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Jueves 06/05/2021

Portavoz de nada

Portavoz de nada. La epidemia del miedo

La crisis del coronavirus va a tener consecuencias a día de hoy intangibles e incalculables en no pocos ámbitos

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La crisis del coronavirus va a tener consecuencias a día de hoy intangibles e incalculables en no pocos ámbitos, que no en vano tendrán lo económico como telón de fondo. Nadie duda, a día de hoy, de que los medios de comunicación son, somos en gran medida responsables del alcance de lo que contamos y cómo lo contamos. Tanto lo bueno, como lo malo.

Fue allá por el año 440 antes de Cristo cuando Sófocles proclamó que nadie ama al mensajero que trae malas noticias y, aunque no se trata de tirar piedras contra nuestro propio tejado o pretender matar al mensajero como se dice en jerga metafórica, se antoja necesario hacer una reflexión calmada que deje atrás el alarmismo injustificado.

Lo dicen los expertos, quienes están verdaderamente legitimados para poner nombre y apellidos a la coyuntura sanitaria que estamos viviendo y que amplificamos sin control alguno desde determinados medios de comunicación.

El goteo de casos que ha salpicado a nuestra provincia con a día de hoy con tan sólo un paciente ingresado, debe ser contrastado con las miles de personas que fallecen a diario por otros virus que mutan a diario.

No en vano, nuestro sistema inmunitario vive y convive aunque no seamos conscientes con los microorganismos que nos rodean desde que nacemos hasta que morimos. Por tanto este último virus conocido, no es más virulento que los demás, ni acarrea cifras que justifiquen la sensación de inquietud e intranquilidad que provoca la forma en la que se a la opinión pública en no pocos casos exenta de rigor.

Sólo queda confiar en una pronta solución que ponga fin a una verdadera epidemia para la que de momento no parece haber cura; y no es otra que la sensación de angustia ante tal vez lo desconocido, o lo que es lo mismo, el miedo que están infundiendo a día de hoy, algunos medios de comunicación movidos exclusivamente por el sensacionalismo. ¿Dónde ha quedado la vocación de servicio público que ha de primar en nuestro día a día? Ojalá se extienda como una verdadera pandemia entre todos nosotros.

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