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Martes, 25/09/2018

Me queda la palabra

21-D, Territorio Comanche

O sea, que para bien o para mal, el 21-D seguro que nos amargará las fiestas. Y si no al tiempo.

Todos los intereses de la política nacional se dirigen como caballos desbocados a precipitarse el día D de este agotado 2017. Ahora que en otras circunstancias estaríamos tratando de rememorar de estos últimos doce meses cuanto de malo acostumbran y cuanto de bueno queremos destacar, por mucho que ni lo creamos, nos vemos en el famoso 21, jueves por más señas y para recibir de Rajoy el aguinaldo de un ratito libre, que maldita la gracia le debe hacer a las huidizas empresas catalanas, con el corazón en un puño por el resultado de unas anómalas elecciones autonómicas en esta tierra, la tropecientas de este siglo, que nos han hecho creer que tan vitales son para el resto.
Seguro que por muy bien que salgan para alguna de las fuerzas que opositan al premio gordo, el día anterior al sorteo como en el anuncio de la lotería de no sé que pasado año, nadie quedará feliz.
El conjunto de medios de manipulación aprovechará, salga lo que salga, para seguir cumpliendo su misión de adoctrinamiento, orientando la despreocupada mente de la españolidad en el sentido más conveniente, evidentemente para quienes dirijan el cotarro y se beneficien, ocurra lo que ocurra que sea. Entre tanto serán capaces de seguir confundiéndonos con encuestas, fiables o infumables, pero que alimentan la avidez informativa de esta sociedad indolente y conformista.
Deberíamos partir de estos sesudos sondeos de opinión para irnos haciendo una idea de lo que se nos echa encima. Puede incluso que para mantener la incertidumbre del resultado, que el morbo siempre interesa y suele devenir rentable, “the show must go on”(El espectáculo debe continuar), las proféticas quinielas nos auguran emoción hasta el final.
Leyendo estas, si somos tan inocentes de darles por buenas, las posibilidades que se presentan son frustrantes, sobre todo para decepción del bombardeo mediático utilizado, que no asegura haber servido de mucho. Una, que les independentistas repitan mayoría, cosa que demostraría que toda la torpeza exhibida desde los poderes políticos y económicos da su frutos lógicos; la segunda consiste
en que el bloque de les mal llamados constitucionalistas cierre filas y todes en comandita sumen más que les anteriores. Visto así tampoco sería tan complicado, sobre todo si es esta última la opción ganadora, pero como siempre hay peros ¿Es que acaso quienes no han parado desde la aparición de PODEMOS de verter cuanta mentira e inmundicia les ha sido posible sobre el partido morado, con hastío de sentencias absolutorias, a través de sus líderes, de sus fuerzas de choque, de su fanatizada militancia, de les plumillas a su servicio, buen ejemplo de perro sumiso a la voz de su amo, y de cuantos medios han dispuesto, esperan que En Comú Podem, con su abstención, les alise la alfombra para que gobiernen, olvidando alegremente todo el odio y la persecución ejercida contra el partido que capitaneará en estas elecciones Xavi Domenech? Pues sí.
También la Sra. Arrimadas y el Sr. García Albiol, claro representante del poco aprecio que genera el PP en Catalunya, querrán que el Sr. Iceta, condicionado por el más rancio sector del PSOE, susanismo y similares, se trague las humillaciones y por seguir la pomada, como el decepcionante Pedro Sánchez, se preste al enjuague.
Es muy curioso que tanto PODEMOS como el PSOE, fundamentales para que se le de la vuelta a la tortilla, pretenden ofrecerse como alternativas distintas de lo que hay y se presume. Pero difícil que juntos, sumando ni me imagino de donde, pudieran crear un camino diferente. Ni me lo creo, ni lo quiero, ni lo apruebo.
O sea, que para bien o para mal, el 21-D seguro que nos amargará las fiestas. Y si no al tiempo.

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