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Jueves, 24/05/2018

Matrícula de deshonor

En tu casa, que es la mía

o soy de aquellos que piensan en la libertad en todo su contexto, para bien o mal, me beneficie o no

Yo soy de aquellos que piensan en la libertad en todo su contexto, para bien o mal, me beneficie o no; la libertad de un país debe ser una herramienta al servicio de todos sin ningún tipo de parapeto, dentro de los patrones establecidos de conductas sociales, laborales, familiares o personales, siempre que dicha libertad no implique daño ajeno. Obviamente, tiene unas consecuencias que se deben asumir, sean beneficiosas o perjudiciales, y es esta cláusula intrínseca el cimiento de cualquier opción o decisión que se tome. Dicho esto y partiendo desde esta premisa, creo firmemente en la libertad de votación, sea en Cataluña o San Juan del Puerto, pero la votación no debe implicar nada más, sobre todo teniendo en cuenta que Cataluña pertenece a un país, es parte de un todo sin que se puedan diferenciar sus partes y esto atenta contra las bases fundamentales de la libertad. No se puede decidir sobre algo que no pertenece en exclusividad, como pasa con esta región española. Particularmente, estoy cansado de que en Cataluña se insulte a todo español que no sea catalán, que se quemen nuestras banderas, que se escupa en ellas, incluso de sentir constantemente el odio implícito en cada gesto, cada comentario, ese tono despectivo que observamos cada vez que hablan de nuestra península, incluso sin que se les entienda. Da rabia sentir ese rechazo constante o los descalificativos que tenemos que tragarnos, como vagos, incultos, mal hablados, etc... Las fisuras con Cataluña están llegando a situaciones insoportables, fomentadas por políticos aprovechados, que sin ningún tipo de pudor potencian estos enfrentamientos, por sentimientos o intereses personales. Hemos llegado a una situación insostenible, con gobernantes faltos de creatividad y capacidad para asumir retos de esta magnitud. España está rota, minimizada en ese sentimiento general de pertenencia a un país que está siendo repudiado por unos y defendido por otros, generando tal tensión que dudo que esta situación pueda mantenerse por mucho tiempo. La excesiva permisividad, generada por la propia falta de capacidad de nuestros gobernantes, no traerá nada bueno. Y espero que quede claro, que Cataluña es una de las dependencias de mi gran casa, que es España, y en mi casa están aquellos que lo deseen, las puertas siempre estarán abiertas y somos los españoles, todos y cada uno, los que tenemos la llave.

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