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Viernes 17/09/2021

Provincia de Cádiz

El pinchazo de la selección española de fútbol

Se vacuna a los jugadores porque generan un negocio millonario, no como cualquiera de nosotros, improductivos, piezas intercambiables por un sistema despiadado

Publicado: 15/06/2021 ·
09:56
· Actualizado: 15/06/2021 · 09:56
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Andaluc�a Informaci�n
  • Los jugadores de la selección española de fútbol fueron vacunados a tres días de debutar.

La vacunación de los jugadores de la selección española este viernes es la penúltima chapuza de un Gobierno desnortado por la pandemia. Si prospera la propuesta que llevará al Pleno del Tribunal Constitucional del 22 de junio el magistrado Pedro González-Trevijano, que sostiene que la restricción de derechos fundamentales impuesta durante el confinamiento fue tan intensa que requería la aplicación del estado de excepción, un grado más allá del estado de alarma, según adelantó El Mundo, toda la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez quedará definitivamente cuestionada.  El conflicto por el ocio nocturno entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades, resuelto finalmente a favor de las autonomías, desautoriza a Carolina Darias e indirectamente a su jefe una vez más. El presidente ha reducido la exposición mediática, pero es blanco de las críticas porque la opinión pública no pica el anzuelo de la provocación ni de los debates ideológicos, estrategia de la distracción que los socialistas han utilizado durante toda la democracia, en gobierno y en oposición.

El ridículo con la inmunización de los integrantes de La Roja hace daño igualmente a la prácticamente inexistente confianza en la Administración central. En primer lugar, ha quedado claro que no existía previsión, porque se necesita dos semanas desde la inyección para desarrollar protección. El fármaco se ha inoculado tres días antes del debut, la misma jornada en la que se inauguraba la competición. Los propios futbolistas expresaron su temor a sufrir los efectos adversos. En segundo lugar, la indecisión ha causado auténtico estupor. Ha faltado criterio y tampoco se ha explicado (porque realmente es imposible de explicar) las razones del tremendo lío en el que se ha visto envuelto Gobierno, RFEF y jugadores.

Pero, además, el ministro de Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes (no se preocupe, yo tampoco sabía que este señor era ministro), solo ha acertado a argumentar que “lo hemos hecho porque entendemos que nos representan y que el conjunto del país entiende que vayan en las mejores condiciones para competir al máximo”, abriendo un debate sobre las prioridades en la vacunación.

Hasta ahora apenas se han hecho excepciones (y los diabéticos y los afectados por EPOC, por ejemplo, esperan pacientemente su turno), se ha planteado la edad como eje de toda la estructura y los propios jugadores han jugado en sus respectivos equipos en España o en el resto de Europa sin haber sido vacunados previamente.

No había motivos, salvo, quizá, hacer lo imposible porque no se quiera perder los beneficios económicos que comporta la celebración de los tres partidos de la primera fase del campeonato en Sevilla: unos 60 millones por ingresos directos y 142 millones restantes serán de impacto mediático. Así que el ministro no lo dice, pero la mayoría lo pensamos: se les vacuna porque generan negocio, no como cualquiera de nosotros, simples piezas intercambiables en nuestras poco productivas vidas... que tendremos que dar las gracias y todo.

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