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Sábado, 26/05/2018

La tribuna de El Puerto

Monstruos devoradores de estudiantes

Comprendo el enojo de Gonzalo Pontón hacia los que en teoría debieron haber sabido lo que sucedería y que ni siquiera supieron explicarlo posteriormente

En una entrevista, el reconocido editor Gonzalo Pontón dijo que la historia es la única ciencia social que todavía interesa, aunque ya no actúe como marco de referencia cotidiano o como elemento de reflexión para no repetir errores pasados.

También señalaba que hoy día es inútil publicar libros sobre sociología, antropología o economía, ya que desde la crisis nadie los compra. Además, Pontón opinaba que la mayoría de los profesores de tales ciencias son unos analfabetos que no leen nada fuera de lo necesario para su actividad, acusándoles de leer solo en Internet y de intentar comprender el fenómeno económico como ciencia social.

Comprendo el enojo de Gonzalo Pontón hacia los que en teoría debieron haber sabido lo que sucedería y que ni siquiera supieron explicarlo posteriormente.

Pero no estoy de acuerdo con su generalización sobre el profesorado, aunque si lo estoy con su opinión de que el problema de todas las ciencias sociales y el analfabetismo al que se refería, tienen seguramente su origen en el descrédito que está padeciendo la Universidad.

La falta de preparación de los estudiantes derivada del hecho de que cada vez se les exige menos para licenciarse, junto a la progresiva pérdida de interés de los que tratan de quedarse en la Universidad, a causa de su necesidad perentoria por colocarse, están entre los factores que contribuyen al empobrecimiento de la calidad docente e investigadora de dicha institución.

De la calidad de la formación recibida y del grado de excelencia alcanzada en la Universidad por los que ahora son estudiantes y por los que se forman como investigadores, dependerá el éxito que alcancen cuando sean profesores y realicen sus propias investigaciones en un futuro no muy lejano.

Para que esto suceda, el buen hacer, la curiosidad y la laboriosidad de los que aspiren a ocupar un puesto en la Universidad, no deberían verse obstaculizadas por el lógico interés de alcanzar una estabilidad laboral.

Es triste que se engañase a tantos jóvenes animándolos a cursar estudios universitarios como medio para encontrar un trabajo, cuando en realidad estos no garantizan un empleo, solo mejoran la posibilidad de acceder al mercado laboral.

Lo primordial de la Universidad es que enseñe al estudiante a comprender el mundo, si antes no lo hace, será inútil que le pida que lea, reflexione o piense a quien está demasiado frustrado y deprimido tras fracasar frente al mundo.

A pesar de todo lo dicho, las Universidades persisten e incluso aumentan en su número. Para algunos actuarían como unos monstruos que devoran estudiantes mientras dan vueltas mordiéndose sus propias colas. Pero lo cierto es que hay demasiada gente cuya forma de vida depende de que tan peculiares monstruos sean unas especies protegidas.

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