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Viernes, 25/05/2018

La Bisagra

Cuesta arriba, pero a pie

Jaén, aunque el rodillo de lo cotidiano no nos haga apreciarlo, está inmersa un un momento histórico, del que saldrá como una ciudad moderna y amable...

Jaén, aunque el rodillo de lo cotidiano no nos haga apreciarlo, está inmersa un un momento histórico, del que saldrá como una ciudad moderna y amable no solo para sus vecinos, sino también para los visitantes; o mucho más caótica de lo que ahora es. El proceso de peatonalización impulsado por el Ayuntamiento y su alcalde, Javier Márquez, de buena parte del conjunto histórico y centro de la ciudad, provocará un efecto dominó, como hace tiempo que ocurrió en muchas otras ciudades. El geógrafo, matemático y técnico urbanista Alfonso Sanz Alduán, que  ha trabajado como consultor en una treintena de ciudades españolas, colaborando en su planificación urbanística y de movilidad, explica en su trabajo “Elogio y censura de la peatonalización de los centros históricos” que entre los efectos positivos de la peatonalización se encuentran “la disminución del ruido, la contaminación y la accidentabilidad local, el reforzamiento de ciertas actividades comerciales o turísticas y, sobre todo, la revitalización del centro y su recuperación para los peatones como elemento clave de la identidad urbana”.


En cuanto a las consecuencias indeseables cita los cambios en los usos del suelo, que en particular pueden producir la expulsión de usos residenciales, la modificación y especialización de las tipologías comercial y residencial; y, en ausencia de políticas generales de tráfico, el desplazamiento de los conflictos hacia los bordes del área peatonalizada.

En cuanto a la expulsión de usos residenciales o cambio de la población, efecto conocido también como gentrificación, en el caso de la zona afectada por la primera fase de esta peatonalización, desde Roldán y Marín y Calle Rastro hasta la plaza de Santa María, la capital no sufrirá este efecto, ya que buena parte de esta zona ya es peatonal y además, es una de las zonas donde más edificios vacíos o destinados a oficinas existe. Con lo cual, su total peatonalización provocará todo lo contrario: aparecerá la inversión de rehabilitación de viviendas y una creciente demanda para habitar una zona que quedará libre del caos circulatorio que soporta actualmente.


Sin embargo, la falta, en principio, de aparcamientos dignos para acoger el tráfico que su nueva condición peatonal atraerá y los desplazamientos desde el norte al sur, desviados por vías que no están preparadas para soportar más viajes (son necesarias variantes que circunden todo el sur), provocarán un caos circulatorio, máxime si no se pone en marcha el tranvía, que evitaría parte de esos traslados del sur al norte y, por su puesto, un servicio eficaz de autobuses, más allá del cambio a itinerarios circulares.


En cualquier caso, a medio plazo, si los sucesivos gobiernos municipales son capaces de caminar por la senda que se ha iniciado, y que ya dibujó el gobierno de Peñalver y Cano (PSOE-IU), la peatonalización, unida al imparable interés de los ciudadanos y colectivos por recuperar el conjunto histórico y sus monumentos, a la apertura del Museo Ibero, único en Europa, y la llegada del centro comercial ‘Jaén Plaza’, provocarán ese efecto dominó que terminará por cambiar la ciudad y por convertirla en lo que debería haber sido desde hace décadas, una pequeña población amable, capaz de liderar a una de las provincias más bellas del país y con tantos recursos aún por explotar. Éste es el momento, no hay más tiempo para hurtarle su bienestar y su confortabilidad.

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