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Viernes, 22/02/2019

La tribuna de Viva Sevilla

¿Para cuándo una andaluza?

Miguel Olid demuestra cómo el Festival de Cine Europeo de Sevilla es el que cuenta con menos dirigentes andaluces y aboga por que lo dirija una andaluza.

Gracias a los Premios del Cine Europeo y a los Goya se ha hablado mucho de Sevilla, pero no deja de ser significativo que Málaga, escaparate del cine español, no entrara en la puja por acoger la próxima edición de los Goya. Contrasta con la existencia de una Cinemateca Municipal, en un cine histórico y con una programación excelente, en Málaga, mientras que en nuestra ciudad su equivalente sobreviva sin ningún tipo de apoyo, en la sede de un instituto de secundaria, gracias al tesón de Alberto Códer y Manolo Gómez, distinguido con el título de Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa, pero injustamente relegado en Sevilla.

No es, por desgracia, la única diferencia entre ambas ciudades en esta materia. Las dos presumen de un festival de cine con presupuestos similares, pero mientras que en Málaga el 80% de sus ediciones han sido dirigidas por andaluces (17 de 21), en el SEFF los porcentajes casi se invierten: 27% (4 de 15). Si se analizan los datos de otros dos destacados festivales se puede ver que el caso de Sevilla es una inexplicable anomalía. El Iberoamericano de Huelva ha sido dirigido por andaluces en un 84% de sus ediciones (37 de 44) mientras que Alcances presenta un doble pleno: el 100% de sus 50 años de existencia han sido dirigidas por andaluces y, más concretamente, por gaditanos.

Al margen de las evidentes conclusiones que se puedan extraer, ¿se aprecia que el SEFF, financiado en su mayor parte con dinero del Ayuntamiento de Sevilla, esté dirigido por un no andaluz? Veamos más datos: en las últimas cuatro ediciones han formado parte de los dos jurados oficiales 32 personas, pero solo dos andaluces han sido merecedores de tal condición, un simbólico 6,25%. Y apenas dos más han sido reconocidos por el SEFF en estos últimos siete años: Gonzalo García Pelayo y Juan S. Bollaín.

De las cinco personas que componen el equipo de programación no hay nadie nacido en Andalucía; tan solo el responsable de la sección Panorama Andaluz, Juan Antonio Bermúdez, reside en Sevilla desde hace tres décadas y tiene estrechos vínculos con nuestra cinematografía.     A la vista de estos datos, las preguntas caen por su propio peso: ¿después de tantos años de esplendor del cine andaluz, con evidente repercusión nacional, no hay nadie en Andalucía merecedor de ser nombrado Jurado o de recibir un Homenaje? ¿De verdad que después de 50 años de festivales de cine en Andalucía, con tantas y variadas propuestas tampoco hay nadie capacitado con criterios de programación?

Ambas preguntas conducen a la siguiente: ¿puede una ciudad, que presume de los premios de cine europeo y de Goyas, mantener esta situación y retroceder más de 25 años cuando toda la programación cinematográfica de la Expo’92 se gestionó fuera? Al margen de estos datos tan elocuentes, hay otra importante conclusión que se puede extraer de un análisis comparativo de estos cuatro festivales de cine andaluces: solo una mujer se encuentra entre las 20 personas que han estado o siguen al frente de los mismos; en este caso la excepción se da, una vez más, en el gaditano Alcances. El techo de cristal de la mujer es bien evidente, pero en los festivales es aún más lacerante: solo hay directoras de certámenes cuando las dimensiones de éstos son mucho más reducidas, como el Festival de Cine Africano de Tarifa, fundado y dirigido por Mane Cisneros, Dos Hermanas rueda, Pilas en Corto y el Cine Joven de Almería, comandados por Teresa Segura, Belén Anguas y Loles Peña, respectivamente.

Precisamente, Peña es la actual presidenta de la asociación que agrupa a los festivales, ASFAAN, porque, y aquí reside una notable paradoja, hay destacadas mujeres al frente de entidades como ésta, la Fundación AVA, la Andalucía Film Commission y, en el pasado, la Filmoteca de Andalucía, así como destacadas productoras y directoras de producción, que demuestran cada día su profesionalidad y notable capacidad para gestionar. Por todo ello, haría muy bien el Ayuntamiento de Sevilla en poner fin a la etapa del asturiano José Luis Cienfuegos al frente del SEFF después de siete años de desencuentros con instituciones, productores y cineastas andaluces, máxime ahora que se ha pasado página con los premios del cine europeo, para emprender una nueva etapa y tender puentes con todo el sector en Andalucía. De modo que ¿para cuándo una andaluza al frente del SEFF?

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