Bolivia suma a su crisis la triste imagen de ataúdes entre gases

Publicado: 22/11/2019
Alguno de los ataúdes acabó sobre un blindado del Ejército cerca del palacio de Gobierno de la presidenta interina Jeanine Áñez
Los ataúdes en medio de la calle, mientras familiares y amigos de los difuntos corren escapando de los gases lacrimógenos de los policías, quedarán como una de las imágenes más tristes de la larga crisis que sufre Bolivia.

Miles de personas corrían despavoridas en pleno centro de La Paz tras haber llegado pacíficamente este jueves en una marcha de protesta, con los féretros que contenían los restos mortales de varios de los fallecidos por disparos en un operativo policial y militar.

Alguno de los ataúdes acabó sobre un blindado del Ejército cerca del palacio de Gobierno de la presidenta interina Jeanine Áñez.

TRISTE FINAL A UNA MARCHA EN PAZ

La marcha había salido por la mañana desde Senkata, el lugar de la ciudad de El Alto donde hace dos días un operativo de fuerzas de seguridad frente a una refinería dejó ocho muertos por disparos, cuya autoría se investiga mientras el Gobierno de Áñez niega que fueran los militares.

La bajada de una interminable columna de gente desde El Alto a la vecina ciudad de La Paz transcurría tranquila, sin que nada hiciera augurar su triste final.

Frente a la iglesia de San Francisco, icono del centro paceño, la muchedumbre se comenzaba a agolpar ante un cordón policial sin saber qué pasaba, hasta que alguna chispa hizo estallar el ambiente y comenzaron los gases, las carreras y las escenas patéticas.

Familiares, amigos y compañeros que llevaban los féretros no tuvieron más remedio que dejarlos en medio de la calle para refugiarse donde podían, muchos pidiendo ayuda a las puertas de la iglesia por los efectos de los gases.

"Nos tratan como perros", gritaba una mujer, quejándose de que "primero nos matan, ahora nos gasifican", mientras otros a su alrededor culpaban de tanta violencia a la presidenta interina.

ÁÑEZ LAMENTA LAS MUERTES

Jeanine Añez enviaba por la noche un mensaje al pueblo boliviano lamentando las muertes, dos días después de que los ocho fallecidos por disparos elevaran a 32 los muertos en más de un mes de conflicto.

"Lamentamos desde el corazón las muertes de nuestros hermanos en El Alto", exclamaba desde el palacio de Gobierno en La Paz.

"Nos duelen, porque somos un Gobierno de paz", aseveraba la jefa de Estado interina, para ofrecer a su "gabinete en pleno" con tal de "comenzar a dialogar inmediatamente" con los sectores que no le reconocen y anhelan la vuelta de Evo Morales.

La figura del que fuera presidente del país por casi catorce años sigue bien viva en Bolivia, presente en la política boliviana ahora desde su asilo en México.

Para "profunda molestia" del Gobierno provisional de Áñez, que a través de su Cancillería entregó a la embajadora de México en La Paz, María Teresa Mercado, una "protesta formal".

La ministra interina de Relaciones Exteriores de Bolivia, Karen Longaric, llevaba días transmitiendo quejas hacia el Ejecutivo del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrado,r por permitir que Morales siga haciendo política desde México, contraviniendo a su juicio normas de asilo.

Pero el detonante de la protesta formal es un video en el que supuestamente Evo Morales "conspira" animando a un líder cocalero a mantener las protestas contra el Gobierno interino de Áñez.

"Morales incita a la violencia desde México", advierte la Cancillería.

ATISBOS HACIA LA NORMALIDAD

Episodios como la dispersión con gases de la marcha pacífica llegada de El Alto empañan el devenir de un país en el que los actores políticos llaman a la paz desde hace días.

Llamados que salen tanto del Gobierno provisional como del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales.

Esta jornada siguieron en trámite en el Parlamento las leyes de urgencia para acelerar el camino a unas nuevas elecciones, que unos y otros esperan que traiga de verdad esa paz.

La dinámica parlamentaria, en una Asamblea Legislativa con mayoría del MAS frente a una oposición que sustenta el Gobierno de Áñez, apenas dio este jueves atisbos de por dónde se llegan esos pasos camino de otra cita con las urnas, seguramente a principios de 2020.

El que fuera vicepresidente de Morales durante todos sus gobiernos, Álvaro García Linera, aseguraba en una entrevista con Efe desde México que ninguno de ellos dos concurrirá a esas elecciones.

Lo poco que dejó entrever este día de un cierto avance para recuperar la normalidad en Bolivia fue el anuncio de que el domingo vuelve la liga de fútbol, parada desde antes de los fallidos comicios del 20 de octubre.

Bolivia lleva sumida en un grave conflicto desde que el día después de esas elecciones, cuando comenzaron las denuncias de fraude a favor de Evo Morales, que fue proclamado después vencedor para un cuarto mandato consecutivo.

El 10 de noviembre la Organización de Estados Americanos (OEA) advirtió en un informe graves irregularidades en los comicios y Morales anunció su renuncia, presionado por los militares, para al día siguiente salir asilado hacia México.

La renuncia de Morales es calificada de "golpe de Estado" por varios gobiernos y políticos latinoamericanos, mientras que otros países han reconocido al Ejecutivo interino de Áñez y parte de la comunidad internacional ha instado al diálogo sin pronunciarse sobre la crisis política. 

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