Actualizado: 12:03 CET
Martes, 16/07/2019

Yasmina Alcolea seguirá tratándose en la misma clínica pero en otro país

El padre de la joven con Ataxia de Friedrich, Agustín Alcolea, dice que los médicos que la trataban allí con células madre "lo seguirán haciendo".

  • Yasmina con sus padres.
Poco a poco la familia de Yasmina Alcolea, la joven isleña de 20 años que padece ataxia de Friedreich, se va reponiendo del varapalo que supuso enterarse del cierre de la clínica XCell-Center en la que se estaba tratando mediante células madres en Alemania. Una decisión que tomó la sanidad germana tras el fallecimiento de un niño y las secuelas que le habían quedado a otro.

Su padre, Agustín Alcolea, ha seguido manteniendo el contacto con el biólogo que llevaba el tratamiento Juan José Olivar y han acordado que se le seguirá administrando el mismo en la nueva clínica que XCell-Center tiene previsto abrir en los próximos meses en otro país dentro de la Unión Europea aún por determinar.

De hecho, la familia ha retomado la idea de celebrar el festival benéfico, que se desarrollará el próximo 2 de julio y en el que ya están trabajando de cara a confeccionar el elenco de artistas que van a participar.


Agustín Alcolea lo tiene claro. “He estado en contacto con los médicos que la trataron en Alemania y me han dado su conformidad sobre seguir adelante con el tratamiento de células madre. Yasmina no quiere seguir en la situación en la que se encuentra y mientras que mi hija siga ahí, yo pienso seguir luchando”.

Cabe recordar que cada una de las dos sesiones que recibió en el país germano les costó 14.000 euros, pero el padre desconoce cuánto les puede costar retomarlo, puesto que todo va a depender del sitio en el que definitivamente la clínica decida implantar sus nuevas instalaciones.

¿Otro cierre?
De momento, Agustín Alcolea no se plantea la posibilidad de que el país en el que se instale la nueva sede de XCell-Center también decida cerrarle el paso por los mismos motivos por los que ha tenido que emigrar de Alemania. “A mi eso me da exactamente igual, puesto que lo que me preocupa es la salud de mi hija. Si Yasmina retoma el tratamiento irá las veces que pueda ir, si se da el caso como usted dice que las autoridades sanitarias del nuevo país al que vayan decidan cerrarles las puertas”.

El padre reconoce que los primeros días de Yasmina tras enterarse de lo ocurrido en Alemania no fueron fáciles, pero que poco a poco se ha ido recuperando. “Fue un palo muy gordo, pero con el paso de los días ha ido a más y está mejor de moral, sobre todo después de hablar con el biólogo que ha seguido su evolución”.

Por último, Alcolea señala que también está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias porque “sé que hay mucha gente que está como Yasmina y sé que mi hija, por su forma de ser tan optimista, mueve masas aunque muchos no lo crean. Ha abierto el camino de la esperanza a muchos y espero que pueda seguir haciéndolo durante los próximos años”.

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