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29/11/2020

Absit Invidia

Moción de tortura

Malos tiempos para planteamientos políticos radicales y utópicos cuando los representados sólo queremos más hechos y menos palabrería

Publicado: 23/10/2020 ·
18:50
· Actualizado: 23/10/2020 · 18:50
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  • Santiago Abascal.
Autor

Pedro García Vázquez

Pedro García es periodista. Director de Informativos de 7 Televisión y Publicaciones del Sur

Absit Invidia

Con la esperanza de ser entendido por lo que pone, y por lo que no. Eso sí, sin ánimo de ofender ni en castellano, ni en latín

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El foro político por excelencia es el debate parlamentario. Al menos, debe serlo. Esta semana hemos tenido dos ejemplos significativos. Uno, esa especie de cuestión de confianza en la que el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, defiende su gestión en el denominado Debate sobre el Estado de la Comunidad. Y, dos, la máxima expresión de castigo a un gobierno, como ha sido la fallida moción de censura presentada por Vox contra Pedro Sánchez en la Cámara Baja.

Estos ejemplos han vuelto a demostrar que los actuales debates parlamentarios son una especie de mítines para convencidos. No aportan nada o casi nada. Se convierten en poltronas para que los líderes políticos insistan en su argumentario, defiendan sus postulados y, sobre todo, desgasten al rival político. Se mueven entre el sopor y el improperio. Para muestra, los dos botones que hemos tenido esta semana. La célebre frase del político italiano Giulio Andreotti (no desgasta el poder, lo que desgasta es no tenerlo) podrían firmarlo estos días tanto Susana Díaz, en Andalucía, como Pablo Casado, en España.

En el congreso.

Harina de otro costal es lo que está pasando con la extrema derecha. Nos han sometido a una especie de moción de tortura cuando destacadas cabeceras de la prensa internacional se preguntan por el desconcierto político reinante en España en plena segunda ola de la pandemia.

Vox ha intentado sacar rentabilidad política de una puesta en escena en el Congreso de los Diputados, pero esta vez su estrategia no ha funcionado. Son maestros en las técnicas de márquetin. Saben vender su producto, y manejan como pocos el arte de la promoción en las redes sociales, pero la moción de censura ha sido un error que les pesará durante mucho tiempo.

El ciudadano ha mirado atónito y asqueado un debate artificial sin objetivo real claro, salvo el de desgastar a un gobierno que afronta la crisis más grave desde la Guerra Civil. Santiago Abascal sólo ha conseguido cohesionar más al Ejecutivo y a sus socios, y de manera proporcional dividir a la derecha. Todo tiene un límite, y Vox lo ha sobrepasado. Malos tiempos para planteamientos radicales y utópicos cuando los representados sólo queremos más hechos y menos palabrería.


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