Actualizado: 12:40 CET
Miercoles, 12/12/2018

Notas de un lector

Última puerta del silencio

“La vida es un libro del que, quien no ha visto más que su patria, no ha leído más que una página”, escribió dos siglos atrás el poeta italiano Filippo Pananti. Tan rotunda sentencia, viene a corroborar la firme convicción de que los paisajes, las gentes, las costumbres…, que se orillan más allá desde nuestra propia tierra, son materia necesaria para ampliar nuestro bagaje vital y cultural. E imprescindible resulta para el artista, pues el descubrimiento de aquellos nuevos territorios y sentimientos serán segura conquista de su posterior materia creadora.


Juan Ruiz de Torres (Madrid, 1931) lleva más de cuatro décadas entregado a la tarea literaria, y además de su amplia labor como narrador, ensayista, editor y poeta -treinta poemarios a sus espaldas-, ha hecho de su devoción por los viajes auténtica razón de ser. Este incansable agitador cultural, que ha atravesado de parte a parte los cinco continentes, acaba de publicar “Última puerta del silencio” (Huerga y Fierro Editores. Madrid, 2010), un sugeridor volumen donde tienen cabida más de ciento cincuenta poemas.
Los hay inéditos, ya publicados de forma suelta…, pero todos ellos unidos por el afán de ofrecer una muestra reveladora de estos más de cuarenta años al pie del verso y de su mágico misterio.
Estos poemas humanos y viajeros reflejan bien a las claras el universo de un hombre de mundo y de vasta conciencia que ha paseado su profunda mirada por los diversas esquinas del alma y del planeta: Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Estados unidos, Vietnam, Marruecos, Noruega, Grecia, Italia (Fontana Trevi-suerte/ que las monedas abran rutas en nuestros espejo …/… Y quizás otra noche,/ más allá de la duda,/ vuelvan estos amantes que hoy te hablaron,/ ausentes/ al tibio regocijo de tus aguas”), reúnen y conforman este atlas biográfico, estos pedazos de intensa existencia.

Divididos en ocho apartados, -y al margen de las secciones que rememoran sus distintas estancias y periplos-, aparecen poemas que tocan el tema de la “Ciencia-ficción”, “Minipoemas” (“Desde el papel me gritan las palabras/ Ya no lo escucho. Quiero estar/ al amor del silencio”), “Peri-poemas”, los escritos “A Dúo”, “Poemas perdidos” y hallados tras el paso del tiempo en sus personales archivos, “La palabra poética”, que contiene veintisiete versículos a modo de líricas reflexiones (“No en el fondo del pozo, sino en la luz, hallarás la palabra.”), y como coda, “Y basta ya”, seis poemas finales que sirven como pequeña despedida o cordial hasta siempre: “El tiempo se va acabando./ Sus granos, que sin prudencia/ derrochó mi vehemencia/ ya no son cómo ni cuándo”.

Con un verso que acaricia y exprime las palabras, que destila sinceridad, Juan Ruiz de Torres ha ido trazando el argumento único de su decir y con finura y oficio de buen escritor ha sabido solventar el peligroso ámbito de lo monotemático. La soledad, la muerte, la diaria existencia, el amor, la injusticia…, componen su universo personal, tamizado todo él por una sensualidad y una lucidez notables. Porque bien sabe él, que la vida no es sólo gente y escenario, sino pensamiento y sentimiento. Y desde esa máxima, se derraman y fluyen sus almados versos.

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