchos. Me siento sumamente a gusto y magníficamente acogido. Supone para mí un inmenso honor poder servir a España junto a ellos”.



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