Chanchullo inmatriculador

Publicado: 28/10/2021
Autor

Rafael Sanmartín

Rafael Sanmartín es periodista y escritor. Estudios de periodismo, filosofía, historia y márketing. Trabajos en prensa, radio y TV

Patio de monipodio

Con su amplia experiencia como periodista, escritor y conferenciante, el autor expone sus puntos de vista de la actualidad

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Las inmatriculaciones de la Iglesia se acercan a las cien mil en todo el reino de España. ¿Que qué es eso? Inscribir a su nombre en el Registro de la Propiedad
Las inmatriculaciones de la Iglesia se acercan a las cien mil en todo el reino de España. ¿Que qué es eso? Inscribir a su nombre en el Registro de la Propiedad una construcción -iglesia, casa o edificio- o un terreno de cualquier dimensión, por sólo 30 euros, sin más documentación que la firma del Obispo. Casi cien mil edificios y otros bienes: catedrales, iglesias, basílicas, ermitas, palacios, bloques y casas de vecinos, edificios de oficinas, hasta cementerios, calles y plazas han pasado, de ser propiedad del común, es decir, de todos porque no eran de nadie a ¿cómo es eso de no ser de nadie, si pueden ser “de alguien” por tan sólo treinta eurillos? ¡Bráse visto! Inmatriculando, que es gerundio.

Mucho se ha tragado por pura ignorancia, por desconocimiento de lo que se estaba gestando y mucho se está trabajando para que todo cuanto es del común deje de ser propiedad de un gobierno extranjero para que vuelva a ser del común. Que las cosas son de todos cuando no son de nadie. Cuando nadie las tiene a su nombre, a ver si así queda más claro. (Apréndetelo, Sancho).

El PP de Aznar, el padre del prolífico especulativo benefactor de fondos buitre en interés propio, modificó la Ley para facilitar la prolífica inmatriculación para que quien inmatricule buen inmatriculador sea. Y el PSOE de Zapatero y de Sánchez silba mirando al cielo, de dónde puede que espere el agradecimiento imposible porque de allí también partió -al parecer- el octavo Mandamiento junto con los otros nueve. El PSOE se hace el loco, que hay que estar pero no está loco, para permitir el latrocinio y el Ayuntamiento de Albaida del Aljarafe con la pirueta poco acrobática, intenta legitimar la usurpación del territorio y del edificio-los edificios, cuando propone un canje al Arzobispado: el cementerio -que es del pueblo y del pueblo debe seguir siendo pese a los treinta euritos-, y le permite ampliar el Patrimonio Eclesial a cambio de unos cientos de metros cuadrados, de los pocos libres en su término municipal, uno de los más pequeños del Aljarafe, acto que si no prevarica le falta justamente el canto de un papel.

Hay que ser muy socialisto para hacer creer a su pueblo que el alto costo de recuperar el cementerio es justo; hacerle creer que ha hecho un positivo trato con la Iglesia, ganando para el pueblo el cementerio, terreno que ya era del pueblo antes de lo de los treinta eurillos, por tan “sólo” trescientos metros cuadrados de término municipal, con lo cual no solo ha sellado un regalo, para lo que un Ayuntamiento no está capacitado, sino que ha impedido la posterior devolución del terreno del cementerio al pueblo

Carambolas que se hacen para burlar a la Justicia.

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