Actualizado: 19:20 CET
Lunes, 21/10/2019

Málaga

"Un niño de 40 kilos no debería llevar más de 8 kilos en la mochila"

La Universidad de Málaga advierte de que una carga de más del 20 por ciento del peso corporal del menor afecta directamente en la biomecánica de la marcha

  • Niños caminando con una mochila.
  • Podría afectar en su aparato locomotor, provocando futuras lesiones en caderas, pies o espalda

Un estudio desarrollado en la Universidad de Málaga (UMA) ha determinado el peso recomendado que un niño puede llevar a su espalda para que no afecte en su forma de caminar. Así, investigadores del grupo Poduma Departamento de Enfermería y Podología de la UMA advierten de que una carga en la mochila de más del 20 por ciento del peso corporal del niño afecta directamente en la biomecánica de la marcha.

"Un niño de unos 40 kilos de peso no debería llevar más de ocho kilos encima", afirma el profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud, Joaquín Páez, autor principal de este trabajo.

En concreto, para el desarrollo del estudio, los expertos de la UMA analizaron el pasado curso a 213 niños de diferentes colegios de Málaga, de entre seis y 12 años.

"Lo que hicimos fue ir incrementando el peso de las mochilas que llevaban hasta completar cinco mediciones diferentes y compararlas con parámetros como la distancia del paso, el tiempo que el pie estaba en el aire o el balanceo de la marcha", ha explicado, por su parte, Gabriel Gijón, otro de los autores del artículo publicado por la revista científica 'Scientific reports'.

Desde nada hasta un 20 por ciento de peso en la mochila fueron las medidas estudiadas, que los expertos contrastaron con la forma de caminar de cada niño, detectando alteraciones en la marcha significativas a partir de este último indicador.

"Observamos que la mayoría de estos niños solían llevar diariamente al colegio más de este 20 por ciento, algunos incluso hasta un 35 por ciento más de su peso corporal y durante un recorrido superior a un kilómetro" ha aclarado Páez.


Un esfuerzo, según los expertos, que además de repercutir en la biomecánica de la marcha, podría afectar en su aparato locomotor, provocando futuras lesiones en caderas, pies o espalda que, se agravarían, si los niños tuvieran ya alguna alteración de base como escoliosis o pies planos.

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