Actualizado: 12:45 CET
Jueves, 17/10/2019

San Fernando Cofrade

Conferencia del hombre que evitó una catástrofe en la iglesia Mayor

El arquitecto José María Cano Valero habló del mal estado de las maderas de la cúpula de la iglesia Mayor y de la necesidad de arreglar la otra torre.

  • El conferenciante expuso el estado de las vigas.

El arquitecto isleño y académico de San Romualdo, José María Cano Valero, intervino anoche dentro del programa conmemorativo del 125 aniversario fundacional de la Hermandad de Columna, ofreciendo una conferencia bajo el título La Iglesia Mayor de San Fernando: Arquitectura, Historia y Referente Emotivo para los isleños.

Cano Valero habló de los orígenes de la expansión urbanística de San Fernando y el motivo por el que la iglesia Mayor fue construida en el lugar que ocupa en la actualidad. Aclaró también que la autoría del proyecto no es de Alejandro Perdía, como se ha transmitido durante años por errores en la edición de Salvador Clavijo. Así, concretó que fue el arquitecto Alejandro María Pavia y Perecina (1708-1776), el autor de un proyecto que culminó el arquitecto Torcuato José de Benjumeda.

El conferenciante expuso una cronología de la construcción, con inicio del proyecto y comienzo de la obra en 1756 y la terminación de la portada en 1768. Pero en realidad, tras sufrir varios parones por falta de presupuesto las obras se reiniciaron en 1795, para contar en 1813 con la amplicación de la parte trasera de la iglesia, que supuso la desaparición del cementerio. El templo sufrió en 1959 una remodelación, pero sin duda lo más importante fueron las obras de consolidación realizadas entre 1986 y 1987 en el templo, según proyecto realizado por el propio conferenciante, que en una de sus visitas al templo, comprobó el enorme deterioro de la estructura de madera sobre la cúpula del templo. El deterioro obligaba a una intervención urgente, pues las maderas estaban apolilladas y podía ocurrir un grave accidente, de desplomarse toda la cubierta de la cúpula y caer abajo.

Cano comentó cómo con el escaso dinero que aportó la Junta de Andalucía, más lo que pudo aportar la parroquia, se pudo realizar una nueva estructura de hierro que soportara el peso de la cubierta de la cúpula, así como arreglar también el acceso al campanario y reforzar el mismo, además de otras cubiertas. Con ello se evitó una catástrofe que podría haber ocurrido de no haberse celebrado la visita de José María Cano, vecino de la iglesia, a las cubiertas del templo.

Durante su exposición, José María Cano habló sobre los colores que ha tenido el templo a lo largo de la historia y cual sería el idóneo para el mismo.

Un proyecto para la otra torre


En la conferencia quedaron reflejados los estilos del tardobarroquismo y neoclásico del templo, con partes diferenciadas, así como la problemática de humedades de la iglesia Mayor y los malos materiales con los que se terminó la obra, por la escasez de presupuesto.

José María Cano se ha ofrecido a realizar un proyecto de restauración de la torre que linda con el edificio de Teléfonica, ya que el acceso a la misma es através de una escalera de madera en muy mal estado, puesto que está afectada por las inclemencias meteorológicas. Cano se ha ofrecido a hacerlo sin coste alguno para la Iglesia, ante la necesidad de consolidar la torre, además de otras intervenciones que eviten las humedades que afectan al templo, sobre todo en la nave de la epístola, donde destacan los existentes en la antigua capilla de duelo y sobre el altar del Nazareno.

El ciclo de conferencias de Columna continuará el jueves 13 de diciembre a cargo de Francisco Glicerio Conde Mora, que hablará sobre 1893: La situación eclesíastica del momento. Un análisis sincrónico y diacrónico. Tendrá lugar en el Centro de Congresos Cortes de la Real Isla de León.

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