Actualizado: 20:23 CET
Martes, 22/10/2019

Marbella

Otro reto superado en la noche marbellí por Montserrat Chinchilla

Esta deportista cordobesa, malagueña de adopción, ha completado en 'handbike' la 34ª Media Maratón de Marbella junto a sus dos hermanos.

  • Montse Chinchilla con sus hermanos.
  • Ya suma en su haber otros desafíos logrados como son diversas travesías a nado
  • Le dijeron que nunca iba a volver a andar, ahora lo hace con bastones

La noche ya se había instalado en Marbella para ser mudo testigo el pasado sábado de la emoción de una deportista que, subida en una handbike prestada, recorrió los 21 kilómetros de la trigésimo cuarta edición de la Media Maratón de Marbella en una hora y 23 minutos.

Llegué a la meta con mis verdaderos bastones, los que son de verdad un apoyo, mis hermanos

Llevaba el dorsal 419, una velocidad media de casi 4 kilómetros por hora y una serena sonrisa, de esas que se engancha a los labios de una forma auténtica, destinada a los grandes hitos. Y es que Montserrat Chinchilla García-Ligero, ‘La Chinchi’, superó un desafío personal: participar junto a sus hermanos en una prueba de resistencia.

Porque la vida cambia en un instante. Ese instante fue para Montse hace 18 años. Su vida se frenó por un accidente de tráfico que le produjo una lesión medular. Pero el tiempo, lejos de detenerse, reactivó a su mente para que sacara lo mejor en una nueva realidad en la que había dejado de ser la misma persona: por fuera y, sobre todo, por dentro.

Las prioridades cambiaron y lo importante apareció nítido en sus pensamientos. La inmovilidad en las piernas la movilizó para conocer diferentes deportes. Practicó tenis de mesa, natación, atletismo... cada nuevo descubrimiento era un nuevo horizonte lleno de desafíos para ella.

Ahora, esta veterinaria de profesión tiene como principal vía de escape el deporte. Y ha cambiado su pasión por los caballos para ayudar a los demás, siendo mentora y enfocándose en el desarrollo y crecimiento personal.

“Me dijeron que era una lesión completa, que no volvería a caminar. Desvié mi atención hacia otro sitio y quise intentarlo; y poco a poco empecé a mover un dedo de un pie, el tobillo y así progresivamente hasta mover las dos piernas”, contó la malagueña de adopción que en estos 18 años ha ido superando reto tras reto.


Madre de tres hijos, demostró el sábado que cuando se marca un reto lo cumple. Ella definió su éxito al finalizar la media maratón marbellí como “un sueño cumplido”. Y fue un sueño cumplido porque la disfrutó junto a sus dos hermanos (Jorge Juan y Miguel Ángel), con los que hubiera participado en la próxima Maratón de Nueva York, pero que un cambio en el reglamento, precisamente en su categoría, hizo que esa espinita se le quedara enquistada. Las ‘handbike’ pasaban a las competiciones de ciclismo y en Manhattan ya solo permitían las sillas de atletismo.

Este fin de semana pudo hacer realidad uno de sus retos sobre tres ruedas e impulsada con sus brazos y por el apoyo, entre otros, de la Asociación de Deportistas Malagueños Discapacitados (Ademadis). “Llegué a la meta con mis verdaderos bastones, los que son de verdad un apoyo, mis hermanos”, afirmó Montse.

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