El Cerro del Alcázar, historia de un yacimiento arqueológico

Publicado: 28/08/2009
El Cerro del Alcázar es la zona arqueológica más importante de la ciudad
El Cerro del Alcázar es la zona arqueológica más importante de la ciudad, y seguramente es una de las zonas arqueológicas más importantes de la Alta Andalucía.

localización arqueológica
Esta importancia radica en que el Cerro del Alcázar es una localización arqueológica donde hay una secuencia de ocupación que arranca desde la etapa prehistórica, aproximadamente desde hace unos 3.500 años antes de Cristo, y prácticamente, desde ese momento, la ocupación del Cerro ha sido continuada hasta la actualidad.
Hay un desarrollo estratigráfico de las distintas etapas históricas que viene a plasmar todo lo que son las distintas ocupaciones que han tenido lugar en el Cerro del Alcázar desde la antigüedad hasta nuestros días. Supone un desarrollo de la secuencia estratigráfica muy importante. Algunos yacimientos que puedan ser paralelos a éste en importancia de la ocupación pueden ser, por ejemplo, la Era del Alcázar de Úbeda, que es un poblado gemelo.
La suerte de la ciudad de Baeza en este aspecto es que es una zona arqueológica donde, prácticamente, desde el siglo XVIII, se desocupa completamente y no se llevan a cabo ningún tipo de construcciones actuales que, de haberse producido, hubieran conllevado la destrucción de todos los restos arqueológicos del Cerro del Alcázar. Así, podemos establecer como ventaja de Baeza con respecto a Cástulo, por ejemplo, que está prácticamente dentro del casco urbano, cosa que ofrece unas posibilidades mayores de acondicionamiento y aprovechamiento social desde el punto de vista histórico y cultural muy considerable.
En anteriores campañas, en el Cerro del Alcázar se han registrado niveles de viviendas y estructuras urbanas de la época de la Edad de Bronce, donde lo más llamativo son los conjuntos funerarios que se han recuperado de esa época, con ajuares funerarios cerámicos y metálicos muy importantes. Junto a estos elementos funerarios, enterramientos que tienen lugar dentro de las mismas viviendas, aparecen otra serie de elementos relacionados con la vida cotidiana, como áreas destinadas a distintas actividades: zonas de telares, zonas de producción cerealística, zonas vinculadas al consumo doméstico, áreas de hogar, de viviendas, pasillos y calles vinculadas a los accesos entre las distintas partes del poblado en esta época.

etapas
La Edad del Bronce se constata a un nivel deficiente, en el sentido en que los restos son de poca entidad (no quiere decir que en otra zona del Cerro del Alcázar no haya niveles de la época ibérica mucho mejor conservados de los que hasta ahora se han excavado).
En Época Romana también aparecen restos bastante importantes en el Cerro del Alcázar. En excavaciones precedentes se han localizado elementos relacionados con la fortificación romana de la ciudad de Baeza, y niveles residenciales de viviendas que, en algunas zonas, conservaban una altura de muros de hasta un metro de altura. Junto a estos elementos de la Muralla Romana también se asocian en una zona concreta, parte de unas termas que han aparecido en los frentes del Cerro del Alcázar.
En Época Visigoda, la ciudad de Baeza adquiere una gran importancia porque es Cabeza de Distrito y Sede Episcopal, y en determinadas zonas, han aparecido elementos correspondientes a esta etapa histórica. Estos elementos habría que ponerlos en relación con otra documentación arqueológica de otras zonas de la ciudad, en concreto con la zona de la Necrópolis Visigoda que ha aparecido en la zona en torno a la Catedral.
Con respecto a la etapa Alto Medieval de Época Musulmana, también han aparecido restos de viviendas, la propia fortificación, (determinados tramos arrancan en esa época), y a partir de ese momento, entramos en la Baja Edad Media y en la etapa Renacentista que básicamente son los niveles arqueológicos que se están registrando con una mayor profusión y entidad en las intervenciones que actualmente se están desarrollando.

intervenciones
En estos momentos, se están realizando unas intervenciones arqueológicas en la zona del Cerro del Alcázar, concretamente en la zona del Paseo de la Muralla de Baeza.
Las intervenciones son unos trabajos arqueológicos comenzaron en la Escuela Taller en 1.989. Se han desarrollado una serie de intervenciones arqueológicas a lo largo de diversos años en Baeza cuya finalidad fundamental ha sido la recuperación de los restos arqueológicos de la zona del Cerro del Alcázar y en los últimos tiempos, centrándose sobre todo en la zona de la fortificación, fundamentalmente de la zona occidental de la muralla de la ciudad.
Los trabajos que se han venido realizando han sido a través de diferentes vías presupuestarias. Estos últimos trabajos entran dentro del programa del Plan E del Gobierno y la entidad promotora es el Ayuntamiento de Baeza.
Estos trabajos arqueológicos empezaron en el pasado mes de julio, y han contado con un grupo humano formado por 30 personas dirigidas por el arqueólogo Cristóbal Pérez. La mayor parte de ellos son operarios, dos arqueólogos y un restaurador, quien está llevando a cabo el procesado del material arqueológico obtenido en las excavaciones arqueológicas.
Estos trabajos suponen la continuación de trabajos anteriores en dos áreas bien definidas: una es la zona exterior de la fortificación, con la finalidad de identificar y localizar específicamente los restos constructivos de la muralla en una zona muy concreta, en la zona interior de la muralla. Los trabajos en esta zona vienen determinados por la localización de una de las puertas principales de la ciudad, que constituye uno de los accesos, desde el exterior hasta el interior de la ciudad.
Existe un conjunto de construcciones de estructuras que están definidas por una puerta de acceso, una Torre Albarrana adelantada a lo que es el lienzo de la muralla que sirve de protección y de apoyo a esa misma puerta y luego una calle empedrada que da acceso desde fuera del recinto amurallado hacia el interior de la ciudad, eso con lo que respecta a la zona que estamos trabajando hacia la zona interior de la fortificación.

En otra zona concreta al exterior de la muralla, aparte de los niveles de pavimentación y de uso de vía exterior a la muralla de época renacentista, se han definido áreas residenciales, áreas de vivienda anteriores a la etapa renacentista. A falta de un estudio más exhaustivo de los materiales arqueológicos que están apareciendo, podemos avanzar que se trata de restos de épocas de la etapa medieval y que vienen a situarse aproximadamente entre los siglos XII y XIV después de Cristo.
Por lo que respecta a los materiales muebles arqueológicos que están apareciendo, lógicamente, los niveles exteriores a la fortificación, salvando las áreas residenciales donde todos los procesos de deposición de materiales arqueológicos vienen relacionados con las mismas viviendas, al exterior de la muralla y sobre estas viviendas, la mayoría de los materiales que aparecen son niveles sobre todo erosivos y de vertido intencionado, que son los momentos más recientes de deposición ó de sedimentación fuera de la muralla. Estos niveles más recientes corresponden a niveles muy gruesos de escombro que se forma a partir del vertido intencionado por encima de la muralla que se viene produciendo prácticamente desde el siglo XVIII hasta hace muy pocos años, entonces, en principio, hay un volumen de tierra de rellenos muy contemporáneos de vertido de escombros bastante grandes que son los que se están retirando con medios mecánicos, con pala excavadora, y luego cuando se llega a los niveles puramente arqueológicos anteriores a la etapa contemporánea empiezan los trabajos arqueológicos con metodología arqueológica de excavación, con un trabajo mucho más lento y mucho más detallado a la horas de registrar los materiales arqueológicos.

metodología de trabajo
La metodología de trabajo se ha desarrollado en varias fases, la fase de limpieza de la zona de intervención y la retirada con medios mecánicos de todos los escombros contemporáneos, vertidos recientes sobre los muros que determinaron su ocultamiento a partir del siglo XVIII hasta nuestros días.
Otra fase es la puramente de excavación arqueológica y registros documentales de todos los restos, tanto de estructuras de fortificación, murallas, torres, puertas y restos de áreas residenciales de viviendas de etapa medieval, que se están localizando al exterior de la muralla.
Una última fase está relacionada con la consolidación de las estructuras principales que se van recuperando, en este caso, los trabajos de consolidación se centran en la Torre Albarrana que protege la torre 8, una de las principales torres que se han registrado en las intervenciones arqueológicas. La recuperación y consolidación de esta torre y del ante mural de la fortificación, los dos elementos estructurales ó constructivos de más entidad en los que se va a basar la consolidación de los restos arqueológicos.

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