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Viernes, 20/04/2018
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Curioso Empedernido

Ni buenos ni malos

No es tan fácil como buenos y malos, en una época en la que con enorme facilidad y capacidad de persuasión invaden nuestro espacio y dominan nuestras mentes

En nuestra tendencia a simplificar todo lo que observamos y escuchamos, esta nuestra subjetividad, y la sobre interpretación de lo que nos parece más que de lo que realmente sucede. Nuestra conducta es tan importante que juzgamos a los demás como “buenos o malos” según el ajuste conductual que esperamos de ellos.

Así los valoramos en función de las emociones que nos provocan y nos inducen a pensar, si nos recuerda a algo o no, según la experiencia previa o el marco teórico e ideológico en el que nos desenvolvemos. La sociedad del siglo XXI nos obliga a adoptar procedimientos científicos y no quedarnos en simples intuiciones.

Todo no es tan fácil como buenos y malos, en una época en la que con enorme facilidad y capacidad de persuasión invaden nuestro espacio y dominan nuestras mentes, en una época de la historia de la humanidad en la que el cuerpo tal y como lo conocíamos es un gran desconocido

En estos apasionantes momentos que estamos viviendo han cambiado muchas cosas, entre ellas la capacidad de comunicar, la capacidad de crear y la capacidad de pensar. Como miramos el mundo y como nos miran a nosotros, no tiene nada que ver con hace tan solo una década.

Parece que se está imponiendo “el cuánto más y cuánto antes mejor” ,y que se traduce en el movimiento de nuestros dedos sobre la pantalla de un móvil, que nos puede indicar en cualquier  momento si algo no va bien, cuando antes nuestras vidas tenían un tiempo medido, un tiempo pautado , un tiempo para cada cosa.

Somos exigentes en primer lugar para con nosotros mismos, lo que en casi todos los casos nos obliga a renuncias. No podemos ir del caos al orden sin dejarnos cosas en el camino. Nuestro cerebro va transformándose desde el inicio de nuestras vidas y va haciendo las sinapsis necesarias para madurar y evolucionar.

Podemos ser buenos y malos en algunos momentos, pero no es tan fácil esa clasificación estática y para siempre. A lo largo de nuestras vidas nos llenamos de percepciones erróneas, mitos y estereotipos, de elementos y argumentos que suelen permanecer ocultos en función de nuestros intereses del instante...

Romper con las rutinas y las imposiciones del dominio cultural, que nuestras actuaciones favorecen las relaciones con los demás, cuya naturaleza se cuida intentando que sean abiertas, tolerantes y que no persigan por encima de cualquier argumento, enjuiciar al otro.

En la sociedad actual nos toca vivir más y mejor, por tanto hemos de aprender a envejecer satisfactoriamente, sin necesidad de movernos y alinearnos entre los malos y los buenos, siendo activos y participativos en las posibilidades que nos ofrece la comunidad.

Dicen que eso es una longevidad saludable con esa afectividad que nos acompaña., para que podamos reducir lo malo de nuestro deterioro y marginación y potenciar lo bueno de nuestra seguridad y experiencia., sin miedos, estereotipos y prejuicios.

Cuando vemos con amplitud de miras a los demás y a la realidad que nos rodea, lejos del simplismo de buenos  y malos , nos vamos reconociendo mutuamente como personas valiosas y dignas de estima, capaces de proporcionar y recibir ayuda.

Debemos, por muchos años que cumplamos, procurar tener el corazón y el alma  en marcha, con ganas de hacer cosas y con la ilusión de que nos hablen y nos comprendan.
                           

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