Es la hora de Feijóo

Publicado: 12/06/2018 ·
Después del varapalo sufrido y de la pérdida del gobierno del PP, es la hora de las primarias: serán los militantes y compromisarios del PP los que decidirán...
Después del varapalo sufrido y de la pérdida del gobierno del PP, es la hora de las primarias: serán los militantes y compromisarios del PP los que decidirán quién será el nuevo presidente nacional del PP, que espero sea Alberto Núñez Feijóo. El Congreso Nacional de julio también elegirá la nueva dirección nacional. Los nuevos líderes del PP, sean quienes sean, deben entender que la corrupción del partido no es un tema de casos aislados. Los militantes del PP apoyaremos sin duda una  cirugía inmediata que conduzca a una profunda renovación en la dirección del partido para decir adiós a la época de pérdida de fuerza electoral y relanzar el partido. Será la única manera de volver a conectar con sus simpatizantes, votantes y afiliados. Pero este urgente cambio no puede quedarse en palabrerío hueco, en cambiar algunas caras y en confiar en la virtud de sus nuevos dirigentes. Sin cambios reales y sin reformas institucionales serias cuando lleguen al poder, que volverán a llegar, la nueva cúpula acabará exactamente como sus predecesores. Y aunque esa decisión será importante, porque marcará el nuevo rumbo de la organización, la realmente decisiva es la batalla de las ideas y volver a recuperar las señas de identidad del PP que se han perdido en los últimos años. Hace falta una profunda reflexión, no un mero maquillaje. Por eso, a sus 56 años, Feijóo que es funcionario de la Administración Pública, conoce a la perfección la administración autonómica y estatal por los distintas responsabilidades que ha ocupado, entre otras, la secretaría general de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales, la del Ministerio de Sanidad y Consumo, la presidencia de INSALUD, la dirección de Correos y Telégrafos, etc…y, desde el 2006, la presidencia del Partido Popular de Galicia. De todo ello, lo verdaderamente relevante en su carrera política es haberse ganado la confianza del pueblo gallego en tres ocasiones desde el 1 de marzo del 2009. La última en el año 2016, por tercera vez mayoría absoluta del PPG. Y su modelo en Galicia debería ser extrapolable a España: reducir el 50 % de los cargos públicos y el 30% del personal de confianza, así como las miles de duplicidades existentes entre las administraciones. Y ahí es precisamente donde realmente reside el valor del político, en ganar elecciones, ya que los cargos a dedo son fugaces. La legitimidad del político la dan las urnas, los ciudadanos. Sinceramente creo y defiendo que es un hombre de partido y que por su solidez política, su discurso moderno y a la vez fiel a los valores del PP, sería el presidente que ahora necesita el partido. Los militantes sólo pedimos a la nueva dirección un compromiso: el interés general. En política no cabe otra servidumbre.

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