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Martes 16/08/2022  

Cádiz

La melodía interrumpida en el Conservatorio de Cádiz

La nueva ley de Educación modifica en pleno curso los planes de alumnos que simultaneaban Bachillerato con sus estudios musicales

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  • Julia, gaditana estudiante del conservatorio.

A Julia siempre le ha gustado bailar. “Lo que más hacía era bailar, estaba bailando todo el día”. Y fue una amiga de su hermana, Alba, que venía de Almería, la que apareció un día con una flauta travesera. Y aquella aparición derivó su pasión a otro camino. “Les dije a mis padres que quería estudiar en el conservatorio. Y ellos creían que quería hacer danza. Pero no, a mí lo que me gustaba era la flauta”. Ahora tiene 16 años, está en quinto de profesional del Conservatorio Manuel de Falla de Cádiz, que simultanea con sus estudios de primero de Bachillerato en el Instituto Drago. Y es esta simultaneidad la que ahora mismo está en el aire. Porque la aplicación de la nueva ley de Educación, la Ley Celaá, va a poner fin a la posibilidad de que, como estaba haciendo Julia, puedan convalidarse los estudios musicales con algunas asignaturas de Bachillerato. Una interrupción de sus planes que llega en pleno curso.

Fue la Logse la que permitió crear lo que popularmente se conoce como Bachillerato Musical, que permite obtener el título superando asignaturas troncales del Bachillerato de cualquier instituto en España y los cursos de quinto y sexto de conservatorio autorizado. El objetivo de esta norma era facilitar la simultaneidad de las enseñanzas de músicas y bachillerato y así aligerar las grandes cargas lectivas que padece este alumnado.

Pero el Real Decreto sobre la nueva Ley de Educación, la Lomloe, publicado en noviembre del pasado año, cambia las reglas de esta simultaneidad y obliga a los estudiantes, o bien a hacer todas las asignaturas de bachillerato sin posibilidad de convalidarlas con las del conservatorio, o a optar por cursar la modalidad de artes para conseguir obtener el título. En otras comunidades, los alumnos han tenido que tomar esta decisión antes de arrancar el curso. Pero en Andalucía la vigencia de este Real Decreto les ha pillado en pleno curso, en el arranque del segundo trimestre.

“Es muy duro porque nos descuadra todos los planes que habíamos hecho”, explica Julia Alfaro. “Estos estudios son muy duros de por sí, y tenemos que programarnos muy bien para practicar el instrumento, estudiar las asignaturas del conservatorio y aprobar el instituto”. Durante el primer trimestre la simultaneidad que le permitieron evitó que tuviera que cursar las asignaturas de Patrimonio, Economía, Historia del mundo contemporáneo, Inglés en segundo idioma, y Educación Física.

Con este cambio impuesto, Julia se ve obligada a tener que recuperar todo el primer trimestre de esas cinco asignaturas, incorporarlas a su horario lectivo y llevar hacia adelante su programación escolar en el conservatorio. “Necesito esas horas. Y no para dormir o ir de fiesta, sino para sacar el curso”, reivindica.

Como ella, centenares de alumnas y alumnos de toda Andalucía. En el caso de Julia le resulta especialmente difícil la opción aportada de que estudie Fundamentos del Arte en su instituto como asignatura para convalidar sus estudios musicales.  “Es que esa asignatura no se imparte en el Drago, sino que tendría que recibirla online desde un instituto de Almería”. Pero este método invalidaría su Bachibac, el programa que acoge el Drago que le permitirá que su título sea válido en España y Francia.

Julia, junto a muchos de sus compañeros de conservatorio, lleva ya movilizándose, junto a las asociaciones de madres y padres de estos estudiantes. El jueves interpretaron ante el conservatorio de Cádiz una copla reivindicativa con la música del himno oficioso del Cádiz. Este viernes se han reunido en Sevilla con la Consejería de Educación, que está intentando mediar con el Ministerio para que, al menos, les dejen terminar este curso con los planes que lo iniciaron y que la medida se aplique a partir del curso que viene. Pero el Ministerio ha advertido de que esta moratoria no es posible legalmente, puesto que los servicios jurídicos han comunicado la imposibilidad de modificar un real decreto que ya está aprobado y publicado.

Julia Alfaro empezó siendo una niña en el conservatorio y ha visto cómo muchos de los compañeros con los que empezó en sus clases de flauta travesera ya no están. “Estos estudios son muy duros. Requieren mucho tiempo de práctica. Hay quien tiene que dejarlo para poder aprobar en el colegio y el instituto”, recuerda. Es decir, que quienes llegan a los grados profesionales han dedicado muchas horas de sus días y muchos días de sus semanas a preparar su formación musical. “No es fácil, y, si encima te encuentras con más piedras en el camino, te enfadas y te indignas”, confiesa. Pero dice que no se rinde. Seguirá movilizándose con los suyos para que, al menos, se escuchen sus razones. Y seguirá apurando el tiempo de su día a día para que todo esfuerzo merezca la pena. A Julia, que lleva bailando desde niña, no la detienen aunque le paren la música de forma imprevista a mitad de curso.

 

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