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Domingo, 22/04/2018

La escritura perpetua

Jardiel

‘Cuatro corazones con freno y marcha atrás’ es una pieza llena de ingenio en las frases y de una superlativa carpintería teatral

Enrique Jardiel Poncela estrenó en 1936 su obra ‘Cuatro corazones con freno y marcha atrás’. Es una pieza llena de ingenio en las frases y de una superlativa carpintería teatral -como se decía antes-. Pero también se trata de una colosal reflexión sobre la existencia. Jardiel viene a decirnos que la vida sólo tiene sentido porque existe la muerte. Uno de los personajes, Brenón, afirma: “Morirse es un acierto estupendo. Cuando se ha sabido aprovechar la vida, morirse es vivir. De igual modo que cuando no se ha sabido aprovechar la vida, vivir es morirse”. La obra está llena de humor, pero tiene un subsuelo triste. La eternidad es aburrida. La juventud puede convertirse en detestable al hacerse repetitiva. El amor se erosiona inevitablemente con el paso del tiempo cuando no hay emoción ni precipicios en su entorno. Jardiel construyó en ‘Cuatro corazones…’ una obra sensacional, llena de emotividad y gracia, que ha traspasado el tiempo y se ha convertido en un clásico. En agosto de 2006, en los Jardines del teatro Galileo, de Madrid, se representó una acertada versión de ‘Cuatro corazones…’. Y ahora, en el teatro Maravillas, aborda este texto Gabriel Olivares, uno de los directores de mayor éxito -’Burundanga’, ‘El crédito’- de la escena española actual, que hace dos años llegó a tener cinco obras en cartel en Madrid. Olivares ha respetado absolutamente el texto de Jardiel, lo que habla en su favor, y ha dotado el montaje de lo que él llama fisicidad. Los actores van y vienen, se mueven sin parar, gesticulan, a un ritmo frenético. Esa ha sido la apuesta de Gabriel Olivares. Aunque a veces se perciba sobre el escenario cierta descompensación entre el ritmo de los actores y el ritmo del texto, que tiene su propia cadencia, una cadencia magistral. Pero ahí está Jardiel, más vivo que nunca. En 2017 se han reeditado muchos libros suyos, varias biografías, y se ha hecho alguna exposición para recordar su vida. Dicen que cuando fue guionista en Hollywood, Jardiel pedía siempre en el restaurante filete con patatas fritas para cenar, porque fue lo único que aprendió a decir en inglés. Y se acaba de reeditar una de sus obras teatrales más olvidadas, que lleva el nada políticamente correcto título de ‘Como mejor están las rubias es con patatas’.

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