Actualizado: 13:46 CET
Domingo, 05/04/2020

Provincia de Cádiz

“Saldremos de todo esto reforzados, cuidándonos unos a los otros”

El presidente del Colegio Oficial de Psicólogos de Cádiz, Jerónimo Acosta, asegura que la crisis nos enseña que “la naturaleza y la vida nos igualan a todos”

  • Aplauso desde balcones a los sanitarios.
  • “El ser humano está preparado para todo, sólo necesita un porqué y lo tenemos: hay que parar el contagio del coronavirus”

El ser humano está preparado para todo. Hasta para un confinamiento indefinido como el que sufrimos por la amenaza global a causa de un virus desconocido, virulento y devastador. Solo necesitamos, señala Jerónimo Acosta, un porqué para soportar esta situación anómala. Y ahora, justo en este momento, lo tenemos, remarca el presidente del Colegio Oficial de Psicólogos de Cádiz: “Hay que parar el contagio del virus”.

Acosta contesta a cada pregunta con aplomo y serenidad y, aunque admite la dificultad para sobrellevar la alarma, aporta las claves para convertir nuestras debilidades en fortaleza. Aborda, en primer lugar, el papel que juega el miedo en esto. “Claro que hay miedo”. Y el miedo, señala, es necesario para afrontar determinadas circunstancias que se presentan en nuestra existencia. “Si en un episodio como el que vivimos mantenemos una actitud absolutamente despreocupada, nuestras respuestas no van a ser las adecuadas”, advierte. Es, pone de ejemplo, como si no sintiéramos dolor. Sería un auténtico problema.

Esta reflexión sirve para explicar en cierta medida los lamentables sucesos acontecidos hace algo más de una semana, antes de que se decretara el estado de alarma, con el litoral gaditano a rebosar de visitantes de otras comunidades que, en terrazas, bares y restaurantes, parecían ajenos al preocupante avance de la enfermedad. “No existía en ese momento un grado suficiente de temor para que cumplieran las recomendaciones de las autoridades sanitarias”, afirma. “Muchas veces manejamos pensamientos de invulnerabilidad, nos decimos que las cosas pasan pero no me pasan a mí”, añade. Hasta que la realidad se impone. “Se han dado cuenta de golpe que lo que está ocurriendo nos puede ocurrir también a nosotros, que esto no se para en localidad o en comunidades autónomas”. L

a amenaza se siente cercana. Hemos visto a políticos, actores o gente famosa afectada, a amigos y familiares. Y ha cundido finalmente una gran preocupación. “El crecimiento de la preocupación permite que nuestras respuestas sí sean eficaces”. Hasta cierto punto, evidentemente. “El miedo ilógico o desbordado nos puede paralizar”, subraya.

Para controlarlo, el sentido del humor, emoción positiva que surge de forma espontánea, como reflejo, es buen remedio. “Lo hemos visto en las redes sociales”. Facebook, Twitter e Instragram se han llenado de comentarios y memes ingeniosos. Whatsapp echa humo. El ingenio es desbordante. Dentro de unos límites, el humor “nos hace mantener el control, frenar el progreso de la espiral del temor, y mantenernos en unos márgenes alejados del bloqueo”.

Pero también es necesario seguir algunas recomendaciones muy básicas para atar en corto la inquietud y que no se desboque. Es fundamental, asegura, “planificar y organizar nuestra estancia en nuestro domicilio”. De manera que, si trabajamos desde casa, debemos establecer horarios, mantener los hábitos de sueño cotidianos y vestir ropa cómoda. Nada de andar en pijama todo el día. También es necesario cumplir rutinas con los más pequeños de la casa, para que hagan sus tareas y se tomen descanso. Y mantener el contacto con familia y amigos. “No podemos verlos pero basta una llamada para sentirnos cerca”. E informarse, pero correctamente y lo justo y necesario. Acosta insiste en acudir a fuentes oficiales para no colaborar en la difusión de bulos, y no ir detrás de cada noticia. “Nos vamos a enterar de los acontecimientos importantes”.


Y, por último, apela a la tolerancia y a confiar en lo positivo. En cuanto a lo primero, señala que es normal que surgan chispas, especialmente con las personas más cercanas. “Las chispas, como con las máquinas, surgen con los engranajes que están cerca, pero tendremos que aprender a asumir, a comprender, ya habrá tiempo suficiente para analizar y criticar lo que ha pasado, pero ahora toca ser tolerantes”, asevera. Y remarca que comportamientos como aprovisionarse de más de alimentos, como hemos visto en los primeros días del estado de alarma, con lineales de supermercados vacíos, no ayudan pero tampoco se alargarán en el tiempo. “Aprenderemos que llenar más la despensa de lo estrictamente necesario me perjudicará a la larga si todos actúan de la misma manera”.

“Nos estamos organizando todavía, pero nos convienen llevar a cabo acciones sensatas; acabaremos descubriendo que no hay una forma individualizada de salir de esto; o salimos de esta crisis todos juntos o no hay salida posible”, añade. “¿Acabaremos descubriéndolo?”. “Sí”, responde. Se muestra absolutamente convecido de que todo esto nos fortalecerá cuando pase. “Al final, superaremos todo esto juntos, cuidando unos de otros”.

Aunque hace hincapié en que también habremos de aprender a prepararnos ante posibles riesgos y amenazas en el futuro. Esta crisis nos enseñará, dice, que “para que todo vaya bien, hay que esforzarse, trabajar y hacer sacrificios”. “La vida nos ha vuelto a barajar las cartas y ahora podremos valorar lo que realmente es importante”. En este sentido, señala que el teletrabajo nos está revelando que hacemos un montón de cosas que no siempre son necesarias. Y confía, por otro lado, en que no olvidemos que la globalización tiene contrapartidas y, sobre todo, que “la naturaleza y la vida nos igualan a todos”. “Se ha señalado a contagiados, no tiene sentido”, agrega. “En general, es una tontería aislarnos, hacer grupos, como si fuéramos diferentes, la vida, al fin y al cabo, nos iguala”, concluye.

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