La imagen del Cristo Yacente será llevada este mes a Sevilla

Publicado: 04/05/2014
El restaurador Pedro Manzano Beltrán se encargará de devolverl a la talla del titular del Santo Entierro, su estado original y resanar las deficiencias que presenta en la policromía además de otras zonas afectadas
La imagen del Cristo Yacente del Santo Entierro será llevada este mes al estudio que el restaurador isleño Pedro Manzano Beltrán tiene en Sevilla, para ser tratada de las deficiencias detectadas en la policromía, pero sobre todo en las uniones de los miembros al cuerpo.

La junta de gobierno del Santo Entierro se reunirá esta semana para fijar esta fecha de retirada temporal de la imagen del culto, ya que también juega con la intención de que la talla de José Tomás de Cirartegui pueda volver a San Fernando y estar de nuevo expuesta al culto antes de noviembre.

Entre el 14 y 16 de enero la imagen fue retirada del culto para la realización de un diagnóstico del estado de conservación del Cristo Yacente, obra realizada en el año 1793 por José Tomás de Cirartegui. Entre esos días se realizaron todos los estudios de la imagen y tras la realización de una tomografía axial computarizada (TAC) se descubrió que dentro de la talla existen elementos que no han podido concretarse.

La situación de la talla tiene además un punto de obligado tratamiento, como es a la altura de donde se supone el hueso sacro de un cuerpo. Allí, producto de la antigua sujeción de la talla, existe un foco de pudrición que puede estar afectando al interior de la imagen. Esta sujeción metálica servía para sostener a la imagen en la cruz, cuando procesionaba de esta forma.

La intervención que realice el isleño Pedro Manzano, que en su haber tiene gran parte de las restauraciones de las imágenes y cuadros de la iglesia del Carmen, tendrá también que acometer la supresión de objetos extraños y fragmentos de madera.

La policromía está muy afectada, sobre todo también la parte del paño de pureza, donde tiempo atrás se le sujetaba un paño de tela con elementos punzantes sobre la madera.

Existe además expectación por comprobar si dentro del cuerpo existe algún pergamino que concrete fehacientemente la autoría, como sucedió con la imagen del Cristo de la Expiración de la hermandad del Silencio, cuya imagen estaba atribuida a José Tomás de Cirartegui con base documental. Sin embargo, la aparición del pergamino dentro de la talla vino a certificar todo lo conocido.

La imagen será por tanto retirada del culto para ser sometida a un necesario y completo proceso de restauración que vendrá no sólo a resanar la talla, sino a afianzar los brazos de la imagen, así como restaurar también los desperfectos de las manos. Hay que tener en su mano izquierda faltaba la falange de un dedo que apareció hace unos años de manos de un devoto.
 

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