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Lunes, 24/09/2018

La Bisagra

Don Antonio Garrido Gámez

He aprendido muchas cosas de esta profesión, la de periodista, en los casi veinte años que llevo trabajando en ella, pero todas las buenas, todas, las he aprendido de Antonio Garrido Gámez. La historia de esta ciudad, Jaén, que es corta hasta de nombre, como el siempre cita, le debe mucho a uno de los mejores periodistas que ha tenido y que tendrá nunca. Desde las ondas en la cadena Cope y la Ser en sus inicios, las corresponsalías de diarios de tirada nacional (fue el primer corresponsal de ‘El País’ en Jaén), su paso por Ideal Jaén y posteriormente por el primer diario gratuito de la capital, VIVA JAÉN, Antonio Garrido ha hecho gala, primero, de jienense; y segundo, de comunicador comprometido, libre, honesto y brillante. No sabría destacar algunos de estos calificativos por encima de otro. Son todos una parte igual de un ilustre (desde hace muchos años, no de ahora) de Jaén y su provincia. Es difícil calcular las horas que este ibreño le ha dedicado al periodismo y mucho más las que aún le seguirá dedicando. Quien lo conoce, lo sabe, y quien no lo conoce, lo está leyendo ahora de uno de sus muchos pupilos, aprendices y admiradores. Lejos de amedrentarse por el esfuerzo y la ingratitud que supone muchas veces poner un diario en la calle, el maestro Garrido sacaba tiempo de la ilusión de quien ama profundamente su profesión para poner en marcha algunas de las apuestas periodísticas, culturales y sociales, más enriquecedoras que ha tenido Jaén. De su mano vinieron algunas de las personalidades más importantes del país en distintos formatos, el último el Foro Jaén de Opinión y Debate.


Antonio Garrido es al periodismo lo que la Catedral a la ciudad de Jaén: icono y esencia. Fue un visionario en su día y forjó un estilo que ha creado escuela en esta profesión. Nunca en todos estos años lo vi pedir laureles para sí. Nunca en su difícil vida (porque no fue fácil) buscó el Olimpo. Al contrario, siempre peleó porque se hiciera justicia con grandes hombres de esta tierra, mientras otros lisonjeros teñían calles, plazas y libros de cuestionables hazañas.


Es hora por tanto, de que Jaén, la ciudad, la provincia a la que ha defendido y tratado de despertar a golpe de pluma y verbo (¡he conocido pocos oradores como él!) comience a devolverle todo lo que le ha dado y seguirá dando. Que se llenen las páginas de la Historia reconociendo que fue el maestro Garrido quien primero pidió que la Catedral de Jaén fuese Patrimonio de la Humanidad y que esta ciudad, señor alcalde, coloque su nombre donde se merece él, y donde nos merecemos los jienenses.

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