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Jueves, 15/11/2018

La Bisagra

Más heridas que lamer en el futuro

Si tuvieran vergüenza política se irían tras el espectáculo dado en Andalucía. Que se vayan. Primero, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que ha perdido la batalla tratando de poner a José Luis Sanz, actual número dos del PP andaluz. La ha perdido contra Soraya Sáenz de Santamaría y Javier Arenas, sus enemigos. El segundo que debería irse es Arenas, que ha removido cielo y tierra en Andalucía para crearle un problema a Cospedal, rival declarada desde hace años y mostrar su debilidad a Rajoy, pasando por encima del actual presidente del PP-A, Juan Ignacio Zoido, que debería irse también por haber sido ninguneado por unos y otros y haber quedado peor que Cagancho en Ibros, que diría Antonio.


No está tan unida la familia popular como pretende hacer creer. De hecho llevan años lamiéndose las heridas de las puñaladas traperas que se dan unos a otros. Y en todo este despropósito por la sucesión de Zoido, mientras unos y otros se peleaban por la presidencia del PP en Andalucía, aparece el alcalde de Jaén, presidente del PP provincial y senador, José Enrique Fernández de Moya, y como los niños revoltosos que se esconden debajo de las faldas de la mesa camilla (bajo peligro de quemarse) asoma la cabeza y empieza a preguntar que si hay algo para él, que ya no le gusta tanto eso de ser alcalde. Y durante meses no ha parado de repetir por todos los mentideros que es muy duro lo que está pasando al frente de un Ayuntamiento en la más absoluta ruina.


Finalmente, en este vodevil (en el que algunos han cantado más que otros), se impone el dedazo de Rajoy a favor del malagueño nacido en Barcelona hijo de emigrantes andaluces, Juan Manuel Moreno Bonilla, secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, es decir, la apuesta de Santamaría. Y esta es la segunda vez que Moreno Bonilla le quita la presidencia a José Luis Sanz. La primera fue en Nuevas Generaciones. La historia se repite para desgracia del de Tomares, que debería presentar su candidatura nada más que por dignidad y por el derecho al pataleo. De lo contrario, José Luis Sanz debería  abandonar el PP, gobernar como independiente en Tomares y dejar de ser senador. Pero claro, no está la economía para tales dispendios, señorías.

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