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Miércoles 25/11/2020

Málaga

Un esqueleto de 3.690 años de edad es datado por un diente en la Cueva de Nerja

Se trata de un premolar inferior derecho uno de los dos esqueletos que encontraron los descubridores de la Cueva de Nerja en Málaga en 1959

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Lugar del hallazgo.

El premolar estudiado.

El premolar en la Cueva.

  • Desaparecieron en los confusos meses posteriores al descubrimiento pero han sido importantes por el relato de sus 5 exploradores

 El hallazgo de un premolar estudiado con varios antecedentes y las actuales técnicas analíticas han permitido datar uno de los dos esqueletos humanos que vieron los descubridores de la Cueva de Nerja (Málaga) la primera vez que entraron en la gruta, el 12 de enero de 1959.
Los descubridores de la Cueva de Nerja se encontraron con estos dos esqueletos en su primer recorrido por la cavidad, aquel 12 de enero de 1959, tras ello decidieron salir de la gruta
Los dos esqueletos desaparecieron en los meses posteriores al descubrimiento, pero siempre han sido importantes en la crónica de la cavidad gracias al relato de sus cinco exploradores, de ahí el interés por saber más sobre ellos, ha informado este lunes la Cueva de Nerja en un comunicado.

Con este objetivo se han realizado trabajos de prospección en la zona de la Sala de los Fantasmas, donde se hallaron, para tratar de encontrar algún dato relevante sobre esos enterramientos.


Fruto de esta labor, el equipo del Instituto de Investigación de la Cueva de Nerja halló en el suelo de dicha sala una pieza dentaria humana y varios fragmentos óseos también humanos, incluido un metacarpo, con alta probabilidad de correspondencia con los depósitos funerarios relatados.

El estudio de la pieza, un premolar inferior derecho, ha permitido saber que perteneció a un individuo cuya muerte se produjo en torno a los 15 años de edad, y presenta algunas líneas en el esmalte que indican que experimentó un déficit alimenticio coincidente con el final de la lactancia.

También se observa un ligero desgaste, que puede haber sido causado por su tipo de alimentación o por el empleo de la boca como tercera mano en tareas domésticas o artesanales.

Su dieta era típica terrestre, siguiendo los patrones del consumo alimentario que se observa desde el Neolítico en adelante, y la datación de este premolar establece la edad del esqueleto hace 3.690 años.

Si a esta cronología se une la ubicación del depósito funerario colocado sobre el suelo de la sala y en un espacio abierto, lo que supone un cambio de ritual en relación a los espacios elegidos durante el Neolítico y el Calcolítico inicial, se puede adscribir este tipo de enterramiento a las etapas finales del Mundo Campaniforme andaluz, que sería la última fase prehistórica de ocupación de la cueva.

La pieza dental ha sido estudiada por el Instituto de Investigación de la Cueva de Nerja mediante técnicas de microscopía binocular y macrofotogrametría de alta resolución, junto con el antropólogo Iván Sánchez.

Además se ha enviado a los laboratorios Beta Analytic, especializados en dataciones, para las que combinan el estudio radiocarbónico con otras técnicas.

A causa de estos esqueletos, los cinco descubridores decidieron salir de la cavidad de forma inmediata, ya que, al llegar a la ahora denominada Sala de los Fantasmas, los encontraron en el suelo y pensaron que se trataba de dos personas que antes que ellos se habían adentrado en la gruta y habían fallecido al no poder encontrar la salida.

Los descubridores no fueron conscientes en ese momento de que pudiera tratarse de esqueletos prehistóricos. 

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