Actualizado: 19:37 CET
Jueves, 17/10/2019

Málaga

Lucía creía que su exmarido quería sacarla con los "pies por delante"

Una testigo ha declaro que en ocasiones, la expareja de la víctima asesinada en Málaga, “se había pasado el dedo por el cuello” imitando el gesto de degollar

  • Manuel Alonso, el exmarido de Lucía Garrido Palomino.
  • Más de una decena de atestiguantes comparecieron ayer en la cuarta sesión de este juicio

Lucía Garrido, la mujer de 35 años cuyo cuerpo apareció flotando sin vida en 2008 en su finca de Alhaurín de la Torre (Málaga) con signos de haber sido asesinada, decía que su exmarido la iba a "sacar con los pies por delante" de la casa en la que vivía, según ha asegurado una testigo en el juicio.

Más de una decena de testigos han comparecido este lunes en la cuarta sesión de este juicio, en el que están encausados el exmarido de la víctima y dos guardias civiles como presuntos implicados, así como el supuesto autor material de la muerte de Lucía.

A la vista oral ha acudido a declarar una amiga de la víctima que, tras un biombo y con la voz distorsionada, ha señalado que Lucía aseguraba que su exmarido le hacía “la vida imposible” y que en ocasiones “se había pasado el dedo por el cuello” imitando el gesto de degollar.


Ello se sumaba a amenazas y actos para amedrentarla como pinchar las ruedas de su coche, según ha explicado.

Otra testigo que era vecina del pueblo y que tenía relación con Garrido y su exmarido ha reconocido que le llevaba “leña y dinero” a la mujer y a su hija por la dura situación económica en la que se encontraban y que la víctima le dijo que no tenía “enemigos” y que si algún día aparecía muerta "ha sido él”, en referencia al acusado.

Esta vecina ha confesado que Lucía Garrido decía que “sabía mucho” y siempre portaba consigo una carpeta con documentos que incluso llevó a un abogado sobre los supuestos negocios ilícitos que su exmarido realizaba en la finca en la que residía ella y la hija de la pareja y que se extendían más allá de la compraventa de animales exóticos.

“Ella me dijo que había cosas ilícitas y armas en su casa”, ha reconocido los testigo, que ha señalado que llegó un momento en el que Garrido “no se atrevía a salir sola” por las amenazas que sufría.

Otro de los testigos, responsable de un zoológico con el que el acusado realizaba negocios en Cádiz y cuyo lugar de trabajo visitó tres días seguidos incluyendo el de autos, ha reconocido que “fue extraño” que visitara el centro tres días cuando solía acudir para tratar temas de animales exóticos de forma irregular y espaciada en el tiempo.

Por otro lado, un profesional de animales exóticos también de Cádiz ha expuesto que en su declaración del año 2008 había sido “coaccionado” por dos personas que le acompañaban y le “decían” cosas para que afirmase sobre el caso del asesinato de Garrido, un documento que le “hicieron firmar” entonces.

Ha señalado, en referencia a agentes de Guardia Civil, que fue coaccionado entonces por ellos y que le fueron diciendo afirmaciones que están recogidas en la declaración de 2008 como que el exmarido de Lucía “había engañado a otros compradores de animales exóticos” y que era “vengativo” o “cruel”, palabras que asegura no haber pronunciado.

Sobre el testigo protegido del caso han declarado agentes de paisano que lo protegieron durante su declaración y una funcionaria del juzgado donde se realizó, que han indicado que se realizó “una declaración libre” y que “no hubo anormalidad” más allá de las dificultades técnicas propias de la sala ya que tuvo lugar a través de videoconferencia.

Por otro lado, la pareja de un joven relacionado con este caso que fue asesinado en Mijas (Málaga) en 2015 ha asegurado que el testigo protegido le confesó en el verano de 2018 que había acusado falsamente a su esposo de “haber matado a una señora” para salir de la cárcel, en alusión a Garrido. 

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