Actualizado: 12:53 CET
Domingo, 29/03/2020

Málaga

Haga el favor de levantar la cabeza al pasear por el centro de Málaga

Alioli es Ajonesa, proyecto de Roberto Espartero y Juan Martín, busca documentar los rótulos tradicionales de la ciudad de Málaga y la provincia

  • Roberto Espartero (Izq.) y Juan Martín, creadores de Alioli es Ajonesa, posan delante de la fachada de confecciones Varo.
  • Nació en 2016 de la mano de dos diseñadores gráficos apasionados de la tipografía, aunque es una idea colaborativa
  • Reivindican la historia y la tradición de la ciudad a través de las fachadas de negocios auténticos
  • El proyecto se puede conocer a través de su Instagram y web, y están abiertos a nuevas fotografías de otros amantes del diseño y la ciudad

Los turistas pasean por Manhattan con dolor de cuello de tanto mirar lo altos que son los edificios; en Málaga, la mirada se agacha, va hacia el móvil o hacia los escaparates, pero rara vez hacia arriba. Una pena, porque lo interesante no está abajo, está en las fachadas y en los rótulos que dan nombre a esos negocios que han ido pasando de generación en generación y que representan la esencia de la ciudad.

Para preservar esta parte de la historia ya está Alioli es Ajonesa (en Instagram y en www.alioliesajonesa.xyz), un proyecto de Roberto Espartero y Juan Martín, dos diseñadores gráficos que pusieron en marcha esta iniciativa en 2016 con el objetivo de documentar la parte visual del diseño, la tipografía y los rótulos tradicionales de Málaga.

La idea nació de casualidad, al igual que su nombre tan llamativo. “Teníamos la afición de ir por la calle y nos fijábamos en los rótulos. Así nos dimos cuenta de que cada vez iban desapareciendo más. Queríamos conservarlos y empezamos a fotografiarlos”, cuentan. El primer paso fue abrir una cuenta de Instagram y elegir un nombre, que nació también fruto de la cotidianidad. “Solo se nos ocurrían palabras relacionadas con la tipografía, y ya había muchas así. Nos acordamos de una anécdota, se la contamos a una amiga y le encantó. Además, el alioli también está relacionado con Málaga”, cuentan entre risas. A pesar de empezar de una manera poco seria, su pasión por el diseño gráfico se aprecia en su perfil, que combina las imágenes de rótulos, con otros proyectos, eventos en los que participan y frases relacionadas con los establecimientos que fotografían. “Intentamos aportar más, porque lo que hacemos nos encanta. Es nuestro proyecto, no hay clientes, así que  hacemos todo lo que le haríamos al cliente y no nos deja”, explican.  

Aunque ellos sean los artífices, insisten en que están abiertos a la colaboración y reciben fotos de todos aquellos que tienen su misma afición, y beben de proyectos a nivel nacional, como el del madrileño Alberto Graco, que ha fundado la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico, y ha expuesto algunos de estos símbolos recuperados. “No tenemos ningún rótulo de Málaga, solo fotografías, pero en caso de tenerlo, lo donaríamos para que se exponga. No pretendemos ganar dinero con esto, solo que se conserve la historia de la ciudad”, dicen.

Para ellos, calle Mármoles es como una tienda de caramelos para un niño. “Es una zona muy comercial, que, además, guarda la esencia de los negocios, algo que no pasa tanto en el centro donde se ve más cambio. Se mezcla lo nuevo con lo antiguo, pero ese ruido, esa convivencia, es lo mejor”, afirma Martín.

Afirman que les dio mucha pena el derribo de los cines Astoria y Victoria, a finales del año pasado, por la pérdida de una parte de la identidad del centro de la ciudad y de su característico rótulo. “Hablamos con la constructora para saber qué iban a hacer con él porque pasábamos por ahí varios días y el cartel estaba en el suelo. Teníamos hasta una furgoneta preparada para llevárnoslo, pero al final nos dijeron que el Ayuntamiento había decidido conservarlo, lo que nos parece una gran idea”, explican.

Málaga podría definirse a través de sus rótulos. “El del cine Albéniz nos encanta, porque además es el único cine auténtico que nos queda; los Paninis, donde nacieron los camperos; El rey Pelé, que sale en el libro ‘El camino de los ingleses’, de Antonio Soler; el del ya extinto Onda Pasadena, que ha sido conservado; o el de Confecciones Varo, nuestro favorito”, cuentan, no sin pensarlo durante unos minutos.

Mientras trabajan en agencias de diseño gráfico y asisten como ponentes a eventos de este sector, como el reciente Telmo Dice o Málaga Type, no paran de darle vueltas a su gran proyecto: una exposición colaborativa, en la que los asistentes puedan llevarse a casa un recuerdo hecho a mano, como antaño. "Pensamos más en, por ejemplo, tener un biznaguero vendiendo bizganas. Se nos ocurren muchas cosas, pero hay que madurarlas. Necesitamos a más gente, algo que también nos encanta, y ayuda de las instituciones, a las que es muy difícil llegar. No pretendemos ganar dinero con esto, pero son cosas que cuestan lo suyo y tampoco vamos a sacarlo todo de nuestros bolsillos", afirman sinceros.

Málaga no es Manhattan, pero encuentra tú allí la mezcla de solera y ciudad contemporánea que hay aquí.

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