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Jueves, 14/11/2019

La tribuna de Viva Sevilla

Retablos callejeros

Rafael Cómez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad, insta al Ayuntamiento a velar por los retablos callejeros existentes en la ciudad.

Sin duda alguna Sevilla es una ciudad de retablos, como afirmara hace muchos años el historiador del arte Jesús Palomero. No sólo de retablos interiores en el ámbito de sus iglesias, sino también de retablos exteriores en sus calles y plazas.

Retablos callejeros que forman parte del patrimonio artístico de la ciudad dándole una singular fisonomía al peculiar urbanismo sevillano. Muchos de ellos son retablos de cerámica trianera como los que podemos ver en las iglesias de San Vicente, la Magdalena, San Pedro, San Juan de la Palma,  Omnium Sanctorum, San Jacinto o Santa Ana en Triana, por mencionar algunos ejemplos en distintos puntos de la ciudad, pero también hay otros de escultura o de pintura, que se encuentran en el ámbito del barrio de Santa Cruz.

Tales retablos son los que se encuentran próximos  al recinto del Real Alcázar o en la calle de los Ángeles. El primero de ellos se trata de un retablo barroco en madera dorada estructurado por columnas salomónicas y dedicado a la Inmaculada Concepción de María que aparece en la hornacina central flanqueada por las imágenes de San Joaquín y Santa Ana, mientras que en las calles laterales se encuentran respectivamente San Fernando y San Pedro, coronando el ático la figura de San José; dicho retablo se sitúa a la izquierda y bajo el umbral del arco de entrada al Patio de Banderas desde la Plaza del Triunfo.

Cruzando esta plaza y casi al comienzo del callejón de la Judería en la pared de la izquierda existe otro retablo-vitrina en madera que contiene una pintura de Jesús sentado después de la flagelación, obra del pintor renacentista Angelino Medoro.

Finalmente, en la casa nº 3 de la calle de los Ángeles donde una lápida de mármol recuerda que aquella fue la vivienda y estudio del pintor  Manuel González Santos, se encuentra otro retablo que consiste en una pintura ya muy deteriorada que fue de las ánimas del Purgatorio, sobre la que se destaca una cruz de madera cubierta por un tejaroz roto y en mal estado de conservación, Comoquiera que dichos retablos callejeros contribuyen a enriquecer el urbanismo sevillano e incluso dos de ellos se encuentran contiguos al Real Alcázar y, por tanto, dentro del área declarada Patrimonio de la Humanidad, nuestra voluntad es llamar la atención sobre estos bienes de interés cultural que, aunque no estén declarados, merecen ser conservados y, en todo caso, restaurados, para que no desaparezcan algún día, al no quedar clara de quien sea su propiedad, ya que no se encuentran en ninguna iglesia sino en la calle de todos, por lo que consecuentemente sería el Ayuntamiento de la ciudad de Sevilla quien debería velar por ellos.  

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