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Martes 28/06/2022  

Punta Umbría

Enrique Gabriel pone una nota reflexiva en la última jornada de la Seminci

Una reflexión sobre el secreto de la felicidad en una sociedad dominada por las apariencias, plasmada por el argentino Enrique Gabriel en Vidas pequeñas, ha puesto el punto y final a las proyecciones a concurso de la 55 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), que se clausura hoy.

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 Una reflexión sobre el secreto de la felicidad en una sociedad dominada por las apariencias, plasmada por el argentino Enrique Gabriel en Vidas pequeñas, ha puesto el punto y final a las proyecciones a concurso de la 55 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), que se clausura hoy.

Ha competido también The fourth portrait (Retrato número cuatro), del taiwanés Chung-Mong Hong, un día antes de que el jurado emita su veredicto con la lectura del palmarés, donde el filme Incendies, del canadiense Denis Villeneuve, se perfila como uno de los firmes candidatos a la Espiga de Oro junto a Copie conforme, del iraní Abas Kiarostami, elogiado por la crítica.

Vidas pequeñas, una producción estrictamente española, es un muestrario de perdedores resignados pero con la dignidad como divisa, que finalmente se ha podido estrenar en Valladolid después de cinco años de penuria económica.

Seres truncados por el fracaso, abocados a la soledad y sometidos al arduo empeño de la supervivencia desfilan como en un carrusel a lo largo de este quinto largometraje de Enrique Gabriel (Buenos Aires, 1957), protagonizado por Emilio Gutiérrez Caba, Ángela Molina, Alicia Borrachero, Roberto Enríquez y Ana Fernández.

“El siglo XX ha sido particularmente odioso en el sentido de haber impuesto la obsesión por el triunfo y la competencia”, ha reflexionado el autor de Krapatchouk (1991), En la puta calle (19397), Las huellas borradas (1999) y Suspiros del corazón (2006), quien se ha confesado cansado y resentido por las dificultades que tiene para llevar a puerto sus trabajos.

A la película, con un guión firmado por su madre, Lucía Lipschutz, “le ha pasado lo mismo que a sus personajes, que en un momento dado se quedó sin dinero, lo cual no es ninguna novedad, pero la grandeza es que por fin está aquí”, ha añadido el también fundador, en 1994, de la productora Atpip.

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