Actualizado: 13:21 CET
Jueves, 22/08/2019

Málaga

La arpista Carmen Escobar recibe el galardón de la Fundación Musical de Málaga

El galardón, valorado en 30.000 euros, y concedido por tener el mejor expediente académico del Conservatorio Superior, ayudará a Carmen Escobar a continuar su formación musical.

  • La arpista recoge el premio

Empezó en la banda de música Miraflores-Gibraljaire con sólo siete años. Vivía muy cerca de lo que iba a convertirse en su razón de ser: el local en el que los jóvenes músicos tocaban sus partituras con esmero estaba a muy pocos metros de su domicilio. Escuchaba estos ensayos con gran interés y así estas notas la introdujeron en la música.

Ayer, Carmen Escobar Cebreros, de 22 años, recibió el primer reconocimiento en mayúsculas por su denodada dedicación instrumental. La Fundación Musical de Málaga ha concedido a esta joven arpista el premio que lleva su nombre por ostentar el mejor expediente académico del Conservatorio Superior de Música de Málaga a la promoción 2011-2015.

Este preciado galardón, que ha sido entregado por décimo año consecutivo, está valorado en 30.000 euros que se destinarán para perfeccionar su técnica en un centro especializado en el mundo. Carmen Escobar se siente  “orgullosa”, asegura “estar asimilando” esta “oportunidad increíble” que le ha brindado la institución musical malagueña.

“Es un lujo que una fundación musical en España y, concretamente en mi tierra, Málaga, apoye la música y el arte”, resalta la arpista, quien rubricó su promoción académica con un 9,23 de nota media. Es la tercera de cinco hermanos y cuenta que comenzó con ocho años en el Conservatorio Manuel Carra. Por cosas del destino, quiso estudiar flauta, pero no hubo plazas, lo que le llevó a “regañadientes” a escoger el arpa. “Me costó al principio, pero después descubrí que era mi instrumento”.

Y no es tan inaccesible como la gente piensa. “No hay que ser una virtuosa, como todo hay que estudiar y tener constancia, rutina y ganas”, indica Escobar, que en el curso pasado dedicada unas siete horas a la práctica de este instrumento.

Eso sí, el arpa alberga poca demanda. “En Andalucía sólo dos conservatorios imparten estos estudios; además es caro y luego está la dificultad para transportarlo, porque es raro que una orquesta disponga; así que mi padre es el que me ayuda a transportarlo cuando toco en algún recital”. “No hay 
Actualmente, Carmen Escobar realiza un curso de perfeccionamiento de dos años en el Conservatorio Regional de Rueil-Malmaison francés y su intención es completar sus conocimientos con un máster en Bruselas o Valencia, que aún está por decidir.


Aunque es conocedora de las dificultades que comporta vivir de la música, “no pierde la esperanza” y espera poder trabajar de esto en España. 

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