Actualizado: 12:11 CET
Lunes, 10/08/2020

Provincia de Cádiz

Movilización contra la quema de residuos en las cementeras

Colectivos ambientalistas advierten de que el vertedero de Nerva enviará a Niebla, Jerez y Alcalá de Guadaira combustible sólido para su incineración

  • La cementera de Holcim.

La pandemia ha encendido las alarmas entre los colectivos que integran la Plataforma Andaluza contra la Incineración de Residuos y por un Aire Limpio (Paciral). Por un lado, la Orden SND 271/2020, de 19 de marzo, por la que el Gobierno central estableció la instrucciones sobre gestión de residuos en la situación de crisis sanitaria, previó el uso de las instalaciones cementeras ya autorizadas para incinerar restos procedentes de hogares con positivos o en cuarentena por Covid-19 y de residuos sanitarios en contacto por el coronavirus. Por otro, la Junta de Andalucía impulsó durante el confinamiento los trámites administrativos para la ampliación del vertedero de Nerva.  

“El proyecto para las instalaciones de Ditecsa en la provincia de Huelva abre la posibilidad de la incineración de residuos por dos vías”, asegura Daniel López Marijuán, portavoz de Ecologistas en Acción, al contemplar la “transformación de residuos cuyo destino final actualmente es la deposición en vertedero en materiales recuperados con valor económico y combustibles de alto contenido energético”. Es decir, explica, “se refiere a preparar los residuos para quemar en una planta de coincineración (cementeras) o llevarlos a una planta de supuesta biomasa”.

La plataforma advierte de que el destino de la mayor parte del combustible sólido de sustitución que mezclará en el vertedero de Nerva lodos de depuradora, restos de fragmentadora de vehículos fuera de uso, orujillos, huesos de aceituna y otros residuos industriales con alto poder calorífico, acabarán en las cementeras de Niebla, del grupo Asland; Alcalá de Guadaira, de Portland; y Jerez, perteneciente a la firma suiza Holcim.

Ecologistas en Acción, que ha presentado una alegación en este sentido al proyecto de ampliación, teme, por su parte, las emisiones contaminantes no controladas de los residuos que se incineren en Nerva. Pero también advierten del riesgo en las otras tres localidades.

“El sector cementero es uno de los principales emisores de mercurio, por detrás de las centrales térmicas de carbón”, apuntan los colectivos que conforman la plataforma en un documento interno reciente, pero, además, las fábricas “no cuentan con medios para filtrar los metales pesados volátiles presentes en el coque y en los residuos incinerados, pues los filtros pueden atrapar las partículas tóxicas de mayor tamaño, pero no pueden atrapar las nanopartículas”.

Y advierten de que “varias investigaciones confirman que cuanto más pequeñas son las partículas, más peligrosos son los efectos que causan en la salud”. De hecho, señalan que existe un riesgo mayor de muerte por cáncer en las localidades con instalaciones cementeras y amplían la afectación a 65 kilómetros a la redonda, según los estudios 'La mortalidad por cáncer en municipios y ciudades situadas en las proximidades de incineradoras' y 'La mortalidad por cáncer en las ciudades en las proximidades de las instalaciones para la producción de cemento, cal, yeso y óxido de magnesio', elaborados por el del Instituto de Salud Pública Carlos III.


Asimismo, alertan de que el cemento que luego va a ser utilizados en la construcción de casa, colegios, hospitales o conducciones de agua incorpora restos contaminantes de la quema de residuos. Ante “esta agresión medioambiental y probable afección a la salud para centenares de miles de personas en toda Andalucía”, que cuenta con siete cementeras, la plataforma ha solicitado al Gobierno autonómico que revise las autorizaciones concedidas a estas empresas, acompañadas de un estudio epidemiológico y, en segundo lugar, ha reclamado un plan de prevención y gestión de residuos acorde con el principio de precaución y la jerarquía de tratamiento recogida en las directivas europeas y la legislación estatal: prevención, preparación para la reutilización, reciclaje, valorización y, en último lugar, la eliminación. El objetivo es, concluye López Marijuán, la consecución del residuo cero. La plataforma ha elaborado un plan alternativo de residuos como punto de partida que se ha presentado este lunes con el portavoz de Ecologistas en Acción, entre otros, en la comarca de Los Alcores, en Sevilla.

Los neumáticos son el principal combustible alternativo al petróleo

La última memoria de la Fundación Laboral Andaluza del Cemento y el Medio Ambiente (Flacema) disponible en la página web de la entidad, correspondiente al año 2017, indica que los neumáticos son el principal combustible alternativo al petróleo que más crece y es el más usado con 57.745 toneladas quemadas en las siete fábricas andaluzas de cemento. Le siguen “otros sólidos alternativos no biomasa (34.847), “serrín impregnado o madera tratada” (23.248), “residuos líquidos de hidrocarburos” (19.720) y “disolvente, barniz, pintura y mezclas” (18.047). La biomasa, sin embargo, presenta los peores números, según el balance de Flacema.

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