Actualizado: 18:32 CET
Viernes, 29/05/2020

Jerez

“En la UCI me vistieron con un EPI para despedirme de mi mujer”

Juan perdió a su esposa, de 58 años, por Covid-19 hace una semana y consiguió llevarse las cenizas a casa el mismo día de su cremación tras mover cielo y tierra

  • Juan con Isabel, su esposa, que falleció la semana pasada por coronavirus.0

Juan González de Quevedo todavía no se cree que haya perdido a su mujer en una semana. El coronavirus le ha arrebatado a “mi compañera, mi amiga, mi esposa” con 58 años. Isabel Franco tenía patologías crónicas, era hipertensa y diabética y había padecido una neumonía, pero fue una infección de orina la que le llevó a Urgencias el pasado 26 de marzo, según relata su marido a Viva Jerez. Una vez que entró por el hospital, todo se complicó. Diez horas después se la llevaron para la UCI muy delicada y ya no pudo superarlo. Moría el pasado jueves, sólo una semana más tarde. “Ha sido un palo muy grande”. El palo de su vida, pero Juan prefiere separar la atención que su esposa recibió en Urgencias  y por la que no descarta emprender medidas legales por presuntas negligencias -pues en un momento dado Isabel le llegó a decir por teléfono que no le estaban haciendo nada y se asfixiaba, que estaba muy mal y que no podía más- de lo que pasó una vez que la trasladaron a la UCI muy delicada para ,acto seguido, sedarla y entubarla.

En medio de esta pesadilla, el presidente de la asociación de vecinos de la barriada de El Pimiento, donde es muy conocido, igual que su mujer, “a la que todos querían mucho”,  tiene sentimientos encontrados. No tiene palabras para agradecer la humanidad y la atención que le ha prestado todo el equipo médico de la UCI y que entiende que los miles de familiares que han pasado por una situación como la suya necesitan. Ha sido la única luz que ha visto en este túnel. “Yo hablo de Ángel Estella e Isidro, que son los médicos que han estado conmigo, pero ha sido todo el equipo médico. Hay mucha humanidad, me han ayudado mucho. Me hicieron una videollamada para que la viera el domingo. Y cuando ya falleció el día 2 no sé ni cómo explicarlo”.

Juan se emociona al recordarlo, pero a la vez se siente “dichoso” y “afortunado” de haberse podido despedir de Isabel gracias a ellos, lo cual no está ocurriendo con las familias que están perdiendo a sus seres queridos en estas circunstancias por el protocolo del Covid-19.  “Me  dieron un equipo EPI de ellos para que pudiera despedirme de ella. Los mismos médicos Ángel e Isidro me ayudaron a vestirme. Esto no tiene precio”, señala, pues le consta que las familias no tienen la oportunidad de ver a sus seres queridos por última vez si mueren en estas circunstancias. “Ellos me dijeron que lo hacen de corazón, que no tengo que agradecerles nada. No tienen miedo, se abrazan a sus pacientes, le dan los abrazos que ni su marido ni sus hijos le podemos dar. Yo no quiero protagonismo, pero quiero que las familias lo sepan y que esto mismo que hacen en la UCI del Hospital de Jerez se haga en todos los hospitales de España porque los he sentido muy cerca”, señala.

Igual de importante es el llamamiento que Juan hace a las funerarias para que las familias sepan que pueden llevarse las cenizas de sus seres queridos a casa el mismo día de la cremación. Él lo consiguió.  Después de mover mover cielo y tierra y asesorarse legalmente. Tampoco lo tuvo fácil. Tras seguir al coche fúnebre, una vez que llegaron al tanatorio le dijeron que tendría que esperar al fin de la pandemia para llevarse consigo los restos de su esposa incinerados, atendiendo al protocolo establecido, pero Juan lo tenía claro y tras contactar con un gabinete jurídico le confirmaron que el decreto ley no recoge expresamente nada sobre la entrega de los restos incinerados y si hay que esperar o no a que acabe la pandemia.

 “Con lo que me dijo la abogada me fui al tanatorio y dije que o me entregaban los restos de mi señora incinerados o denunciaba al Ayuntamiento, como si tenía que ir la Policía”. Después contactó con el Ayuntamiento, a través del teniente de alcaldesa José Antonio Díaz y el delegado de Seguridad. Su lucha surtió efecto. Media hora después lo llamaron desde el tanatorio para decirle que dejarían la urna con las cenizas en el  jardín junto con el certificado de incineración. Cuando pase todo, Juan quiere hacer una misa para que toda la gente que tanto quería a Isabel pueda despedirse de ella. 

 “Somos muchas las familias que estamos perdiendo a nuestra gente y en estos momentos se nos tiene que ayudar”, resalta su viudo, quien ahora mismo “lo que más deseo es ayudar a la gente” y que sepan que se pueden llevar las cenizas de sus familiares el mismo día”.

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