Actualizado: 13:46 CET
Miercoles, 08/04/2020

Provincia de Cádiz

“Los agricultores y ganaderos han llegado ya al límite”

Luis Ramírez, secretario general de Asaja Cádiz, resalta que la movilización del campo ha servido para que el consumidor tenga en cuenta su situación

  • Luis Ramírez, secretario general de Asaja-Cádiz

El campo de la provincia de Cádiz ha protagonizado esta semana su primera gran movilización, siguiendo la estela de las realizadas en otros puntos de Andalucía y Extremadura. Unas tres mil personas, escoltadas por 125 tractores, se dieron cita en la Cooperativa del Campo de Villamartín para hacer más palpables sus reivindicaciones, sin perder de vista el inicio de las negociaciones de la PAC, que son vitales para garantizar la continuidad de numerosos cultivos, aunque es solo una de las cuestiones que amenazan su estabilidad.

“Antiguamente se decía: por cada kilo de trigo, un kilo de pan. Hoy hacen falta diez kilos de trigo”

Tras el éxito de la movilización de esta semana la pregunta es evidente, ¿a partir de ahora qué?

–Ha sido una primera movilización que responde al ciclo de movilizaciones ya acordado en otras provincias de España por las tres grandes organizaciones agrarias y cooperativas. Lo más importante es que llevamos un mes hablando de campo, que era algo que no ocurría desde hacía muchísimo tiempo, así como hemos conseguido que la ciudadanía conozca la problemática que atraviesa el sector agrario en estos momentos. Nos encontramos por la calle muchas personas que se acercan a nosotros asombradas por los precios que nos están pagando por nuestros productos y cómo se multiplican esos precios por 10 o por 15 cuando llegan al consumidor. El mensaje está calando en los consumidores y la gente se está concienciando del problema del sector agrario, que no es un problema nuevo, que lo llevamos arrastrando desde hace 30 años, que es el de la rentabilidad de las explotaciones, pero lo que se ha agravado ahora es que se han dado una serie de circunstancias que han hecho que todo explote.

 

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¿Cuáles son esas circunstancias?

–Al tema de los precios se han unido otros problemas, como el brexit, los aranceles, la subida del SMI, que tenemos que negociar la nueva PAC, de la que dependen nuestros presupuestos para los próximos siete años y que nos amenazan con recortes. A ello hay que añadir que desde la cumbre medioambiental los agricultores y ganaderos no hemos parado de sufrir ataques, como si fuésemos los culpables del cambio climático: que los gallos violan a las gallinas, que la leche de las vacas debe ser para los terneros, no para las personas. Es decir, una serie de barbaridades que han provocado que todo esto explote y nos lleve a emprender las movilizaciones para que los políticos, que son los que deben resolver los problemas, actúen por su parte. Los que nos piden que apretemos son los que tienen las soluciones en sus manos, y lo que queremos son soluciones que repercutan directamente ya en el bolsillo del agricultor ante la grave situación de crisis en la que se encuentra en estos momentos.


¿Cómo se interviene en los precios?, porque tampoco parece que eso sea tan sencillo.

–El ministro habla de modificar la ley de la cadena agroalimentaria, que es de 2013, y hay muchas cosas que se pueden mejorar, como por ejemplo que no se pueda vender un producto a pérdida, por debajo del coste de producción. Eso no es fijar precio, pero sí se puede hacer referencia a precios en relación con sus costes de producción. Hay muchas cosas que pueden dar más transparencia, como el observatorio de precios, que se creó en la etapa de Miguel Arias y se quedó parado.

¿Qué margen de aguante hay ahora mismo?

–Yo creo que ninguno, porque venimos de un año de crisis provocada por la sequía que hemos tenido, con problemas y pérdidas de más del 30% en su producción, como hemos visto en la viña en Jerez, los cereales, los cítricos, el vacuno, donde se están vendiendo los terneros a un precio inferior a hace 30 años. Los agricultores han llegado al límite.

Hay tantos frentes abiertos que ¿por dónde vais a ir, por la PAC, por precios…?

–En tiempos de Manolo Vázquez, hace quince años, él contaba que antiguamente dabas un kilo de trigo y te entregaban un kilo de pan, y que se había pasado a entregar cinco kilos de trigo para que te diesen un kilo de pan. Si nos traemos el ejemplo a nuestros días, hacen falta ya diez kilos de trigo para que te den uno de pan. Te pagan el kilo de trigo a 24 céntimos y el kilo de pan vale 2,40 euros. A partir de aquí, insisto en que hay medidas en las que hay que trabajar de cara a medio y largo plazo, como es el tema de la cadena alimentaria, pero hay otras más urgentes, como se nos permita acogernos a determinadas medidas de beneficios fiscales, para disminuir los daños de la subida del SMI, pero donde nos jugamos más es en la negociación de la PAC, porque es primordial, y nos viene un nuevo modelo a partir de 2022 que incrementa los requisitos medioambientales a los agricultores y ganaderos, y no podemos hacer más PAC con menos dinero. Hace unos años la PAC suponía el 70% de todo el presupuesto de la Unión Europea, y ya va por el 39%, y nos anuncian un nuevo recorte. Hay países como España y Francia que están pidiendo en el parlamento europeo que las aportaciones de los estados miembros para la PAC aumente, pero otros países piden todo lo contrario, y que la parte del presupuesto se destine a inmigración o defensa. Esa bajada si se consuma supondría 138.000 millones euros menos. Por eso le pedimos a todas las administraciones que se sumen a nuestras reivindicaciones porque tenemos que defender los intereses generales de la agricultura española y tenemos que conseguir que venga el mismo dinero a España, que luego ya vendrá la pelea para el reparto en nuestro país, que ahí sí reclamaremos a la Junta que pelee para que al campo en Andalucía le llegue el mismo dinero que hasta ahora.

También se criticó que el dinero de la PAC se utilizaba para plantar cultivos que después no se recogían…

–Pero eso no es por tema de PAC. El dato además nos dice que actualmente del 70-80% que percibe el agricultor es de la venta de sus productos y el resto de ayudas de la UE. Y eso lo cumple la mayoría, pero es cierto que hay veces que hay cultivos que no son rentables, como ha pasado con las naranjas, que el coste de producción estaba en 20 céntimos kilo y se estaba pagando a 8 céntimos.  La gente deja las naranjas en el árbol, pero no por las ayudas.

¿Tienen buenos interlocutores?

–Estamos en manos del ministro de Agricultura y de la Junta de Andalucía. Lo que vemos y nos hemos quejado es que parece que ciertas personas están queriendo tomar un protagonismo que no les toca. Quien debería haber liderado esto es el ministro y no el vicepresidente del Gobierno y la ministra de Trabajo. Es cierto que en algunas de las cuestiones que planteamos interviene el Ministerio de Trabajo y el de Hacienda, pero eso lo tiene que llevar Luis Planas, que ya tiene experiencia e hizo muy buen tándem como consejero de Agricultura con Miguel Arias en defensa de la PAC. Hay que darle más protagonismo a Planas, porque estamos en un momento crucial.

¿Es pronto para hablar de consecuencias por el brexit?

–Va a tener un impacto importante en la provincia. Queda un año de negociación con el Reino Unido, pero estamos viendo que de las exportaciones que hace España al Reino Unido son 2.600 millones de euros, y la mayoría de nuestros productos en la provincia se pueden ver afectados, ya que estamos hablando del vino, del aceite, de los quesos… que van a Reino Unido y se van a ver afectados por este acuerdo del brexit si no se toman medidas.

Ya sabemos que el vino de Jerez se ha salvado de los aranceles de Trump, pero el aceite de la Sierra sí está bajo la amenaza, ¿qué impacto puede tener en la provincia?

–España exporta 1.000 millones de euros a EEUU, con aranceles del 25%. Estamos hablando de 250 millones de euros. Es cierto que en el tema del vino se ha salvado, pero nos vamos a encontrar cada seis meses, con la revisión de productos incluidos en el tema de los aranceles, sin saber qué va a pasar con determinados productos. Nuestra queja es que otros países sí hicieron su tarea y fueron a negociar con Estados Unidos cómo tenían que quedar sus aranceles, caso de Francia e Inglaterra. Aquí, nuestros gobernantes estaban entretenidos con el tema de las elecciones y no se hizo la tarea y ahora vemos las consecuencias. Esto es una guerra entre Airbus y Boing y los agricultores estamos pagando las consecuencias. A nivel de Europa tampoco se ha puesto una medida a favor de los agricultores y ganaderos para compensar las pérdidas y dotar de medidas para que no se vean perjudicados.

Hace tiempo que se habló de la diversificación de la viña, pero aquí no termina de despegar, ¿es problema de la administración o de la asfixia del sector?

–El tema de la viña como cultivo, que lo reivindicamos desde Asaja, padece un problema con la uva, que está a 61 pesetas el kilo de uva, nos da vergüenza hasta hablar en euros. Es que el viticultor no tiene ni para cubrir los costes de producción. En las reuniones con el Consejo Regulador e incluso con el Ayuntamiento, les dijimos que o esto cambia o en dos o tres años vamos a ver reducir las hectáreas de viñedo a 3.500, que son las viñas que tienen las bodegas. Hay que ir más unidos en este tema, y conseguir que el vino de Jerez se venda más caro. No se puede consentir que una bodega venda una botella en los supermercados por debajo del precio de cualquier otro vino de mesa. La bota de mosto que venden las cooperativas tampoco está al precio que debería de estar, pero no se puede aguantar el precio al que está la uva. Si encima a eso añadimos que se quiera prohibir la colocación de molinos de viento en las viñas de Jerez, con la falta de rentabilidad en las viñas, no llegamos a entenderlo. Habrá que estudiar su impacto visual, pero no prohibirlo por norma, porque a este paso nos quedamos también sin viñas.

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