Actualizado: 10:16 CET
Sábado, 21/04/2018

La solución pasa por Utrera

Joaquín Caparrós se presenta como casi la única tabla de salvación para un presidente que anda a la deriva

  • Joaquín Caparrós.


Caliente todavía lo sucedido en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán tras la derrota ante las huestes de Pepe Mel, el sevillismo ya piensa en el futuro. En la que debería ser la estructura deportiva de un conjunto que aunque no puede reverdecer las metas de los tiempos de vinos y rosas de Juande Ramos y los cinco títulos en quince meses, pueda estar en condiciones de codearse con el Valencia, el At. Madrid, el Athletic... Y si de regeneración hablamos, la calle tiene claro que Joaquín Caparrós debe ser el elegido por José María del Nido y Monchi para que la entidad blanca retorne a la senda de los buenos resultados.

La hinchada, harta de estar harta, apuesta por el utrerano por su reconocido sevillismo y su capacidad para reflotar conjuntos en problemas. Puso los cimientos del Sevilla poderoso de no hace mucho, salvó al Deportivo, metió en una final de Copa del Rey al Athletic y en el presente curso ha mantenido a un Mallorca que estaba condenado al descenso tras la destitución de Michael Laudrup. En las islas ya lo dan por perdido, aunque otros conjuntos de tronío también han puesto sus ojos en un técnico que ha crecido mucho en los últimos tiempos. Contagiando a sus equipos de ese espíritu que tanto se echa de menos por Nervión. Ya el pasado curso estuvo cerca de volver tras la negativa de Bielsa, aunque en última instancia los rectores se decantaron, con nefastos resultados, por Marcelino.

¿Y Míchel? Antes del derbi tenía relativamente sencilla su continuidad. Su trabajo gustaba y se pensaba que con tiempo y algunos refuerzos podría darle su sello a un plantel mal confeccionado. Pero lo sucedido este miércoles y el hecho de no alcanzar ni siquiera la Europa League lo dejan virtualmente fuera de un proyecto que necesita como agua de mayo al menos cinco refuerzos solventes para ser competitivo.Del Nido no se moja, aunque su entorno admite que toca mover piezas después de un fracaso mayúsculo, como el propio rector ha comentado en más de una ocasión.

Mientras los que mandan se deciden y se decantan por la continuidad de Míchel o no, el primer entreno tras el 1-2 demostró que el vestuario sevillista no fue ni mucho menos una balsa de aceite. Deivid y Rakitic tuvieron un enfrentamiento que no pasó a mayores tras la rápida intervención de Guarente y el segundo de Míchel, Víctor Sánchez. Si tomamos como referencia lo sucedido tras la pelea de Spahic y Medel, ni el filial canario ni el centrocampista croata deberían estar ante el Rayo Vallecano. Sin embargo, la baja del sancionado Gary Medel podría provocar un ‘indulto’ obligado por las circunstancias.

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