Actualizado: 14:42 CET
Miercoles, 12/08/2020

Jerez

“La crisis de verdad está aún por llegar”

Isoje nació en 2013, en el momento más crudo de la crisis del ladrillo para ayudar a familias necesitadas. Con el Covid-19 ha tenido que triplicar sus esfuerzos

  • Uno de los almacenes de Isoje en La Canaleja

Isoje (Iniciativa Solidaria Jerezana) nació en 2013, justo en lo más crudo del crudo invierno de la crisis del ladrillo. Lo hizo en respuesta a una realidad concreta y a la necesidad concreta de muchas familias de la ciudad sacudidas por el desempleo y la falta de ingresos y oportunidades. Su principal misión es el reparto de alimentos, y su especialización, el ámbito rural. Hasta principios de este año atendía mensualmente a unas 236 familias, el 70% de ellas residentes en buena parte de las entidades locales autónomas del término municipal de Jerez -el otro 30% en el casco urbano-, aunque esa cifra casi se ha triplicado durante los tres meses del estado de alarma. “En un solo mes tuvimos un incremento de 600 familias. Fue desbordante”, recuerda Antonio Conde, fundador de esta ONG local que reparte entre cada uno de sus beneficiarios un lote de más de 30 kilos de alimentos no perecederos al mes, así como uno quincenal de frutas y verduras.   

Pese a la situación inesperada, no han tenido problemas de abastecimiento y han movido casi 35 toneladas de alimentos en tres meses, más otras treinta que destinaron al centro operativo municipal del Kiko Narváez, “ya que no teníamos infraestructuras para poder atender a más familias, pero sí disponíamos de acceso a más alimentos para donarlos”.

Actualmente la demanda ha bajado. “Con el desconfinamiento ha comenzado a moverse la economía y muchas familias han conseguido ingresos para poder seguir por su cuenta, pero han sido tres meses de auténtica locura”, resalta el responsable de Isoje, desde donde hace un llamamiento asimismo para conseguir una nueva furgoneta de reparto, ya que la que compraron en diciembre “la hemos reventado con tantos repartos a domicilio”. De las 600 familias que han llegado a atender en el segundo trimestre del año, han bajado de nuevo a 245, junto a otras peticiones de ayudas puntuales, con lo que este mes van a llegar a los 350 lotes. “Les acercamos los recursos a las familias, pero también las concienciamos de que tienen que saber autogestionarse”.

Antonio Conde procede del mundo del voluntariado y la decisión de montar su propia ONG surgió tras detectar una carencia que era consecuencia de la crisis económica reinante en 2013: “Había familias que no accedían a recursos porque les daba vergüenza acudir a una asociación. Isoje surge para llevarle los alimentos a domicilio”. Pero, al mismo tiempo, percibieron que la mayoría de recursos se suministraban en el Jerez urbano. “Ahí había una deficiencia. El alcalde de El Torno, Migueli, se puso en contacto con nosotros para que ayudásemos a sus familias necesitadas. Así empezamos a repartir alimentos en la zona rural de Jerez”. Después se sumaron Torrecera, La Barca, Nueva Jarilla, Estella del Marqués, San Isidro, y  barriadas rurales, como La Ina, o Lomopardo...

En este sentido, reconoce que “la situación de 2013 fue de crisis puntual de un sector.  La situación actual no es que la familia no tenga trabajo, es que lo tenía y no podía trabajar, y se han quedado sin liquidez para comprar. En cuanto han podido volver al trabajo han dejado de venir”, explica el fundador de Isoje. No obstante, eso no significa que haya que cerrar aquí este reportaje con algo parecido a un final feliz o a un “ya pasó lo peor”. En su opinión, “la crisis no ha pasado. Ni siquiera nos ha llegado. El problema vendrá cuando las ayudas no se puedan sostener dentro de tres o cuatro meses. Entonces veremos aparecer la nueva crisis. Vamos a tener que redoblar esfuerzos y aguantar un año el tipo”.

No solo ellos, también las instituciones, a las que reclama “equidad, no igualdad”, ya que considera que ONG como la que él lidera, de dimensión más pequeña a la de otras de más renombre, “somos las grandes desconocidas y ninguneadas. Nadie nos ha dado mascarillas ni equipos para los repartos. Lo hemos comprado nosotros. Creo que ha llegado el momento de reconocer la labor que realizamos, ya que somos además las que tenemos un contacto más directo con la población, y somos los grandes conocedores de la realidad de la ciudad, porque estamos en contacto muy directo con las familias necesitadas”.


Su labor, de hecho, va a más cada año. En las instalaciones con las que cuentan en La Canaleja han creado su propio huerto solidario, y realizan talleres de reciclaje, incentivan el voluntariado entre otros grupos y colectivos, e incluso aprovechan para celebrar un Campus de Verano enfocado a niños de familias vulnerables en el que incluso organizan una Noche de las Estrellas, para que disfruten también de un día de acampada. Un Campus que este año será itinerante y pasará por diferentes barriadas rurales a partir de la próxima semana.

 “La labor te recompensa ampliamente”, confiesa Conde, quien presume asimismo de contar con una de las redes de voluntarios más amplias de la ciudad. “Ojalá llegue un momento en que tengamos que cerrar porque nadie necesite ayuda”. Sabe que, de momento, no será así.

“A un 99%, estoy seguro que ninguna familia ha pasado hambre en Jerez”

Antonio Conde subraya que, en el caso de Jerez, “la generosidad de la población y de otros muchos colectivos ha dado una gran respuesta de solidaridad” durante los tres meses del estado de alarma. Es más, está convencido,casi al 99%, de que, fruto de esa labor, “no ha habido una familia que haya pasado hambre en la ciudad, y si la ha pasado es porque no ha querido acudir a algún sitio a solicitar alimentos”. Eso sí, se muestra también algo crítico con el hecho de que muchos nuevos colectivos, “en su afán de ayudar, han mermado los recursos. Yo soy más de centralizar los recursos y coordinar”. 

 

 

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