Actualizado: 13:35 CET
Domingo, 26/01/2020

Provincia de Cádiz

El multiplicado atractivo de los belenes vivientes

El éxito de las recreaciones históricas de la provincia tiene su origen en el Belén Viviente de Arcos, declarado de Interés Turístico. Ya no es el único

  • El Belén Viviente de Arcos

Las recreaciones históricas con pretendido afán turístico son un fenómeno bastante reciente al que han sabido sacar un tremendo partido promocional municipios de la provincia como San Fernando, Grazalema, Benamahoma, El Bosque, Tarifa o Algodonales. No obstante, el germen del éxito de iniciativas de este tipo se remontan un poco más atrás, y están relacionadas con la celebración de la Navidad; más aún, con la transformación de muchos municipios en la Belén de Judea para reconstruir de forma coral la noche del Nacimiento de Jesús.

Una de las ciudades pioneras en esta magna puesta en escena es Arcos de la Frontera. Los orígenes de su Belén Viviente se remontan a la Navidad de 1979. Su larga trayectoria, así como el enclave natural y monumental en el que se concentran cada una de las escenas, se ha convertido en inspiración, primero, para  otros municipios de la Sierra que decidieron seguir su ejemplo y, poco después, para otros enclaves que han sumado a su agenda festiva la popular representación. 

En el caso de Arcos, el Belén Viviente surgió como una iniciativa del Colegio Nuestra Señora de las Nieves, a propuesta de un grupo de profesoras del centro y bajo la dirección de Manuel García de Veas. Las escenas se recrearon en sus propias instalaciones -las del Colegio de Las Nieves y del Pósito- con la participación de los escolares, padres y profesores. El éxito fue tal que en 1981 el Belén dio el salto definitivo a la calle, a escenarios naturales, con una ambiciosa recreación que se desarrolló en la misma zona del río Guadalete, debajo de la Peña, con la coordinación de Miguel Ángel Vázquez y la participación ya de escolares de otros centros educativos, aunque al año siguiente se estableció definitivamente en el conjunto monumental, aprovechando la singularidad de sus propias calles y escenario naturales.

El municipio de Espera le sigue en veteranía. En su caso, las escenas más espectaculares se desarrollan en el monte de Fatetar, aunque la representación se inicia por las calles del pueblo con la búsqueda de hospedaje por parte de la Virgen María y San José, hasta encontrar acomodo en las  grutas de las laderas del Castillo de Fatetar, bajo la Ermita del Santísimo Cristo de la Antigua, donde se realiza la ofrenda de los Reyes Magos.

Pese a impulsar la iniciativa, Arcos dejó de celebrar su Belén durante casi una década, hasta que en 1993 el propio Ayuntamiento de la ciudad decidió recuperar su organización, con la colaboración del Colegio de Las Nieves, pero abriéndolo a la participación de otros colectivos vecinales de la ciudad, hasta poner en escena una más ambiciosa representación que abarcaba ya numerosas calles del casco antiguo y la implicación de unas 400 personas en su organización. Desde entonces, su Belén Viviente se ha venido celebrando puntualmente y se ha consolidado como uno de los grandes eventos navideños de toda Andalucía -declarado de Interés Turístico-, así como fuente de inspiración para quienes han seguido su modelo.

Su itinerario está integrado por una treintena de escenas por las que transitan más de veinte mil personas cada año, siguiendo de forma cronológica los acontecimientos de la histórica noche del Nacimiento. Algunas de las escenas tienen lugar en rincones de una calle, otras en el interior de patios de vecinos, en las casapuertas de algunas viviendas y hasta en garajes acondicionados, aunque el Belén Viviente de Arcos no desaprovecha otros espacios abiertos, como el de la Plaza del Cabildo, que desde hace más de una década se transforma por completo en un inmenso desierto en el que se desarrollan un buen número de estampas típicas del belén tradicional, río incluido: un pueblo hebreo, un molino, un huerto, la zona para las lavanderas, grupos de pastores con sus rebaños de ovejas...

Además, los diferentes coros y grupos de zambomba se encuentran integrados en diversas escenas para amenizar con sus villancicos el auténtico ambiente navideño, sin olvidar la implicación de grupos de vecinos del casco antiguo que también se dedican a freir buñuelos para repartirlos entre los visitantes.

Ubrique y Villamartín, ya mediada la década de los noventa, fueron de los primeros en desarrollar sus propios belenes vivientes, y poco más tarde se uniría a la lista Medina Sidonia, que cumple este año 16 ediciones con la implicación de más de quinientos vecinos, de todas las edades.

Pero no sólo en la Sierra y la Janda, también el Campo de Gibraltar cuenta ya con sus propios referentes en este tipo de actividades. En Algeciras, por ejemplo, podemos visitar el Belén Viviente de Pelayo, inaugurado este mismo puente y que se prolonga hasta el día 22; mientras que en San Roque cumplen este año su sexta edición, de nuevo en los aledaños de la Parroquia Santa María La Coronada y con carácter solidario, e incluye asimismo una nevada artificial.

Entrada libre o con fin benéfico

La mayoría de belenes vivientes se desarrollan con entrada libre, aunque en el caso de que haya que realizar algún abono es siempre con fines benéficos, caso del Belén de Pelayo en Algeciras. En los de El Puerto y San Roque, por ejemplo, también con fines benéficos, se venden dulces navideños. En otros casos, como Arcos o Benamahoma, los mismos figurantes ofrecen al público pestiños y buñuelos realizados durante la representación.

 

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