Feijóo

Publicado: 29/07/2020
Autor

Luis Eduardo Siles

Luis Eduardo Siles es periodista y escritor. Exdirector de informativos de Cadena Ser en Huelva y Odiel Información. Autor de 4 libros.

La escritura perpetua

Es un homenaje a la pasión por escribir. A través de temas culturales, cada artículo trata de formular una lectura de la vida y la política

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Alberto Núñez Feijóo es un Fraga modernizado y sin barrigón, un don Manuel de los nuevos tiempos y sin tirantes con la bandera de España
Alberto Núñez Feijóo es un Fraga modernizado y sin barrigón, un don Manuel de los nuevos tiempos y sin tirantes con la bandera de España. El éxito político de Feijóo, ganador por mayoría absoluta de las recientes elecciones gallegas, ha consistido en mantener la esencia del PP como partido de derecha/derecha pero sin caer en la derechona ni atender al canto envenenado de la “derechita acomplejada” que le dedica a los populares Santiago Abascal, que Feijóo ha oído con indiferencia, sin prestar atención, mientras que para Pablo Casado ha supuesto un impacto que lo ha conducido a incurrir en algunos errores políticos. El PP, desde Rajoy y Soraya, ha prentendido ser la gran derecha que se mira en Europa, mientras que Casado envuelve el partido en el aldeanismo conceptual de Abascal, que es griterío y testosterona, aunque sea a través del dulce acento latinoché de Cayetana.   

Feijóo cultiva la imagen de un gestor obsesionado con su país que garantiza la estabilidad y la tranquilidad. Una Galicia moderada en las ideas que saborea placenteramente el vino de Ribeiro acompañado de una ración de pimientos de Padrón. A este Feijóo tranquilo, hijo político de Fraga pero sin herencias, lo llamó ‘Gallardoncito’ una mañana desde la radio Federico Jiménez Losantos. Pero Feijóo es Galicia, ya está dicho, de hecho su lema electoral en los comicios gallegos fue “Galicia, Galicia, Galicia”, y quienes lo conocen aseguran que ha fijado en esa región su mirada política del futuro y que no desea en absoluto presentar batalla política en Madrid por La Moncloa. En gran medida por vocación galleguista y también por permanecer a resguardo de peligrosas intrigas e inquinas políticas. El ejemplo de lo sucedido a Cristina Cifuentes ha servido como vacuna para muchas ambiciones políticas en el PP. Feijóo ha solidificado el partido que Fraga construyó en Galicia, recubriéndolo de modernidad, de moderados localismos y de mensajes políticos actuales. Había gallegos en los años 90 que se jactaban públicamente de votar al PP en las generales y autonómicas y a CCOO en las sindicales de su empresa.

El PP es un partido que hunde sus raíces en Galicia y los ciudadanos lo votan allí desde una honda convicción política y como una seña de identidad territorial: como algo muy suyo. Así era el fortísimo Partido Socialista de Andalucía. Eso ocurrió, sí, durante lustros con el PSOE-A. Como diría Eduardo Haro Tecglen: “Otros tiempos”.

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