Agresividad

Publicado: 14/12/2020
Autor

Federico Pérez

Federico Pérez vuelca su vida en luchar contra la drogadicción en la asociación Arrabales, editar libros a través de Pábilo y mil cosas

Matrícula de deshonor

Un cajón de sastre en el que hay cabida para todo, reflexiones sobre la sociedad, sobre los problemas de Huelva, sobre el carnaval...

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Con dar una ‘vuelta’ por los distintos espacios en las redes sociales observas el grado tan preocupante de agresividad que existe en el ambiente
Con dar una ‘vuelta’ por los distintos espacios en las redes sociales observas el grado tan preocupante de agresividad que existe en el ambiente, creándose verdaderos campos de batallas dialécticas donde el insulto gratuito se ha convertido en la herramienta fundamental para imponerse en cualquier situación, en la que la mayoría de las veces son creadas a conciencia para descargar la ira y rabia que se genera en el día a día, buscándose culpables de nuestras miserias a los que destrozar de la forma más vil y canalla. 

Las redes sociales siguen ese camino de destrucción y degeneración donde los improperios y descalificaciones surgen de forma gratuita, naturalizándose un grado de violencia que empieza a superar a los ‘Sálvame’ y demás programas que han servido de modelos de referencia en la última década, donde se enaltece a quienes más griten o tengan una peor incívica actitud. Pero el grado de improperios que se emiten no sólo alude al grado de violencia, que ya da una visión bastante clara de cómo se respira en nuestras calles, es la humillación a la que se somete a los receptores de tales circunstancias.

Hablamos de denigrar la dignidad de otras personas sin tomar conciencia del daño que se genera. Es una forma clara y consciente de borrar del mapa a todos aquellos que de una u otra manera interesan, con intencionalidad en muchos aspectos y con objetivos claros de súbditos al servicio de intereses mayores. Es claramente visible la falta de límites existentes en los distintos portales sociales, carentes de un control más exhaustivo que proteja la persecución constante a las que muchos ciudadanos, con cierta relevancia en su gran mayoría, están sometidos. Esta impunidad que en apariencia generan las redes da lugar a situaciones como las vividas hace días con una imagen de un alcalde que charlaba con dos amigos sin mascarillas.

El grado de insultos y aberraciones escritas se generalizó de forma viral, a extremos que rebasaron la legalidad. El odio que generan ciertos temas como la política queda latente en las redes y se busca, se genera, se inventa si hace falta, lo importante es crear esa situación de tensión en la que todos, participantes y lectores, estemos atados a dicho espacio a través de ese morbo desmedido y conflictivo que tanto nos atrae. “La violencia genera violencia” y nadie está a salvo de caciques descerebrados que alimentan este mal tan arraigado en esta nueva sociedad cibernética, en la que mañana, te podría tocar a ti.

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