Soluciones creativas

Publicado: 02/02/2020
Autor

Rafael Sanmartín

Rafael Sanmartín es periodista y escritor. Estudios de periodismo, filosofía, historia y márketing. Trabajos en prensa, radio y TV

Patio de monipodio

Con su amplia experiencia como periodista, escritor y conferenciante, el autor expone sus puntos de vista de la actualidad

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Hasta las promotoras-constructoras más especuladoras admitieron que empeoraban y complicaban la situación
Ser mejor que lo peor es muy fácil. La cuestión está en el grado. En cuánto se diferencia ese “mejor”, de lo peor: si un poquito, algo más, mucho, muchísimo o son antípodas. Aquella ministra de mal recuerdo creyó haber ideado “soluciones habitacionales”, invento para meter a las familias en 30m2, única forma concebida por tan destacado progrerío, para abaratar el precio de la vivienda, que no abarataba precio, lo encarecía, pues, si bajaba el coste de compra, más bajaba proporcionalmente el espacio útil dónde poder comer y dormir. Aquello se olvidó y hasta las promotoras-constructoras más especuladoras admitieron que semejantes “soluciones”, lejos de solucionar empeoraban y complicaban la situación.


Pero el “progrerío”, en su ansia por disfrazarse de progresismo, no se rinde, y a las dos palabrejas se les ha añadido la de “creativas”, que usar el idioma a capricho no paga impuestos. Así que ahora meter a la gente en 30 m2 ha quedado en “solución” no creativa. Lo creativo es meterlas en veinte, ponerles un comedor y una cocina comunes y “cascarles” 500 euros por el alquiler, después de someter a las familias y personas necesitadas a la abusiva humillación del sorteo, para que sea la suerte, no el trabajo de la Administración, quien decida quién se queda a vivir en la calle. La “idea” ya merodeaba en las mentes de cierto personal asistencial que, a quienes iban con toda candidez a pedirles ayuda para alcanzar el “privilegio” de vivir como un ser humano, les recomendaban alquilar una habitación. Y se quedaban satisfechas, que no sentir responsabilidad debe ser una virtud. Cuando menos es frecuente.


En los años de inflado de la “burbuja”, las viviendas construidas por Emvisesa costaban algo menos que las de empresas privadas. Sí, entre mil y dos mil euros menos. Pero las empresas públicas no deben tener beneficio ¿se explica? Y muy ufanos porque se vendía todo, en un momento en que todo se vendía. El problema se descubrió después y ha florecido, porque los precios siguen subiendo.  Pero si el costo de una vivienda de 90m no excede los 60.000 euros y la vivienda protegida no pasa de los 75m amén de disminuir la especulación del suelo… es difícil explicarlo. Tan difícil como la compra de vivienda usada a precios “de mercado” (los marcados por la propiedad), o los precios del alquiler, tan cercanos a los privados (privados de todo menos de ambición especulativa).


“Hay que ir olvidando el deseo de propiedad y centrarse en el alquiler” dicen quienes disponen de vivienda propia, para regocijo de bancos, fondos buitre, socimi y otros “creativos” abusivos. Si en la actualidad alquilar cuesta más que comprar, si encima a los cinco años se obliga al inquilino a nomadear y practicar el muy difícil ejercicio de intentar no entregar todo el sueldo al propietario/a ¿a quién sirve la promoción del alquiler? No serán esos fondos buitre, ni esas socimi, ni esas multinacionales, ni esos particulares que basan su negocio en la miseria de los más necesitados, quienes hagan cumplir el artículo 47 de la Constitución española. Si gobierno, comunidades, diputaciones y ayuntamientos tampoco se preocupan ¿quién podrá llamarse constitucionalista?

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