Actualizado: 16:07 CET
Sábado, 04/07/2020

Málaga

Investigado por maltrato animal con un criadero de gallos de pelea

Denunciado además por la Policía Local de Málaga por no tener registrada la explotación, ruidos inadmisibles o no tener registrado y vacunado un perro

Un hombre de 37 años está siendo investigado por el Grupo de Protección de la Naturaleza (GRUPRONA) de la Policía Local de Málaga como presunto autor de un delito de maltrato animal al poseer un criadero ilegal de gallos de pelea.

La investigación se inició el pasado mayo, cuando los agentes comprobaron que un hombre había instalado en su vivienda un criadero de gallos de raza combatiente español, según ha informado la Policía.

Tras ser identificado en una primera visita manifestó que vivía en la casa con toda su familia desde que la ocuparan hacía cinco años y que dada la amplitud del lugar había montado un criadero de gallos de pelea, porque era aficionado y presentó un carné de criador de la Federación Andaluza de Defensores del Gallo Combatiente Español (FADGCE).

Los agentes inspeccionaron el gallinero y comprobaron que en el mismo había un perro, dos gallinas y ocho pollitos, junto con diecinueve gallos, de los que catorce se encontraban desplumados, mutilados de crestas o barbas y algunos con los espolones atados para evitar su crecimiento.

Preguntado por los agentes por los motivos de los daños, manifestó que era lo habitual en la preparación de los gallos para la riña, y expuso que las mutilaciones y demás actos habían sido realizados por él, sin ser supervisados por un veterinario, así como que las ataduras de los espolones eran para evitar su crecimiento y poder competir en las categorías adecuadas.

En cuanto al desplume matizó que lo realizaba para que el animal se encontrase más ligero y pasara menos calor durante el combate.

En una segunda visita a la explotación con el objeto de identificar y detallar las lesiones de los animales, los agentes detectaron que los gallos dañados poseían tatuajes identificativos en ambas alas.

Además se le solicitó el pertinente informe veterinario de los animales al Centro Zoosanitario, en el que se hacía constar con respecto a las espuelas que se considera una práctica prohibida el evitar el crecimiento de éstas, y con respecto al desplume, que si había sido intencionado existiría un daño y por lo tanto problemas de bienestar animal, entre otros aspectos.

La Policía lo ha denunciado administrativamente y penalmente dado que cualquier explotación ganadera con gallos de pelea debe ser registrada según la normativa autonómica y se ha remitido oficio de denuncia al organismo correspondiente.

Asimismo, con motivo de los ruidos que provocaban los animales, los agentes tramitaron los boletines de denuncia correspondientes a cada visita, remitiendo igualmente oficio al servicio de vigilancia sanitario ambiental por si procediese alguna otra actuación.

Respecto a la tenencia del perro, su propietario fue igualmente propuesto para sanción por no tenerlo registrado en los datos del perfil genético de ADN, así como por infracciones a la Ley 11/2003 por la tenencia del animal sin registrar, identificar, ni vacunar.

Por último, en lo que respecta a la denuncia penal motivada por las mutilaciones de crestas y barbas, el desplume y el evitar que los espolones crecieran, los policías levantaron atestado que fue remitido a la Fiscalía de Medio Ambiente ante la posible comisión de un presunto delito de maltrato animal. 

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